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Las Hortichuelas, un paraje idílico estremecido por la muerte de Gabriel

El desenlace del suceso conmociona a los vecinos de esta zona de Almería

Concentración este domingo en Almería en repulsa por el asesinato de Gabriel.

Ubicada en las entrañas del parque natural del Cabo de Gata, Las Hortichuelas es un paraje idílico y virgen en el levante almeriense. En la memoria de los lugareños no hay más dramas que la falta de agua en una zona desértica y los duros trabajos en la mina de Rodalquilar. Así era hasta este domingo.

El desenlace de la desaparición de Gabriel Cruz, un niño de ocho años cuya sonrisa ha inundado los medios de comunicación desde el 28 de febrero ha llenado de consternación la zona, una pequeña pedanía de no más de una veintena de habitantes y unas 50 casas que solo se llenan en vacaciones. La conmoción se ha expandido kilómetros a la redonda, una potente onda expansiva que ha llegado a todos los rincones de España. "Todos somos Gabriel", decían los ciudadanos que espontáneamente se han concentrado en la comandancia de la Guardia Civil donde este domingo por la noche permanecía detenida Ana Julia Quezada, la supuesta responsable de la muerte del pequeño y pareja de su padre, Ángel Cruz.

Luto oficial

Las declaraciones de días de luto oficial se han sucedido de un municipio a otro, desde el triángulo que conforman Las Negras (en la costa), Rodalquilar (donde supuestamente escondió el cuerpo la arrestada) y Las Hortichuelas, donde se perdió la pista al niño. Y desde allí hasta Cuevas de Almanzora, a más de 50 kilómetros de ese lugar, y cerca del municipio de Antas, de donde procedía el primer detenido, un acosador de la madre de Gabriel, Patricia Ramírez, que ha dejado automáticamente de ser sospecho, pese a haber hecho pasar a esa madre un calvario previo.

Los vecinos del paraje de Las Hortichuelas comenzaron a sospechar de una posible implicación de Ana Julia Quezada en la desaparición del niño cuando aseguró que había encontrado una camiseta interior del niño. "Es muy raro eso de que aparezca ahí de pronto una camiseta, por donde ya habían pasado cientos de personas buscando, alguien la tenía que haber puesto", decía una vecina hace unos días.

Los habitantes del lugar donde se perdió el rastro del niño, sin embargo, aseguran que nadie podía pensar en que Ana Julia fuese la responsable de la desaparición "hasta que pasó lo de la camiseta, fue muy raro que estuviese seca y la encontrase ella". "Mi yerno es policía y pasó con un grupo por la mediana y no vio la camiseta. Ahí sí hubo algo de sospechas, porque además estaba seca", relataba otro vecino en declaraciones a la agencia Efe.

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