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Valentín Fuster: “Nosotros matamos al corazón”

A este cardiólogo lo conocen como el apóstol del corazón por su labor investigadora y divulgadora, sin que él tampoco les desmienta

Más que una eminencia científica, Valentín Fuster parece una estrella del pop por la capacidad de convocatoria —y de seducción y de lisonja— que genera alrededor. El Apóstol del Corazón, le llaman algunos por su labor investigadora y divulgadora, sin que él tampoco les desmienta. Hablamos el 14 de febrero, día de su onomástica, y de los enamorados, en la presentación de una campaña de promoción de la salud de Telecinco en la que todo está medido al segundo. Al acabar, ignora a quienes se lo quieren llevar en volandas para invitarme a su consulta para hacerme unas preguntas sobre mis factores de riesgo. Me da por pensar que me ha visto algo en el iris. Duermo regular desde entonces.

Felicidades por su santo.

Muchas gracias.

¿Es creyente? ¿Influye el bienestar emocional en la salud?

Sí, soy creyente, y muy espiritual. Es importante tener un estado emocional estable día a día. La espiritualidad es fundamental, pero puede ser el querer tener un impacto positivo a tu alrededor. No una cosa personal, sino de darse a los demás. Tener una misión.

Soy mujer, como lo que pillo, tengo estrés y no cumplo los 50. ¿Estoy en una edad muy mala?

No, pero la posibilidad de que usted tenga ya enfermedad cardiovascular es del 65%-70%, lo que pasa es que no lo sabe. El desastre aparece en un instante con un infarto de miocardio o cerebral, pero empieza a los 15-20 años y va progresando. Tenemos que cuidarnos de los factores de riesgo.

Pues me ha alegrado el mes.

Bueno, podría hacerle preguntas y decirle su riesgo exacto.

Otro día, si eso. Me deja con el corazón encogido. ¿Por qué el corazón es el rey de las metáforas?

Ni idea, supongo que porque late. Lo que sí le digo es que yo, cardiólogo, no entiendo el corazón. Un avión cruza el Atlántico cuatro veces y va al garaje. El corazón se mueve mecánicamente 60-70 veces por minuto durante años y no se desgasta. El corazón es un milagro, se lo digo yo.

¿Y nos lo cargamos nosotros?

Exacto. Nosotros matamos al corazón. Si lo resguardáramos llevando una vida sana, podría seguir latiendo más de 100 años.

Hablando de metáforas, ¿qué es tener un cuerpo de infarto?

Mire, no tengo ni idea. Pero yo veo a una persona corriendo sudorosa y medio muerta haciendo jogging y le digo que eso es de infarto. Igual que estar todo el día tumbado viendo la tele. Esa es mi definición de cuerpo de infarto.

¿Valen más los años de vida o la vida de los años?

La vida de los años. La diferencia entre edad cronológica y biológica. Usted puede tener 70 y disfrutar de la vida como si tuviera 50, o tener 70 y que parezcan 100 por la manera en que se desenvuelve. La calidad de vida es vital.

Pues llevamos una vida perra. ¿Estamos locos, o qué nos pasa?

Absolutamente, vamos en dirección contraria. La vida es acelerada, no hay tiempo para pensar. Uno toma cada día un tren que no sabe dónde va, y si se cansa, come, y si no come, fuma, y está ansioso. Mi receta es simple: tómese 15 minutos al día para pensar en sí mismo, en sus prioridades, y verá que la salud es la primera. Cambiaría su vida.

Lo dice quien trabaja más de 12 horas. ¿Adicto al trabajo?

Si a disfrutar con lo que se hace le llama adicción, OK. Empiezo a trabajar a las cinco de la mañana, pero de 4.45 a 5.00 no hago absolutamente nada más que pensar en mí, y eso no me lo quita nadie.

En mi periódico, y en muchas empresas, hay un desfibrilador en el pasillo. Acogota un poco.

Se lo diré con orgullo: yo era presidente de la Sociedad Americana del Corazón y fui quien empezó a dar la lata para ponerlos en estadios y en lugares públicos. Todo el mundo debería saber realizar una resucitación cardiaca.

¿Cuál es su motor a los 75?

Los jóvenes tienen un potencial enorme y si supiéramos motivarles, todo cambiaría. Estoy obsesionado con eso. ¿Por qué cree que vengo de Nueva York a Madrid cada semana al Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares? Hay 300 investigadores ansiosos de salir adelante. Digámosles que van a tener un impacto real en el mundo y seguro que se lanzan como un motor a 100 vatios por minuto.

San Valentín

Hay nombres bien puestos. Valentín Fuster (Barcelona, 1943) lleva medio siglo cuidando corazones ajenos. Dirige el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares y el Instituto Cardiovascular del hospital Mount Sinai, de Nueva York. Y dice que le da la vida.