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Los enfermeros podrán dispensar fármacos sin depender del médico

El nuevo decreto de corrige el que firmó Sanidad hace dos años

Los profesionales de la enfermería ya no necesitarán de la supervisión de un médico para utilizar o dispensar algunos fármacos que necesitan receta. El acuerdo que alcanzaron ayer los presidentes de las organizaciones colegiales de ambas profesiones —Florentino Pérez Raya por la de enfermería, y Serafín Romero por la de médicos—, en presencia de la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, cierra una década de conflicto entre ambas profesiones.

Dolors Montserrat en el Congreso de los Diputados.
Dolors Montserrat en el Congreso de los Diputados.

El acuerdo establece que los enfermeros “podrán indicar, usar y autorizar la dispensación de medicamentos sujetos a prescripción médica, mediante la correspondiente orden de dispensación”. Es decir, en los casos de su competencia tendrán la potestad de utilizar los fármacos que necesiten receta dentro de los protocolos y guías propias sin que un médico lo supervise. Y también podrán extender “órdenes de dispensación”, es decir, el equivalente a recetas.

También se fija en el documento que todos los enfermeros, por el hecho de serlo, están capacitados para ambas tareas. Esto quiere decir que no requerirán una acreditación especial, como se estipulaba en la anterior regulación, establecida en 2015. Aquella vez el acuerdo se malogró. Los enfermeros (y el Consejo Económico y Social, que tiene el papel de revisar estos escritos aunque su decisión no es vinculante) aprobaron un texto más en la línea del firmado el martes, pero un cambio de última hora les dejó sin su principal reclamación: poder manejar los medicamentos sin supervisión.

Para los enfermeros, según un comunicado, se trata de “un primer paso muy importante para poner fin a la inseguridad jurídica derivada del real decreto de prescripción aprobado hace dos años, que impedía a la profesión enfermera tomar decisiones sobre aquellos medicamentos y productos sanitarios que maneja en su día a día y que supuso un perjuicio para los pacientes y el propio sistema sanitario”.

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Romero, tras la firma, declaró: “Pensando en la seguridad de los ciudadanos, en segundo lugar en nuestro propio sistema nacional de salud y, cómo no, en la necesaria colaboración entre enfermeros y médicos, era necesario cerrar este tema”. Y admitió que con esta regulación quedan claras “todas las actuaciones que enfermería demandaba y que resultaban ilegales si lo hacían sin un médico”. “Efectivamente, hay medicamentos sujetos a prescripción médica donde no se necesita previamente un diagnóstico facultativo, una prescripción médica ni, lógicamente, un seguimiento médico”.

Aquel real decreto de hace dos años creó tensiones en los centros de salud, sobre todo, ya que, ateniéndose a la literalidad del texto normativo, hubo enfermeros que iniciaron una especie de huelga a la japonesa, cumpliéndolo a rajatabla. Ello suponía que antes de usar un medicamento o producto sanitario, pedían la correspondiente orden escrita al médico encargado del proceso del paciente, lo que amenazó la atención, ya que suponía una carga burocrática importante y un retraso en la toma de decisiones. El riesgo de colapsar el sistema llevó a algunas comunidades, como el País Vasco, a comunicar a sus profesionales que no serían sancionados si no seguían el decreto al pie de la letra.

En España están colegiados cerca de 248.000 facultativos y 300.000 enfermeros, según el INE, y este conflicto les ha enfrentado desde hace una década. Ninguno de los tres principales firmantes del acuerdo, que aún tiene que publicar el Boletín Oficial del Estado, figuró en el anterior intento de acuerdo. Y, según fuentes del Foro de la Profesión Enfermera, en cuyo marco se efectuó la firma el martes, ese hecho ha sido determinante. Con Montserrat de ministra ha cambiado el secretario general de Sanidad, que ahora es Javier Castrodeza (entonces era Rubén Moreno), y a los médicos los preside Romero, que es senador por el PP. También ha cambiado el máximo representante de los enfermeros, pero Pérez Raya acaba de llegar y el acuerdo lo dejó encarrilado su antecesor, Máximo González Jurado.