La tierra tiembla en Galicia

La mayor actividad sísmica se registró en la provincia de Pontevedra con 32 sacudidas en 12 horas

Municipio lucense de O Saviñao.
Municipio lucense de O Saviñao.nacho gómez

Galicia ha registrado en apenas quince días 41 movimientos sísmicos de baja intensidad que comenzaron a mediados de mayo en Pontevedra y luego se han extendido a las tres provincias restantes. Un síntoma más para los expertos de que la placa euroasiática en constante movimiento está presionando contra la placa ibérica, por lo que no descartan que los terremotos no paren e incluso aumenten su magnitud.

Esta orquestada actividad en los cuatro puntos cardinales de la Comunidad gallega ocurrió entre el 1 al 4 de julio, aunque el mayor enjambre sísmico (32 terremotos en 12 horas) se dejó sentir el 15 de mayo en el municipio pontevedrés de Ponte Caldelas y varias localidades del entorno, con varias horas de réplicas que en realidad fueron prácticamente imperceptibles para la población. Según los datos publicados por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), la tierra tembló primero en Ramiras (Ourense), a las cinco de la madrugada del uno de junio, con una magnitud de 1,9 en la escala de Richter, y dos horas después lo hacía en Vilaboa (Pontevedra), esta vez con 3,8 grados de intensidad. Según el IGN, la sacudida alcanzó de nuevo a varias localidades del área de Ponte Caldelas.

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Al día siguiente se registraron tres nuevos temblores. El primero tuvo su epicentro en la provincia de Lugo, con magnitud de 1,7 y a una profundidad de 11 kilómetros, se registró en el Ayuntamiento de Becerreá. Tres horas después otra sacudida más intensa, de 2,3 grados y a doce kilómetros bajo tierra, tuvo su epicentro en la provincia de A Coruña, al norte de la capital gallega.

En otra secuencia casi idéntica los temblores se desviaron desde Santiago al sur de la provincia de Pontevedra, donde otra sacudida alcanzó al área metropolitana de Vigo. El IGN registró el terremoto de 2,9 grados, el de mayor intensidad, y a 22 kilómetros de profundidad, que se dejó sentir en el Ayuntamiento de Pazos de Borbén. El último temblor se sintió en el punto opuesto de Galicia, en Ordes (A Coruña) dos días después.

Triángulo sísmico de Lugo

Los temblores de Ponte Caldelas rememoran el mayor terremoto registrado en el noroeste de España. Ocurrió el 22 de mayo de 1997 y vino a cambiar el mapa de riesgo en Galicia que desde entonces cuenta con cuatro estaciones de la Red de Alerta Sísmica. Fue de 5,1 grados en la escala de Richter, la misma magnitud que el de Lorca (Murcia) que causó nueve víctimas mortales, y tuvo su epicentro en Lugo, en el llamado triángulo sísmico del noroeste peninsular: Triacastela, Sarria y Becerreá. Estas tres poblaciones concentran la mayor actividad telúrica originada por una falla de 40 kilómetros de largo y 9.000 de profundidad.

El terremoto de Lugo estuvo precedido de otro enjambre sísmico de pequeños temblores que también duró varios días. Los expertos siguen atentos a la evolución de la falla lucense, la montaña que registra más de la mitad del total de terremotos detectados en el noroeste de la Península cada año, según las estadísticas. Pero los geólogos creen que al no ser esta falla de grandes dimensiones tampoco hay probabilidades de que se produzca un gran terremoto en Galicia.

En la memoria colectiva sigue muy presente aquella sacudida con sus 400 réplicas que sacó los vecinos de sus casas y que alteró sus vidas, incluso los ritos religiosos. En la localidad de Sarria volvió a salir la procesión del Sagrado Corazón, una solemne rogativa que había quedado en el olvido y que los más devotos recuperaron para que cesaran los terremotos.

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