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Francesc Homs se sienta en el banquillo por el 9-N tres semanas después del juicio contra Mas

El Supremo juzga al diputado y exconseller por desobediencia grave y prevaricación

El diputado Francesc Homs, este domingo, en Barcelona.
El diputado Francesc Homs, este domingo, en Barcelona.

La consulta independentista del 9-N ha dado lugar a dos juicios que, en realidad, son uno solo. A Francesc Homs se le atribuyen exactamente los mismos delitos que a Artur Mas y sus consejeras. Si Homs no se ha sentado en el banquillo de los acusados junto a Mas, en Barcelona, es solo por una razón: su condición de diputado y, por tanto, de aforado ante el Tribunal Supremo. Así que la vista que arranca este lunes es algo así como un partido de vuelta, que llega apenas tres semanas después del primer asalto y en el que sus protagonistas invertirán los papeles: Homs declaró como testigo en el juicio de Mas y ahora lo hará como acusado. Y viceversa.

“Es el partido de vuelta, sí, pero es más difícil, porque jugamos en el Bernabéu”, bromea Eva Labarta, la abogada de Homs. Labarta admite que no es fácil controlar al diputado independentista en una sala de vistas. No solo por su condición de abogado —era el jefe de los servicios jurídicos de la Generalitat cuando se celebró la consulta—, sino, sobre todo, porque va a su aire. Homs decidirá, por ejemplo, si responde a las preguntas de la fiscalía (Mas no lo hizo y él mismo tampoco, cuando declaró como investigado). Pero en el primer juicio del 9-N, al que acudió como testigo, se quedó con las ganas. “¡Qué lástima!”, dijo al fiscal Emilio Sánchez Ulled cuando este le anunció que no iba a hacerle preguntas para garantizar sus derechos.

En Barcelona, Homs se explayó. “Tiende a hacer discursos”, dice Labarta. Tenía ganas de hablar. Se atribuyó un papel preponderante en la organización de la consulta del 9-N —casi al mismo nivel que Mas— y subrayó que él mismo informó al Gobierno catalán, tras el veto del Tribunal Constucional, de que no estaba “cometiendo ninguna ilegalidad”. Ese argumento también le servirá para defender por qué el día 6 de noviembre —dos días después del veto— firmó una carta que ahora es uno de los principales indicios contra él. En la misiva, Homs da el visto bueno para que un órgano de la Generalitat indique a T-Systems —una de las empresas contratadas para organizar la consulta— que puede (y debe) seguir adelente con sus trabajos.

En el juicio a Mas, los abogados preguntaron a Homs por esa carta. Labarta intervino: “El señor Homs no entrará en los detalles sobre las cartas o los proveedores”. Este lunes tendrá oportunidad de abordar ese asunto. Homs, de hecho, no estaba inicialmente entre los querellados por el 9-N. Pero el fiscal Sánchez Ulled halló la carta en una documentación requerida a T-Systems. La intención de Homs —que declarará en castellano— es abrir el foco más allá de ese documento. Y señalar, como ya hizo en Barcelona, que se trata de una causa política y que no hay delito. El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, Jesús Barrientos, apenas le interrumpió. La defensa del diputado teme, sin embargo, que el presidente de la sala que va a juzgarle, Manuel Marchena, sea más drástico y no le de pie a introducir ese tipo de discursos.

Las dos causas por el 9-N están tan íntimamente ligadas que Homs supo la fecha de su juicio a los pocos minutos de terminar, el 8 de febrero, su declaración como testigo. Incluso la previa es similar: además del previsible apoyo de políticos y entidades soberanistas, Homs está estos días de tournée por los medios de comunicación y este mismo domingo ha ofrecido una rueda de prensa en la sede del PDECat. A la defensa política, su abogada aportará otra más “técnica”, alegando que la resolución del Constitucional era “inconcreta”. Y apelará, también, a la decisión de los fiscales catalanes, que no vieron indicios de delito. El diputado, sin embargo, parece que no alberga demasiadas esperanzas y, tras conocer su imputación, dijo que su sentencia por el 9-N “ya está dictada” de antemano.

Si el juicio a Mas duró cinco días, el de Homs será sensiblemente más corto: tres. Algunos testigos se repiten, como Miquel Buch, Carles Viver Pi-Sunyer o Jordi Escalé. También tendrá su momento Artur Mas, que el martes por la tarde declarará como testigo.

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