Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

¿Va a regresar el PNV a la ‘vía Ibarretxe’?

Tras el apoyo del PNV a la moción de censura contra Mariano Rajoy, el portavoz del PP, Rafael Hernando, ha vaticinado que los peneuvistas “regresan a la vía Ibarretxe”

Pedro Sánchez, nuevo presidente del Gobierno, saluda a Aitor Esteban, portavoz del PNV.Foto: atlas | Vídeo: ULY MARTÍN / ATLAS

Tras el apoyo del PNV a la moción de censura contra Mariano Rajoy, el portavoz del PP, Rafael Hernando, ha vaticinado que los peneuvistas “regresan a la vía Ibarretxe”. Fue el primer aviso descalificador de un PP herido con el PNV tras haber sido decisivo en el desalojo de Rajoy, dos semanas después de salvar sus Presupuestos y ser calificado por los populares de “partido responsable”. Vendrán más. Lo anticipó su portavoz en el Congreso, Aitor Esteban, con cara sombría: “Va a ser un pim-pam-pum”. El PNV vivió esa experiencia cuando sostuvo los Presupuestos de José Luis Rodríguez Zapatero en su segunda legislatura, que terminó en 2011.

Pero, ¿va a regresar el PNV a la vía Ibarretxe? El lehendakari Urkullu lo niega y asegura que “seguirá buscando el entendimiento con el Estado”. Lo hizo con Rajoy, con quien mantuvo un diálogo que contribuyó a su estabilidad, con el apoyo decisivo a dos Presupuestos, y lo hará con Pedro Sánchez, con quien tiene mayor afinidad al compartir gobierno con el PSE en Euskadi y le respeta sus logros presupuestarios.

Su contribución a la estabilidad de los gobiernos, sean de derechas o izquierdas, hace del PNV el partido más moderado de los que han llevado a Sánchez a la Moncloa. Y también entre los nacionalistas, al defender la vía reformista de autogobierno dentro de la legalidad en contraste con el independentismo catalán. Más aún. Es conocido como el PNV, durante la crisis catalana, ha intentado, sin éxito, tender puentes entre el independentismo catalán y el Gobierno de Rajoy. Como es conocido su distanciamiento de Carles Puigdemont.

Cuando el PNV asegura que la llegada de Sánchez a la Moncloa no cambiará esas pautas y no regresará al plan Ibarretxe es creíble. El PNV, más allá de sus borradores de máximos en la comisión de reforma estatutaria del Parlamento vasco, no olvida su amarga experiencia del plan Ibarretxe, sus secuelas con la fractura de la sociedad vasca y la pérdida del Gobierno vasco. Y ha confirmado con creces, tras la aventura del independentismo catalán al saltarse la legalidad, que conoce los límites del Estado y de la Unión Europea, su referente clave. La entrevista del lehendakari Urkullu con Jean Claude Juncker los ratificó. Por ello es creíble cuando afirma que no aprovechará la nueva etapa para radicalizarse sino para contribuir al entendimiento del independentismo catalán con un Gobierno más propenso al diálogo que el precedente.

Su contribución decisiva al desalojo de Rajoy confirma que el PNV no es un partido comprometido con la derecha tradicional. Su apoyo a la estabilidad, propio de un partido moderado, tiene límites y, en este caso, lo ha marcado la corrupción. Ayer lo repitió Urkullu. Su electorado no asimilaría que fuera el sostén decisivo de Rajoy tras la sentencia de Gurtel. El componente ético-político ha sido clave. Está en otras de sus decisiones históricas, como su oposición a Franco. Aunque a su decisión ha ayudado que Rajoy, abandonado por todos, ya no garantizaba la estabilidad. Pero, desalojado Rajoy, tampoco está asegurada la de Sánchez.

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