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Fomento deja bajo mínimos el control del tráfico de la mayor autopista marítima

Los controladores alertan del creciente riesgo de un desastre medioambiental en el Estrecho

Un controlador observa las pantallas con el tráfico marítimo en el Estrecho.
Un controlador observa las pantallas con el tráfico marítimo en el Estrecho.

“Estamos escandalizados y desconcertados por la inacción y la actitud de la empresa [Salvamento Marítimo]. La preocupación es doble, por el riesgo medioambiental y por la seguridad del tráfico, aquí pasan barcos de pasaje con muchas personas a bordo”. Un controlador del centro de coordinación de Salvamento Marítimo en Tarifa, que exige el anonimato, alerta del inédito y peligroso panorama que sufre la supervisión del tráfico de la mayor autopista marítima de buques, el Estrecho de Gibraltar, atravesado en 2016 por 116.151 buques.

Desde el pasado julio, el número de controladores para ordenar el tráfico de barcos, pero también para organizar el rescate del aluvión de pateras, ha menguado. Es una mínima pero decisiva merma, ya que ha provocado que algunos turnos estén gestionados por dos controladores en vez de tres, como estipula el convenio. Y como el rescate de vidas humanas tiene prioridad absoluta, el control del tráfico pasa a un segundo plano a pesar de que centenares de petroleros atraviesan cada semana, entre grandes corrientes, el Parque Natural del Estrecho, de gran riqueza ecológica.

Este verano ha habido cuatro guardias con solo dos controladores, pero de momento el Ministerio de Fomento no prevé atajar el riesgo de accidente en el 15º aniversario del desastre del Prestige. “Nuestra atención se puede ver despistada. El controlador de tráfico [de buques] se levanta a por el teléfono que está sonando por el canal de socorro, y si un barco se queda a la deriva no hay mucho margen. El tiempo de reacción de nuestros remolcadores es el que es, y que ese barco llegue a chocar con las piedras y haya una desgracia es una posibilidad, está ahí. No queremos que pase nada pero el riesgo existe”, advierte este controlador.

Este año la afluencia de pateras se ha disparado y a principios de septiembre ya habían atravesado la ruta occidental del Mediterráneo (Marruecos-España) 13.740 personas, más que en todo 2016. Salvamento Marítimo coordinó el año pasado 542 intervenciones desde su centro en Tarifa, donde recibió las llamadas de socorro de los móviles desde las pateras para salvar a 3.533 personas tras ordenar direcciones al helicóptero y las embarcaciones propias y de la Guardia Civil. El centro funciona las 24 horas de los 365 días al año. Y en esos turnos —de siete horas o de 10 horas si es de noche— dichas emergencias de hasta siete y ocho pateras simultáneas, que se suman al tráfico de unos 150 buques al día, son atendidas por dos personas. Ante la imposibilidad de gestionar tantos imprevistos, el jefe y el subjefe del centro han pasado a la sala de control para poder atender tantos rescates a la vez en una zona de 30.000 kilómetros cuadrados y una longitud de costa de 500 kilómetros —entre Portugal y Motril—. “Estamos rezando porque haya temporal de Levante, no tenemos tregua”, ironiza otro controlador sobre la incesante llegada de pateras.

Ante la problemática surgida después de que un trabajador interino contratado para Tarifa obtuviera su plaza y abandonara las instalaciones gaditanas, un portavoz de Salvamento Marítimo asegura que esta empresa pública presta “una correcta prestación del servicio” a través de la cobertura de las guardias y de las incidencias puntuales “dando cumplimiento al convenio colectivo de aplicación”. El artículo 12 de dicho convenio estipula que los turnos de guardia deben contar con tres controladores, pero los días 20 de julio, 12, 13 y 14 de septiembre contaron con solo dos técnicos para gestionar todas las emergencias.

Una de las soluciones más comentadas entre la veintena de controladores del centro de Tarifa es ceder el control del tráfico al puesto de Tánger si los rescates de Tarifa se multiplican y solo hay dos personas para atenderlos. Está por ver si la dirección central en Madrid interpretaría esta cesión de control de operaciones a Marruecos como una opción irregular, a pesar de que estén en juego vidas humanas.

El sindicato CGT ha demandado el incumplimiento de los turnos por parte de Salvamento Marítimo ante un Juzgado de lo Social de Algeciras, y el juicio está previsto para principios de año. Hasta entonces, el sindicato prefiere no hacer declaraciones. “Le hemos pasado la información al abogado para poder sumarnos a la demanda o no. Exigimos a la empresa tres personas, pero ahora se abre una brecha laboral y tendrá que ser un juez quien decida”, comenta Cristian Castaño, delegado de CC OO. El convenio recoge asimismo que los cambios de turnos “deberán quedar compensadas” para los trabajadores. Cuando el director del centro, Adolfo Serrano, —que rechaza hacer declaraciones— preguntó a la Dirección de Finanzas de Salvamento Marítimo qué tipo de compensación tenía prevista, esta respondió que ninguna, ni abonos ni días de descanso.

El centro de coordinación de Tarifa —el mayor de la veintena repartidos por las costas españolas— no es el único con problemas. UGT ha demandado a Salvamento Marítimo por los cuadrantes de turnos en el centro de Tarragona ante la Inspección de Trabajo y los Juzgados de lo Social, y la vista oral está señalada para el 29 de noviembre.

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