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España veta una declaración europea por incluir a Kosovo

La equiparación que tratan de hacer algunas fuerzas independentistas con Cataluña inquieta al Ejecutivo de Rajoy

El presidente de Kosovo, Hashim Thaci (d), y el primer ministro búlgaro, Boyko Borisov (i),en Pristina (Kosovo) el pasado 16 de abril.
El presidente de Kosovo, Hashim Thaci (d), y el primer ministro búlgaro, Boyko Borisov (i),en Pristina (Kosovo) el pasado 16 de abril. EFE

La diplomacia española ha vetado una declaración conjunta que la Unión Europea pretendía firmar con los países de esa región en la cumbre que celebrarán en menos de un mes en Bulgaria. Los motivos tienen poco que ver con la política exterior comunitaria. Se trata de evitar que el nombre de Mariano Rajoy figure en el mismo documento que el del líder de Kosovo, que España no reconoce como país. Tras el bloqueo español, Europa acudirá a reunión con un comunicado exclusivo de los mandatarios europeos, sin incluir a los balcánicos.

La cumbre de los Balcanes, la primera celebrada con esa región clave para Europa desde hace 15 años, está resultando más problemática de lo esperado. Aunque los otros cuatro Estados que niegan a Kosovo el estatus de país tampoco están cómodos con el formato, España es el único que plantea seriamente no acudir a la cita y el que finalmente ha bloqueado la declaración común, según confirman fuentes diplomáticas y comunitarias. Grecia, Chipre, Rumania y Eslovaquia habrían tolerado la redacción conjunta si el Gobierno español no la hubiera rechazado tajantemente, añaden. La decisión definitiva se adoptó el pasado jueves.

Lo más probable es que Rajoy abandone Sofía -la cumbre se celebrará en la capital búlgara el 17 de mayo- cuando empiece el encuentro con los llamados seis socios de los Balcanes occidentales: Serbia, Montenegro, Albania, Macedonia, Bosnia y Kosovo. Sí tiene previsto acudir, en cambio, a la cena de trabajo que celebrarán la víspera los dirigentes de los 28 Estados comunitarios. De esa forma queda claro su malestar con el hecho de invitar, en pie de igualdad, a Hashim Thaçi, presidente de un territorio que no cuenta con el reconocimiento unánime de la UE.

Las declaraciones conjuntas en las cumbres con terceros países representan la principal muestra de entendimiento mutuo. El rechazo español por motivos más bien de índole interna ha creado malestar entre algunos países europeos. Aunque España siempre ha mantenido sus reservas sobre un territorio que declaró unilateralmente la independencia de Serbia en 2008, las tensiones en Cataluña endurecen ahora esa posición. España suele alinearse con las posiciones mayoritarias en las instituciones europeas; rara vez bloquea dossieres comunitarios. Pero la equiparación que tratan de hacer algunas fuerzas independentistas entre Cataluña y Kosovo -autoproclamado independiente tras una masacre sufrida por parte de las fuerzas serbias, un movimiento posteriormente avalado por el Tribunal Internacional de Justicia- inquieta al Ejecutivo español.

Las tensiones se producen en un momento en que Bruselas trata de estrechar lazos con sus vecinos balcánicos para ganar influencia. “Tenemos que mantener el diálogo y la cooperación allí”, ha declarado esta semana la jefa de la diplomacia europea, de visita en cuatro de los seis territorios.

El documento que han pactado los embajadores de todos los países europeos ante la UE trata de enfatizar el acercamiento comunitario a esos territorios, cuna de múltiples conflictos a lo largo de la historia y con un alto poder desestabilizador en la paz europea. Para contrarrestar la falta de un texto conjunto, la declaración de los 28 mandatarios plantea la intención de celebrar una nueva cumbre balcánica en 2020. Aunque España finalmente acepta esta fórmula a 28, su deseo habría sido un modelo aun más distante: un documento de la presidencia rotatoria de la UE, ahora ejercida por Bulgaria, sin detallar la adhesión de todos los mandatarios europeos. El texto final también se hace eco de la nueva estrategia de la Comisión Europea hacia estos territorios, que apunta a posibles nuevas integraciones en la UE para 2025.