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España busca clientes para su primer satélite espía

Un seguro multimillonario cubre la pérdida del Paz, que será lanzado el día 17 desde California

Recreación en el espacio del satélite Paz (a la izquierda) junto al Ingenio.
Recreación en el espacio del satélite Paz (a la izquierda) junto al Ingenio. EL PAÍS

Los responsables del proyecto cruzan los dedos ante el lanzamiento a las 15.20 (hora peninsular) del próximo día 17, desde la base aérea de Vandenberg (California), del Paz, el primer satélite espía español. Un cohete Falcon 9 de la empresa estadounidense Space X se encargará de colocar a España en el club de países con satélites de observación por radar. Hisdesat, la compañía dueña del Paz, ha suscrito un multimillonario seguro que cubre los 160 millones invertidos y busca ya clientes a los que vender sus imágenes.

En teoría, no hay motivo de inquietud. La firma del magnate Elon Musk protagonizó el pasado martes la espectacular hazaña de poner en órbita un descapotable Tesla con el Falcon Heavy, el cohete más potente del mundo, y recuperar sus lanzadores. En enero pasado, sin embargo, un satélite espía estadounidense bautizado como Zuma se perdió tras ser lanzado por un Falcon 9, el mismo cohete que llevará a Paz al espacio. SpaceX asegura que todo funcionó correctamente, pero no hay rastro del Zuma, valorado en mil millones de dólares. El 1 de septiembre de 2016 un Falcon 9 explotó en la rampa de lanzamiento de Cabo Cañaveral (Florida) cuando realizaba pruebas previas al lanzamiento de un satélite de comunicaciones israelí. Solo habían pasado 14 meses del anterior accidente catastrófico del Falcon 9.

Aunque la siniestralidad sea baja —Space X hizo 18 lanzamientos el año pasado—, Hisdesat ha suscrito un multimillonario seguro que le garantiza recuperar la inversión (160 millones de euros) en caso de pérdida del satélite.

Lo que no se podría recuperar es el tiempo perdido. El Paz (construido por Airbus, Defence & Space) está listo para ser lanzado desde 2014. Sin embargo, la anexión de Crimea y el conflicto de Ucrania frustraron su lanzamiento desde el cosmódromo ruso de Yasni, como estaba inicialmente previsto por ser la opción más económica, e Hisdesat ha tenido que denunciar a la compañía rusa Kosmotras ante el Tribunal de Arbitraje de París para recuperar los 15 millones ya abonados.

El lanzamiento desde EE UU es mucho más caro (el coste ronda los 65 millones de dólares), pero fuentes del sector aseguran que se ha negociado rebajarlo en torno al 35% a cambio de llevar más pasajeros (satélites de la nueva constelación de servicios de banda ancha para internet en el móvil) en el mismo viaje.

El selecto club de la observación por radar

M. G.

Solo dos países europeos disponen de satélites de observación con un Radar de Apertura Sinténtica (SAR), capaz de tomar imágenes día y noche al margen de las condiciones meteorológicas. Alemania tiene el TanDeM-X y el TerraSAR-X, dos gemelos del español Paz con los que éste actuará en constelación, e Italia el COSMO-SkyMed. Además, la ESA opera el Sentinel II. Fuera de Europa, al margen de programas secretos de EE UU, China o Rusia, Japón y Canadá cuentan también con satélites radáricos. El Paz es el primero de los dos del Programa Nacional de Observación de la Tierra por Satélite (PNOTS). El Ingenio, un satélite óptico de uso científico, debería lanzarse a finales de 2019.

Aunque el día 17 todo vaya según lo previsto, será pronto para cantar victoria. El cohete Falcon 9 de Space X se limitará a depositar el Paz a 514 kilómetros de altura; a continuación, llegará el ajuste fino para insertarlo en su órbita definitiva y, por último, se harán las pruebas de todos sus sistemas (IOT, por sus siglas en inglés) para verificar su correcto funcionamiento. Es decir, pasarán al menos seis meses antes de saber si el Paz ha sido un éxito.

Eso desde el punto de vista técnico, pues desde el económico queda mucho trabajo por hacer. Hisdesat, una sociedad tutelada por Defensa pero con mayoría de capital privado, es propietaria y operadora del Paz. El CIFAS (Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas) recibirá un 30% de las 100 imágenes de alta resolución que capte diariamente e Hisdesat busca clientes para el 70% de capacidad excedentaria. Ya tiene un contrato para el programa Copérnico de la Agencia Espacial Europea (ESA) y colaborará con el centro de satélites de la UE en Torrejón (Madrid).

Además de su interés militar, las imágenes del Paz son útiles para tareas de cartografía, monitoreo del medioambiente, urbanismo o estudios topográficos, entre otros; y, una vez satisfechas las necesidades del Ministerio de Defensa, que tendrá prioridad, el resto puede comercializarse.

Para hacer más competitiva su oferta, el Paz no solo tendrá una base principal en la sede del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y otra secundaria en Maspalomas (Gran Canaria), sino que se busca una tercera cerca del Polo Norte: la ventaja es que sobrevolará sus proximidades 15 veces diarias, lo que permitirá reducir el tiempo de espera para descargar las imágenes que vaya  almacenando.

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