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La enredadera de la corrupción cerca al alcalde de León

Los pinchazos al magnate Ulibarri, en prisión preventiva, acorralan a Silván, repescado por Casado para su ejecutiva

El alcalde de León, Antonio Silván, esta semana en el Ayuntamiento.
El alcalde de León, Antonio Silván, esta semana en el Ayuntamiento. EFE

Dios, El Jefe, El Jefazo, lleva desde principios de julio entre rejas, confinado en prisión preventiva en el centro penitenciario Brians 2, a 40 kilómetros de Barcelona, donde purgan sus pecados penales el exsocio de Iñaki Urdangarín Diego Torres y otros VIP carcelarios como el expresidente del Barça Sandro Rosell.

Dios o El Jefazo, como lo llamaban sus compinches en las conversaciones telefónicas intervenidas, es José Luis Ulibarri, un aparejador devenido en empresario del ladrillo y, con la crisis inmobiliaria, en magnate de medios de comunicación a la par que en gestor de servicios asistenciales. Un poderoso promotor, de gran influencia en el PP de Castilla y León, imputado ya en la Gürtel, donde consiguió torcer el brazo al juez Baltasar Garzón (su abogado, Ignacio Peláez, presentó la querella por las escuchas que costó la carrera al magistrado). Ahora lo ha metido en la cárcel un joven instructor de Badalona: lo considera el cabecilla de una trama corrupta que amañaba concursos públicos por su influencia política. Su imputación ha puesto en jaque al PP regional.

José Luis Ulibarri mandaba mucho en Castilla y León. Queda claro a lo largo del enorme sumario (8.000 folios) de la Operación Enredadera; una trama investigada durante dos años por el juez Pablo Alonso García por las sospechas de un concejal de la localidad de Montgat sobre la adjudicación de contratos de equipos para semáforos, radares y telecomunicaciones.

Tirando de esa pista, Alonso fue desenredando el hilo de una supuesta red corrupta que trascendía a ese municipio. El juez, que el 3 de julio pasado envió a la cárcel a El Jefazo, alude en sus autos a “sobornos, dádivas y mordidas” para obtener contratos de las Administraciones o malversar caudales públicos.

Aquella madrugada cayó con Ulibarri su principal discípulo, el empresario de Astorga Ángel Luis García, El Patatero, también en prisión preventiva, junto a dos directivos de la empresa Gespol-Valoriza, y se realizaron 55 registros en sedes institucionales de León, Palencia, Madrid, Oviedo, Teruel y Málaga.

Según Anticorrupción, los hechos podrían constituir delitos de prevaricación administrativa, fraude, información privilegiada, malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, cohecho, falsedad documental, alteración de concurso público y pertenencia a organización criminal. Además, otro juzgado de Astorga (León) investiga una pieza separada en la que figura Ulibarri, además de al menos cuatro alcaldes del PP y el PSOE.

El sumario ilustra cómo la trama liderada por el magnate noqueaba sin pestañear en Castilla y León a empresas competidoras en millonarios concursos públicos a base de amaños. La Junta presidida por el popular Juan Vicente Herrera y el Ayuntamiento de León, que encabeza el también popular Antonio Silván, le adjudicaron suculentos contratos para gestionar ayudas a domicilio y obras de infraestructuras.

“Ya le damos cera en el editorial”, afirma el director de El Diario de León, según recogen los pinchazos, a la petición de Ulibarri para que presione al presidente de la Diputación, Juan Martínez Majo, después de que este hubiese concedido a su competidora Carflor (de la que es propietario el dueño del diario La Nueva Crónica), en vez de a su empresa, un contrato de asistencia social de 12 millones de euros. Ulibarri consiguió la municipal por casi 9 millones.

El sumario describe al empresario como un hombre “con mucho poder en las Administraciones públicas y cargos políticos [de Castilla y León]” debido a su influencia mediática. En la región “nada se mueve o se hace sin consultarle”, agregan los investigadores.

Su sociedad de comunicación, Ediogrup, fue presentada en 2012 como “uno de los principales conglomerados multimedia de Castilla y León” por su consejera delegada, Adriana Ulibarri, hija de El Jefe. Lo era: incluía El Diario de León, El Correo de Burgos y El Diario de Soria, acciones en El Mundo de Castilla y León, además de León Radio, con 12 emisoras y el 50% de la televisión autonómica, que en esta comunidad es privada.

No pocos políticos se rindieron al poder de seducción de Ulibarri. A la boda de la consejera delegada de su empresa, en abril de 2005 en Ponferrada, con El Jefe como padrino, asistieron 500 invitados; entre ellos, el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, y su antecesor, Juan José Lucas. No faltó el entonces consejero de Fomento y actual alcalde leonés, Silván.

Si el todopoderoso empresario era Dios, sus apóstoles parecían serlo los cargos orgánicos e institucionales del PP. El propio Silván, Herrera, el consejero de Fomento y magistrado Suárez-Quiñones y el presidente del partido en el Bierzo y diputado provincial, Raúl Valcarce, colmaban de atenciones institucionales al empresario. Suárez-Quiñones aparece en los pinchazos de la Enredadera ofreciéndole una adjudicación directa en una infraestructura.

En tiempo real

Por su parte, Silván (de momento sin imputar debido, según la oposición, a su condición de aforado) llegó a narrarle a Ulibarri, en tiempo real, los pasos que se dan en una mesa de contratación en la que está interesado. Los datos se los facilita, según los investigadores, la diputada autonómica Rosa Sopeña.

El interés del empresario, según se desprende del sumario, era controlar al PP de Castilla y León y hacer a su antojo las listas electorales. El problema para el magnate vino cuando el partido se rompió y parte del voto se fue a Ciudadanos.

Los populares perdieron en las últimas elecciones municipales cinco concejales en el Ayuntamiento de León. Cuatro de ellos se fueron con Albert Rivera. De la estrecha vinculación entre ambos partidos da cuenta el hecho de que uno de los ediles de Ciudadanos, Luis Carlos Fernández Tejerina, había intentado ser presidente provincial del PP.

Con el PP en minoría, aferrado a Ciudadanos para mantenerse a flote en el Ayuntamiento, Ulibarri intentó fortalecer a Silván impulsándolo para pugnar por la presidencia autonómica del PP y de la Junta cuando Herrera abandonase. Pero fracasó: el regidor de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, lo barrió en las primarias.

Finalmente, el alcalde, que en las primarias del PP no se pronunció públicamente por ningún candidato, ha acabado en la nueva ejecutiva nacional del PP. Pablo Casado lo repescó para su lista.

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