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Granados reconoce que el chivatazo incluyó datos sobre el ‘caso Púnica’

El político admite en un desliz que el guardia civil sí le indicó que la UCO estaba investigando un caso económico

Francisco Granados en el banquillo de los acusados junto con el guardia civil José Manuel Rodríguez Talamino, y el guardia civil José Manuel Caro.

Francisco Granados se mantenía firme en su declaración por el chivatazo del caso Púnica. Contestaba con firmeza a la representante de la Fiscalía Anticorrupción para negar una y otra vez la existencia de un soplo que le alertase de que estaba siendo investigado. Con sus palabras respaldaba lo que los otros dos procesados, los guardias civiles José Manuel Rodríguez Talamino y José Luis Caro Vinagre, habían declarado el día antes. Sin embargo, al comentar el contenido del segundo encuentro que tuvo con el primero de los agentes en un local de copas de Valdemoro, el político cometió un desliz.

Por primera vez, el presunto cabecilla de la trama admitió que la información que recibió incluía más datos de los que hasta ahora había defendido. Granados reconoció que Rodríguez Talamino le confirmó que participaba en el operativo —su grupo se encargó de instalar un sistema de video vigilancia frente a las oficinas del constructor David Marjaliza— y que las pesquisas estaban centrados en un asunto económico. El desliz no pasó inadvertido a la fiscal Carmen García Cerdá, que era quién realizaba el interrogatorio. “Esto que ha dicho es muy importante”, le espetó al político, que intentó matizar sus preguntas sin mucho éxito.

En una declaración de hora y media en la que a menudo ha cuestionado la labor de Anticorrupción y el contenido de los informes sobre las 14 llamadas que le incriminan en el chivatazo, Granados ha intentado minimizar el contenido de las revelaciones que le hizo el agente Rodríguez Talamino a un simple comentario en una noche de copas en la que su interlocutor estaba “borracho”. El político ha asegurado que se preocupó por el comentario que le hizo este la madrugada del 6 de septiembre de 2014, aunque negó que intentara recabar nuevos datos sobre las pesquisas de las que supuestamente le habían alertado. Ha afirmado que se limitó a mirar en la Wikipedia que era la UCO, pero que no intentó en ningún momento que el tercer encausado, el guardia civil en excedencia Caro Vinagre y miembros del PP como el exdelegado del Gobierno en Madrid, Pedro Núñez Morgades, intentaran recabar nuevos datos sobre las pesquisas.

El exdirigente popular ha dedicado una parte de su declaración a cargar contra David Marjaliza, el que fuera su amigo y socio —aunque él ha negado este último extremo—. Granados ha insistido, como hicieron ayer los abogados de la defensa, en que debía ser el constructor el que estuviera en el banquillo de los acusados ya que él si conoció detalles de la investigación antes de las detenciones. Granados aseguró que el constructor le informó de que había una investigación abierta en la Audiencia Nacional y que, incluso, el empresario tomó medidas para poner a salvo su patrimonio, además de “consultar a una pitonisa para saber si iba a salir bien” de ello.

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