Un amigo fiel en el momento más crítico

Josep Maria Matamala pasó las últimas horas en Girona junto al expresidente y permanece con él en Bruselas

 Puigdemont durante su intervención para la televisión belga, este viernes.
Puigdemont durante su intervención para la televisión belga, este viernes. RTBF

El hombre que permanece al lado del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont en Bruselas, y que también estuvo con él en Girona el pasado sábado, el día después de que el Parlament proclamase la república catalana, es Josep Maria Matamala, Jami para los conocidos. Este empresario gerundense de 60 años y pelo blanco es, según explica el círculo del expresidente, el avalador, el confidente, el apoyo, el protector y, sobre todo, el fiel amigo de Puigdemont, quien tiene muchos conocidos pero un núcleo muy reducido de amistades.

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Josep Maria Matamala es hijo de Feliu Matamala Teixidor (Amer, 1912 - Girona, 2009), fundador de la librería Les Voltes, una de las de más solera de Girona, y activista cultural reconocido en 2004 con la Creu Francesc Macià y en 2009 con la Creu Sant Jordi de la Generalitat por su “defensa de la lengua y cultura catalanas y la consolidación de las libertades”. Quienes le conocían aseguran que “era independentista incluso antes de que se hablara de independentismo”. Impulsor de la campaña El català a l’escola, Feliu Matamala cuenta en Girona con una plaza que lleva su nombre, por iniciativa de Joaquim Nadal, exalcalde socialista y exconsejero de los Gobiernos de Pasqual Maragall y José Montilla.

Jami, uno de los seis hijos de Feliu Matamala, fue uno de los fundadores de Convergència Democràtica de Catalunya en Girona. Se hizo militante en 1977. Fue presidente del comité local de la formación convergente y concejal del grupo municipal de CiU en la oposición en el Ayuntamiento entre 1987 y 1995. Permaneció en el comité local unos 12 años y entonces se retiró de la actividad política. Sin embargo, siempre ha sido una de las opiniones en la sombra que más han tenido en cuenta los nacionalistas de Girona.

Fue él, junto al ahora diputado del PDeCAT en el Congreso Jordi Xuclà, quien avaló la figura de Puigdemont como alcaldable cuando en 2007 CiU se quedó sin candidato en Girona. Costó convencer a la dirección del partido, incluido Artur Mas, pero Puigdemont aceptó la oferta y desplazó a consolidados nombres de Convergència.

Jami y Puigdemont coincidieron por primera vez en 1991 a raíz de un artículo del expresident —en aquella época, periodista— que criticaba al entonces candidato de CiU a la alcaldía, Josep Arnau. A Matamala le molestó el escrito y fue a ver a Puigdemont. Aquel desencuentro, habitual entre políticos y periodistas, en lugar de enfrentarles hizo que naciera una buena relación que se ha mantenido y consolidado con el paso de los años. Una amistad que se ha concretado al acudir junto a Puigdemont a los juzgados cuando ha sido necesario. Matamala también ayudó al expresident a consolidar su relación con Marcela Topor, con quien se casó a los dos años de conocerse. Y fue también de los primeros en saber que Puigdemont era el elegido para sustituir a Artur Mas en la presidencia de la Generalitat cuando la CUP exigió un cambio al frente de la institución en enero de 2016.

El sábado de la semana pasada, Matamala y su esposa, amigos inseparables de Puigdemont y su familia, comieron y pasearon junto al expresidente y Marcela Topor por las calles de Girona. Horas después viajaron a Bruselas, donde se les ha visto juntos en todas las apariciones públicas del expresidente.

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