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Cae por un barranco la anciana que se sacó el carné de conducir a los 84 años

La valenciana Trini Cebrián, que logró la licencia a la primera, asegura que seguirá conduciendo: "Si hace falta me compraré otro coche"

Trini Cebrián, la vecina de Alginet, Valencia, que se ha sacado el carnet con 84 años, al volante de su vehículo.

Poco le ha durado la alegría a Trini Cebrián. La mujer de 84 años que hace unas semanas consiguió sacarse el carné de conducir de tipo limitado, que permite ponerse al volante de vehículos de 49 centímetros cúbicos, ha acabado despeñándose por un barranco este viernes en la provincia de Valencia. El Microcar que conducía se ha salido en la carretera que va de Alginet a la urbanización Las Lomas, donde vive, y ha tenido que ser rescatada por los bomberos. Después ha sido atendida de heridas leves en el Hospital de la Ribera.

Imágenes del rescate.
Imágenes del rescate.

En una breve conversación telefónica con EL PAÍS, ya en casa, Trini asegura encontrarse bien y culpa del accidente a otro conductor. "No ha sido nada. Me ha cortado el paso un coche y me he salido". Su Microcar, que no parece haber sufrido daños graves, está en el taller. "Claro que voy a seguir conduciendo, si hace falta, me compraré otro", añade.

El profesor que le dio clases en la autoescuela, Vicent Roig, vecino de la misma urbanización que Trini, ha sido uno de los primeros en llegar al lugar del accidente, y defiende a su alumna. "Se ha encontrado con un coche que bajaba una rampa ocupando parte de su carril. Y al pegarse más a la derecha, el coche de Trini ha tocado el bordillo y se ha caído. En las imágenes parece más aparatoso de lo que ha sido. En realidad el coche ha bajado por el barranco de culo, como si hiciera marcha atrás, no ha dado vueltas".

El pequeño vehículo de Trini ha quedado volcado de lado tras caer unos cinco metros por la ladera del barranco hacia las 14.30. Roig atribuye el accidente, en parte, al cansancio de la mujer por el revuelo mediático en el que vive inmersa desde que hace unos días el diario Levante-EMV informó por primera vez de su pequeña gesta.

Cebrián se sacó el carné en diciembre, a la primera, sin cometer ningún fallo en el examen teórico. La mujer observaba el asunto con naturalidad hace unos días. “Hay quien dice: ‘Es que en mis tiempos...’ Pero yo pienso que aunque tenga 84 años, estos tiempos también son los míos. Esta época es la mía, y quiero vivirla”, decía a EL PAÍS.

La mujer se decidió a sacarse el carné, un viejo proyecto que inició y dejó aparcado en sus años de emigrante en Suiza, después de que su marido falleciera en 2016. “Él siempre me llevaba a todas partes y al faltar, como vivo en una urbanización fuera del pueblo, necesitaba un medio de transporte. Entonces pensé en esos cochecitos que llevan una matrícula de moto”. Su hija, que vive en Ginebra, no solo la animó, sino que le regaló el coche. Un Microcar MGO de 49 centímetros cúbicos fabricado por Ligier, para el que necesitó sacarse el permiso AM. Desde los 65 años, la licencia debe renovarse cada cinco. Aparte de eso, no hay más limitaciones.

Trini, que trabajó toda su vida en casa como modista, le ha dado al coche un uso reducido. Lo coge para ir a misa, a comprar, a ver a alguna amiga y al médico. Su automóvil de dos plazas no puede ir por autovías ni autopistas. Circulando por carreteras secundarias podría llegar a Valencia, pero ni se lo plantea. Para ir a la ciudad prefiere aparcar en la estación de Alginet y coger el tren.

Dos hombres observan el vehículo accidentado. ampliar foto
Dos hombres observan el vehículo accidentado.

A los 28 años emigró a Ginebra con su marido, un tornero mecánico en cuya fábrica, dice la mujer con orgullo, “se fabricaron algunas de las piezas que los astronautas dejaron en la luna”. Allí tuvieron una hija y un hijo, y más tarde dos nietos. Al jubilarse, su marido quiso volver a Valencia y ella regresó con él, mientras el resto de su familia se quedaba en Suiza.

"Antes bajaba dos veces a la semana al pueblo. Ahora con el coche puedo bajar tres o cuatro, cuando me apetece, y ya no me siento tan sola”, afirma.

Trini es extremadamente prudente. Por las calles de Alginet no pasa de 15. Bajar al pueblo, un trayecto de tres kilómetros, le cuesta 15 minutos. Gira lentamente —el vehículo no tiene dirección asistida— y vigila constantemente el retrovisor. Unas precauciones que no han impedido el accidente de este viernes.

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