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Rajoy asume el mando del PP de Madrid para preparar las elecciones de 2019

El presidente nombra a García Escudero para dirigir la formación en la región

Mariano Rajoy intentó cerrar ayer la crisis del caso Cristina Cifuentes al ordenar que Ángel Garrido sea el presidente de la Comunidad de Madrid hasta las elecciones de 2019 —lo que logrará con el apoyo de Ciudadanos— y que Pío García Escudero dirija el PP regional. La elección del presidente del Senado es el primer paso para que la dirección nacional asuma el mando del partido autonómico, eterno foco de problemas para el líder desde hace más de una década. García Escudero propondrá a los integrantes de las listas de las elecciones de 2019  —salvo al número uno para la Comunidad y el Ayuntamiento— y decidirá si incorpora a la dirección al vicesecretario Pablo Casado.

Fernando Martínez Maillo, durante la rueda de prensa en Génova. FOTO: GTRES / VÍDEO: ATLAS

García Escudero, un político de la máxima confianza de Rajoy, vuelve a la presidencia del PP madrileño, cargo que ocupó durante los 11 años transcurridos entre 1993 y 2004, hasta que Esperanza Aguirre propició su salida. Junto a él, el diputado Juan Carlos Vera se incorpora como secretario general. Tras un comité ejecutivo a celebrar el 15 de mayo, García Escudero tendrá la capacidad de proponer a los integrantes de las listas de las elecciones de 2019 —salvo al número uno de la Comunidad y del Ayuntamiento— y la de renovar las estructuras del PP de Madrid con más personas de la confianza de la dirección nacional. Así, decidirá si altera la alineación actual del equipo regional con incorporaciones que se interpretarían en clave electoral: fuentes de la dirección abogan porque el vicesecretario Pablo Casado se sume al nuevo equipo para medir sus opciones como candidato. Todo un recorte de la autonomía del PP de Madrid.

“Casado y Martínez Maillo estarán muy encima del PP de Madrid, pero no necesariamente en el organigrama”, matizó un segundo interlocutor, que enfatizó la necesidad de no desgastar al vicesecretario de Comunicación cuando aún queda un año para las elecciones. “Ahora se ha apostado por un valor seguro sin tener que desvestir a ningún santo”, añadió en referencia a que ningún político del PP ha tenido que abandonar sus responsabilidades actuales para asumir nuevas tareas en Madrid. “Garrido es la solución más institucional y Pío es querido y respetado”.

En un momento de máxima gravedad, Rajoy apuesta por veteranos que le han acompañado en los momentos más difíciles de su carrera. Madrid, con Cifuentes al frente, era la pieza clave para el próximo ciclo electoral. Debía ser el rompeolas contra el que se estrellara la marea de Ciudadanos en las elecciones de 2019 y el trampolín del candidato popular en las generales de 2020. Tras la dimisión de la antigua líder —que puede dejar su acta en los próximos días—, Rajoy ha apostado por no hacer experimentos. Con Ciudadanos disparado en las encuestas, García Escudero será el encargado de embridar al PP de Madrid, donde su líder no encuentra más que problemas desde hace más de una década.

Los cuatro presidentes autonómicos que ha tenido el PP han tenido que dejar la política por la puerta de atrás. Esperanza Aguirre actuó como contrapeso de Rajoy y coqueteó con la idea de competir por la presidencia nacional en el Congreso de Valencia de 2008. Ignacio González también protagonizó un pulso con Rajoy para ser el candidato de la formación en las autonómicas de 2015. Y Cifuentes, que fue la elegida por el líder, solo dejó la presidencia tras pasarse casi un mes de reto al presidente: con el escándalo de su máster en el punto álgido, llegó a decir en público que solo dejaría la presidencia de Madrid si así se lo ordenaba Rajoy. “Fue muy grave. Le echó un pulso”, resumió una fuente de la dirección nacional, que ahora se coloca a los mandos de la potente organización madrileña.

La nueva estructura intenta lanzar dos mensajes. Primero, que la dimisión de Cifuentes responde a un problema personal —no achacable al partido de Madrid, que mantiene a sus cargos orgánicos—. Y, segundo, que el equipo de Rajoy asume el mando. Por eso Garrido ha tenido que hacer su propia penitencia para ser elegido por Rajoy como candidato a la presidencia interina.

“Disciplinado militante”

El que fuera número dos de Cifuentes pasó de defender la gestión de la antigua líder a omitir hasta su nombre y definirse como un “disciplinado militante”.

“Nos sentimos deudores de Cifuentes”, dijo el ahora candidato justo un día después de la dimisión de la presidenta regional.

“Los vaivenes políticos y los cambios coyunturales no deben hacernos olvidar esta consistencia de fondo de la sociedad madrileña”, deslizó una semana después, cuando ni siquiera pronunció el nombre de Cifuentes en su intervención en la recepción del 2 de Mayo, día de la Comunidad.

“¿Por qué Garrido?”, se preguntó ayer el coordinador nacional, Fernando Martínez-Maillo. “Porque la dimisión de Cifuentes nada tiene que ver con la gestión de la Comunidad”, se contestó. “Y porque con Garrido el proyecto de gestión continúa”.

Al contar con el exnúmero dos de Cifuentes, Rajoy contenta al sector cifuentista del PP. Ciudadanos apoyará su investidura. Sin embargo, Garrido no será el candidato a la presidencia de Madrid en 2019. Rajoy, a través de García Escudero, buscará sendos cabezas de lista para asaltar todo un Himalaya: mantener el gobierno de la Comunidad y reconquistar el del Ayuntamiento.

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