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La Audiencia Nacional abre la vía penal contra Bayer por la venta de un anticonceptivo femenino

La juez Carmen Lamela traslada el caso a la Fiscalía para que se pronuncie

La Audiencia Nacional abre la vía penal contra la empresa Bayer, la Sociedad Española de Ginecología y la Agencia Española del Medicamento tras recibir una querella por la comercialización durante más de una década del anticonceptivo femenino Essure, retirado del mercado español en 2017 tras las denuncias de que provocó graves daños en algunas mujeres que lo usaban. La juez Carmen Lamela ha decidido incoar diligencias previas ante "la posible existencia de una infracción penal" y envía la causa a la fiscalía para que se pronuncie.

Cristina Sánchez, una de las mujeres afectada por Essure.
Cristina Sánchez, una de las mujeres afectada por Essure.

La magistrada del juzgado de Instrucción número 3, Carmen Lamela, reaviva la batalla que las afectadas mantienen en España contra este anticonceptivo permanente, comercializado por Bayer y que consiste en la inserción en las trompas de Falopio de unos muelles flexibles para generar una fibrosis que funciona después como barrera para impedir que el esperma alcance los óvulos. Hace un año, la sala de lo Contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional ya admitió una demanda presentada por una de las pacientes contra el Ministerio de Sanidad, el Sistema de Salud y la Agencia Española del Medicamento "por un error en la vigilancia y control sanitario del producto". Pero, según denuncia su abogado, esta causa permanece "paralizada" desde entonces.

La querella recibida ahora por Lamela, presentada a principios de julio por la Asociación de Afectadas de Essure en nombre de 30 mujeres, denuncia presuntos delitos de lesiones y contra la salud pública. "Las pacientes nunca fueron informadas adecuadamente sobre las posibles complicaciones relacionadas con el producto que podían afectar a su salud. Es una omisión intencionada", reza el documento, donde también se plasman las "sospechas" de que desde la Sociedad Española de Ginecología se promocionaba el uso de este anticonceptivo "por la relación" de uno de sus directivos con Bayer.

Esta compañía, una de las farmacéuticas más poderosas del mundo, ha ido retirando el Essure en los últimos años de todos los países. Y anunció la pasada semana que también dejará de venderlo antes de que acabe el año en Estados Unidos, donde se han presentado cerca de 16.000 demandas por lesiones graves e incluso muertes, según informa The New York Times.

A la espera del fiscal

En un auto firmado el pasado 12 de julio, al que ha tenido acceso EL PAÍS, la magistrada de la Audiencia Nacional considera que el relato contenido en esta nueva querella "hace presumir la posible existencia de una infracción penal" en España y lo traslada a la fiscalía para que se pronuncie sobre su estimación. El Ministerio Público aún no ha respondido, según el abogado Francisco Almodóvar, del bufete Almodóvar & Jara, que representa en la causa a las afectadas. Por su parte, a preguntas de este diario, Bayer asegura que no ha recibido ninguna notificación al respecto desde el juzgado. "No podemos comentar sobre este tema a falta de tener más información", añade la compañía.

Las afectadas denuncian que la implantación del Essure —que requería una intervención en el hospital— les provocó dolores continuos, hemorragias, vómitos, diarreas, pérdidas de pelo y de dientes, perforaciones del útero y de las trompas de Falopio. "Perdieron los órganos reproductivos", subraya Almodóvar, que denuncia que las que perdieron el útero se han quedado "totalmente infértiles" y a las que tuvieron que extraerles las trompas ya solo pueden quedarse embarazadas a través de un sistema de reproducción in vitro.

"Mi vida fue horrible durante cinco años", cuenta Cristina Sánchez a la que le implantaron este anticonceptivo permanente en 2010. "Desde el minuto uno en el que me dieron el alta empecé a tener hemorragias continuas", recuerda, antes de describir cómo sufrió intensos dolores que le "doblaron como una abuelilla". Según relata la afectada, de 38 años, cuando se lo quitaron en 2015 se le había infectado toda la pelvis: "La tenía llena de pus". "Yo fui al hospital de Valdemoro a que me hicieran una ligadura de trompas y me dijeron que me pusiera el Essure, que era más eficaz", añade esta madre de dos hijos, que insiste en que nunca le comentaron los posibles efectos adversos que podía sufrir. "La información nunca llegó a las mujeres que fueron aconsejadas sobre este método", reza la querella.

En un comunicado emitido en septiembre de 2017 tras anunciar el fin de la comercialización en España, Bayer aseguró que tomaba esta decisión movido "por motivos estrictamente comerciales". "La demanda de Essure por parte de las mujeres ha disminuido significativamente", aseveraba en la nota de prensa, donde añadía: "Bayer quiere remarcar que su decisión no está relacionada con cuestiones de seguridad o calidad del producto y que en su evaluación científica el perfil beneficio-riesgo sigue siendo favorable".

"Me trataban como si estuviera loca"

El calvario de Cristina Sánchez comenzó tras dar a luz a su segundo hijo. “Me recomendaron que me hiciera una ligadura de trompas. Tras un parto complicado se me formó un coágulo en el cerebro”, relata esta barrendera, que trabajaba entonces como administrativa. Según dice, en el hospital le recomendaron implantarse el Essure. “Me perforó las trompas”, subraya, antes de insistir en que, además del sufrimiento físico, padeció la incomprensión de los médicos del hospital donde se lo pusieron: “Me trataban como si estuviera loca. Decían que eran cosas mías”. Ese es otro de los aspectos que denuncia la querella: “No ha habido una colaboración con las potenciales víctimas, a las que se las ha tratado como locas, pues los ginecólogos demuestran gran desconocimiento sobre los efectos adversos del producto e incluso sobre su retirada o potencial dañino en algunas mujeres”. El documento presentado en la Audiencia también recoge el testimonio de médicos que aseguran que “fue precipitada su introducción en el mercado” y “fue aprobado con menos exigencias que las habituales”.

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