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Entrevista:Soledad López | Secretaria de Estado de Defensa

"El nuevo satélite de observación 'Paz' dará a España autonomía estratégica"

Los ministros de Defensa y de Industria, José Antonio Alonso y Joan Clos, firmarán hoy el Programa Nacional de Observación de la Tierra, que prevé el lanzamiento de los dos primeros satélites españoles de observación antes de 2012 con un coste de 325 millones de euros. Junto a Ingenio, el satélite óptico anunciado por Industria, Defensa proyecta su propio satélite, bautizado Paz y dotado de un radar capaz de captar imágenes de alta resolución día y noche.

"Hoy es un día importante para el Ministerio de Defensa", asegura su secretaria de Estado, Soledad López (Granada, 1959), quien no duda en atribuir a su ministro, José Antonio Alonso, el mérito de haber sacado adelante un proyecto que su departamento lleva diez años preparando: el lanzamiento de un satélite de observación por radar al que se ha bautizado como Paz.

Pregunta. ¿Para qué quiere España un satélite espía?

Respuesta. No es un satélite espía. Paz será un satélite de observación con una tecnología radar capaz de observar las 24 horas del día, en cualquier condición meteorológica, que responde a una antigua aspiración de las Fuerzas Armadas, pero que también tiene utilidades civiles, naturalmente, legítimas siempre.

"El satélite costará 135 millones y estará en órbita al final de la próxima legislatura"

"Sobre el futuro de Hispasat recomiendo cautela y reflexión. No veo urgencia"

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P. ¿Cómo se complementa este satélite con el que va a lanzar el Ministerio de Industria?

R. El Programa Nacional de Observación de la Tierra es un programa conjunto con Industria, que aporta su propio satélite, que se llama Ingenio y está basado en sensores ópticos. La gran novedad es que ambos satélites, el óptico y el radárico, se van a complementar en un sistema único, de carácter dual, civil y militar, para poner el espacio al servicio de la sociedad y mejorar la vida de los ciudadanos.

P. ¿Cómo?

R. Vamos a conseguir mayor eficacia en la valoración de los recursos naturales, más rapidez en la respuesta ante catástrofes, una mejor planificación de las infraestructuras y de la ordenación del territorio. Tendremos además un instrumento muy valioso para el control de nuestras fronteras o la seguridad de las tropas en el exterior. Es verdad que el satélite de Industria estará orientado hacia los usuarios civiles y el nuestro se va a centrar más en los temas de seguridad y defensa nacional, pero hay problemas de medio ambiente, como los vertidos marinos, que sólo el satélite radárico puede detectar.

P. España ya participa en el satélite francés Helios y se ha comprometido a hacerlo en el Pleiades. ¿Para qué necesita más?

R. Mantenemos nuestro compromiso en ambos programas, pero nuestra participación es sólo del 3%, mientras que Ingenio y Paz serán cien por cien españoles. Los nuevos satélites nos darán autonomía estratégica y versatilidad operativa, porque tendremos información rápida y precisa por nuestros propios medios. Sin depender de otros.

P. ¿Cada cuánto tiempo?

R. Podremos tener una imagen de alta resolución de cualquier lugar del mundo en menos de 24 horas e intercambiar esa información con otros países.

P. ¿Cuándo se van a lanzar?

R. Respecto a Paz, hoy le damos el pistoletazo de salida y vamos a agilizar los plazos para empezar a fabricarlo de inmediato y que al final de la próxima legislatura, antes de 2012, esté en órbita.

P. ¿Por qué Paz?

R. Queríamos que tuviera un nombre femenino y pensamos que Paz refleja de manera evidente para todo el mundo cuál es su objetivo primordial: garantizar la seguridad y la defensa nacional.

P. ¿Y cuánto va a costar?

R. El programa conjunto cuesta 325 millones: 190, el satélite de Industria, y 135, el nuestro, porque aprovecharemos las sinergias entre ambos. Supondrá, en todo caso, un fortalecimiento de la industria española, con la creación de mil empleos al año durante su fabricación, y un salto cualitativo para España, que se consolidará como la quinta potencia espacial europea, con cuatro satélites gubernamentales, dos de comunicaciones y dos de observación.

P. Esos cuatro satélites son operados por Hisdesat, empresa participada por Hispasat, cuyo futuro está en el aire. ¿Se sacará a bolsa, como aprobaron los accionistas, o se venderá a Abertis?

R. Hispasat es una empresa e Hisdesat, otra. Hispasat es una compañía clave en comunicaciones civiles por satélite, que tiene su propia política empresarial. Conectada a ella, de momento, está Hisdesat, de la que Hispasat tiene el 43% y el Ministerio Defensa un 40%. Para nosotros, la sociedad estratégica es la segunda, que controla las comunicaciones gubernamentales. Nuestra responsabilidad es preservar esos intereses estratégicos. Lo que se haga con Hispasat nos afecta en la medida en que afecte a Hisdesat.

P. ¿Qué prefiere Defensa?

R. Defensa no tiene preferencia por una u otra opción. La salida a bolsa tiene ventajas e inconvenientes, igual que la compra por Abertis, que es una compañía española. Cualquiera de las dos debe ser aprobada por el Gobierno. Estamos siguiendo el proceso con mucha atención para ver lo que debemos hacer con Hisdesat. Si garantizamos las infraestructuras y la independencia operativa, y naturalmente la vamos a garantizar, ningún problema.

P. Abertis es socio de Eutelsat, bajo control del Estado francés.

R. Nadie puede pensar que estamos haciendo toda esta inversión en espacio para darle el control a un Gobierno extranjero.

P. ¿Cómo ha podido crearse un problema político con una empresa que genera beneficios?

R. Niego la mayor. No hay un problema político. Se está dando la falsa impresión de que hay un enfrentamiento en el Gobierno. En modo alguno. ¿Qué recomiendo? Cautela, tiempo y periodo de reflexión. No veo la urgencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de julio de 2007