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El padre de Patricia Aguilar: “Hay que darle tiempo para que pase un proceso de desprogramación”

La chica rescatada en la selva está bajo tutela del Ministerio de la Mujer peruano en un programa de reinserción para víctimas de trata

Patricia Aguilar, tercera por la izquierda, en una comisaría peruana junto a las otras dos mujeres y sus hijos rescatados en San Martín de Pangoa.

Alberto Aguilar sonríe cuando se le dice que los medios de comunicación españoles ya le han bautizado como el padre coraje de Elche (Alicante). Este empresario aguarda con impaciencia en Lima (Perú) el reencuentro con su hija Patricia, la chica de 19 años que fue rescatada el pasado miércoles en una región selvática del país, Junín, donde se encontraba supuestamente bajo el influjo de una secta personalista.

Con voz cansada debido a la “vorágine” de trámites burocráticos e interminables visitas a diferentes instituciones, Aguilar se confiesa “superado por la situación”, en una conversación telefónica mantenida este sábado por la tarde con EL PAÍS. Aún no ha podido encontrarse en persona con su hija, que se halla con su bebé, una niña de apenas un mes, bajo tutela del Ministerio de la Mujer peruano, al amparo de un programa de reinserción para las víctimas de la trata de personas.

“No tengo todavía cita para verla. Dependerá de ella. Hay que darle tiempo suficiente para que asuma lo que ha sufrido y pase un proceso de desprogramación. Si no siguiera sometida a un rapto psicológico, ya estaría conmigo”, afirma. En cualquier caso, “ha habido suerte y se le ha encontrado pronto. Está viva y eso es lo importante”, añade.

Alberto Aguilar es consciente de que su hija, que se marchó de su casa de Elche el 7 de enero del año pasado, puede mostrarse todavía reacia a verle. Pero no renuncia a regresar a España con ella y con su nieta. El proceso, sin embargo, puede demorarse aún bastante en el tiempo. Él no piensa moverse de Perú, adonde llegó el pasado 9 de junio para tratar de localizarla. Su lucha ha sido incansable. Llegó a distribuir carteles por diferentes barrios de Lima en los que ofrecía una recompensa de 10.000 soles (unos 2.600 euros) por cualquier información que pudiera ayudar a encontrarla, una iniciativa que buscaba también “llamar la atención de los medios” locales.

Su tesón y el respaldo de la prensa española a su campaña resultaron “fundamentales” para “despertar” una investigación que por momentos parecía estancada. El padre de la joven destaca el esfuerzo desplegado por las autoridades peruanas pese a la escasez de medios de que disponen y afirma que se ha sentido en todo momento “arropado” por la embajada y el consulado españoles.

Aguilar se ha personado en la causa judicial abierta por trata de personas con fines de explotación laboral y sexual contra Félix Manrique, el presunto líder de la secta que tenía sometida a su hija. La Fiscalía peruana ha prorrogado su detención, según la información que se le ha facilitado, para recabar más pruebas en su contra.

Patricia fue captada por Manrique a través de Internet siendo menor de edad, cuando buscaba en una página web dedicada a temas esotéricos la interpretación a un sueño. El sospechoso la convenció para que abandonara a su familia y se reuniera con él al alcanzar la mayoría de edad. La policía la localizó este miércoles, junto a su bebé y otros cuatro menores en un poblado cercano a la localidad de San Martín de Pangoa, en la región selvática de Junín. Según su padre, todos ellos se hallaban “en condiciones pésimas, desnutridos y en una situación de abandono total”.

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