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El Gobierno negociará con Podemos subidas de impuestos a empresas, banca y tecnológicas

El socio del Ejecutivo plantea sus condiciones para apoyar la senda de déficit y el equipo de Sánchez contesta que "hay margen"

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Sánchez e Iglesias, en junio

El Gobierno de Pedro Sánchez se muestra dispuesto a negociar una subida de impuestos, sobre todo a las grandes empresas a través de la reducción deducciones, a la banca, a las empresas tecnológicas, y también en gravámenes medioambientales, para lograr el voto favorable de su principal socio parlamentario, Unidos Podemos, a la senda del déficit que ya ha sido tumbada una vez por el Congreso. El grupo parlamentario de Unidos Podemos ha enviado al Ejecutivo un documento de 17 páginas con sus exigencias para "plantearse" apoyar los objetivos de estabilidad presupuestaria y de deuda pública para el conjunto de Administraciones Públicas, que no lograron ser validados por la Cámara baja el pasado julio. Entre las medidas que reclama la formación de Pablo Iglesias al PSOE se encuentra una subida de impuestos a rentas altas y empresas.

El documento llega después de varios contactos al máximo nivel entre los dos partidos. Con él se inicia la negociación. El PSOE no quiere tocar el IRPF, esto es la tributación de las rentas altas, que siempre es un asunto políticamente muy delicado. La negociación en cualquier caso está abierta para aprobar la senda de déficit.

El Ejecutivo respondió rápidamente y de forma positiva al documento de Podemos, ya que conocía su contenido y varias son medidas que el PSOE ha planteado pero que no ha puesto en marcha aún o ha enfriado. Pero también van más lejos con propuestas como la subida del IRPF. Según fuentes de Hacienda, "hay margen para elevar la aportación tributaria de las grandes corporaciones y de sectores que hoy se escapan del radar de Hacienda. Es necesario plantear una fiscalidad del siglo XXI que haga frente a los retos de la globalización y que proteja el medio ambiente".

En el Gobierno, eso sí, dejan claro que no sería una subida generalizada. "Se puede elevar la recaudación sin afectar a la clase media", explican en Hacienda. El Gobierno ya intentó negociar con Podemos la senda de déficit pero en julio no fue posible. Desde el Ejecutivo trasladan que las relaciones con Podemos son muy buenas en este momento y confían en que se podrá llegar a un acuerdo en las próximas semanas. Además de Podemos, el Gobierno necesita al PNV, ERC y PDeCAT para sacar adelante las cuentas, pero este intercambio de mensajes parece el inicio de una negociación que el Gobierno espera que fructifique para que la legislatura pueda avanzar.

En el documento titulado Dejar atrás la austeridad, Unidos Podemos detalla las propuestas que quiere que el Gobierno acepte, si no en su totalidad, "al menos la mayoría" para reconsiderar su voto en la senda de déficit "como paso previo a la negociación de los Presupuestos Generales del Estado". El pasado julio, se abstuvo junto a ERC y el PDeCAT en el Pleno que debía validar la senda del déficit y esta no salió adelante, con el único voto a favor del PSOE y el PNV. El PP y Ciudadanos votaron en contra.

Para cambiar su voto y aprobar los objetivos de déficit la formación de izquierdas quiere que se apruebe un impuesto a la banca —una propuesta del PSOE que aún no ha sido puesta en marcha por el Gobierno—, y una reforma del impuesto de sociedades para que exista un suelo no deducible del 15%. En su comparecencia en el Congreso el pasado 17 de julio, Pedro Sánchez anunció su intención de que las empresas paguen el 15% efectivo del impuesto de sociedades, en la misma línea que plantea Podemos. Apuntó también un alza de tributos a las empresas tecnológicas. Ahí hay mucho margen para negociar.

Podemos plantea un impuesto sobre las grandes fortunas y la eliminación de las sociedades de inversión de capital variable (Sicav), un instrumento financiero que permite a personas con grandes capitales tributar a tipos muy reducidos. Además, reclama el incremento en el tipo marginal del IRPF en los tramos más altos, es decir, de más de 60.000 euros brutos anuales. El Gobierno de momento no tiene intenciones de tocar ese tipo.

El partido de Pablo Iglesias quiere, asimismo, eliminar las deducciones fiscales de los planes de pensiones privados en el IRPF.

El socio del Gobierno exige también la renegociación del déficit con Bruselas para que se sitúe por encima del 1,8% que Pedro Sánchez ha pactado con las autoridades comunitarias y la derogación de la Ley de Estabilidad Presupuestaria. Esta última "impone el pago de la deuda a la banca por delante de los servicios públicos" y la necesidad de aprobar la senda del déficit en el Senado, otorgando así la capacidad de veto al Partido Popular. El Ejecutivo de Pedro Sánchez avanzó que estudiaría "soluciones" para que el Senado no pueda vetar la senda de déficit que apruebe el Congreso, pero no ha dicho que vaya a derogar la ley. El PSOE no apoyó esta ley cuando fue aprobada estando en la oposición.

Unidos Podemos pide además al Gobierno la relajación de la regla de gasto "que traslada la austeridad a los Ayuntamientos" y la derogación de los decretos de racionalización del gasto "que ahogan la sanidad, la educación y la ley de dependencia", dice en el documento enviado a La Moncloa. Se trata de los tres reales decretos aprobados por el Gobierno de Mariano Rajoy en 2012 que planteaban recortar 10.000 millones en sanidad y educación. Entre las peticiones del grupo al Gobierno se encuentra también anticipar el calendario de incremento del salario mínimo interprofesional (SMI) pactado con los sindicatos, que debe ascender a 1.000 euros.

La formación espera ahora comenzar una negociación con el Gobierno a lo largo del mes de agosto. Tras el rechazo a finales de julio del plan, el Gobierno debe elaborar un nuevo proyecto y tendrá que volverlo a someter ante la Cámara en el plazo de un mes desde entonces (se cumple a finales de agosto) y luego en el Senado. La semana que viene habrá un Consejo de Política Fiscal telemático, y el Consejo de Gobierno del 24 de agosto aprobará de nuevo la senda de déficit del 1,8 para volver a intentarlo. En caso de que no supere el trámite, el Gobierno tendría que adoptar la senda de déficit aprobada por el anterior Ejecutivo, con lo que el techo de gasto debería ajustarse en 1.200 millones, situándose en unos 123.864 millones.

Precisamente ese es el argumento más fuerte del Gobierno para presionar a Podemos y otros socios a favor de un pacto. "Tan dogmático es pedir que España no aproveche el margen de déficit como sostienen los conservadores como condicionar el voto a presentar una propuesta que no cumpla con los compromisos europeos. Los dos caminos llevan al mismo sitio: 5.000 millones menos para educación, sanidad, dependencia y pensiones", explica el Ejecutivo. Su discurso está sin embargo pensado en todo momento para llegar a ese acuerdo. "La intención del Ejecutivo es aprobar unos Presupuestos que permitan recuperar los derechos perdidos durante años de recortes. No se puede tener un estado del bienestar de primera con unos ingresos de tercera", señala.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha cargado contra la posible subida impositiva. "Nos costó mucho arrancarle al Gobierno del PP la bajada de IRPF en los presupuestos 2018, después de las subidas de impuestos de ZP [José Luis Rodríguez Zapatero] y Rajoy. Y ahora, cuando empezaba cierto alivio para la clase media trabajadora, competición PSOE vs Podemos: a ver quién sube más los impuestos", ha escrito Rivera en la red social Twitter.

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