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El PP usará sus congresos regionales para renovar candidatos autonómicos

El único aspirante antiguo no cuestionado de los 17 cónclaves es Monago en Extremadura

Cospedal, el 10 de febrero, en el congreso del PP.
Cospedal, el 10 de febrero, en el congreso del PP.

La instrucción de Mariano Rajoy es que la renovación del PP que no se hizo en el congreso nacional hay que aplicarla lo máximo posible en los congresos regionales para prepararse ante las elecciones autonómicas de 2019. Quiere cambiar la mayoría de los candidatos que perdieron el poder en 2015 y algunos históricos que quedan de la vieja guardia. De los 17 congresos regionales programados hasta el 2 de abril habrá candidato único en cinco y solo tiene asegurado repetir uno de los presidentes actuales, el extremeño José Antonio Monago.

Los congresos regionales del PP sí se presentan en esta ocasión como una lucha de poder territorial bastante abierta. Llevan sin celebrarse más de cinco años, los anteriores se prepararon en 2012 para relanzar a los candidatos que luego no tuvieron un buen resultado en las autonómicas de 2015 y muchos están retirados o en retirada. Ahora, además, se va a probar un sistema de votación nuevo, más participativo, como una especie de primarias a dos vueltas, en el que en la primera votación tomarán partido todos los afiliados y luego determinarán sobre ese resultado los compromisarios en los cónclaves pero en muchos casos de forma asamblearia (con todos los afiliados inscritos).

Rajoy ha encomendado a su nuevo coordinador general, Fernando Martínez-Maillo, transmitir el mensaje de que los aspirantes a presidir las organizaciones regionales deberían poder dedicarse con más dedicación que ahora a esas tareas (no hablan de exclusividad pero sí de limitar algo la acumulación de cargos) y también que sería bueno renovar muchos carteles electorales. La dirección nacional del PP ha empezado a comunicar a muchos aspirantes su intención de que no vuelvan a repetir en el cargo los presidentes y candidatos que perdieron el poder en 2015.

Esa máxima, que tendrá sus excepciones, supone de hecho la renovación de casi una decena de cabezas de cartel y conllevará la retirada de la primera fila de la política de dirigentes populares tan veteranos y de la vieja guardia como Pedro Sanz (La Rioja), Luisa Fernanda Rudi (Aragón), Juan Vicente Herrera (Castilla y León), Ramón Luis Valcárcel (Murcia) o Alicia Sánchez Camacho (Cataluña). Todos los citados hace tiempo que alentaron su relevo o que mostraron su disposición a no continuar. Otros como Esperanza Aguirre (Madrid), José Manuel Soria (Canarias), Alberto Fabra (Comunidad Valenciana) o José Ramón Bauzá (Baleares) ya abandonaron sus puestos tras el fracaso electoral o por escándalos de corrupción.

El nuevo método de votación (a doble vuelta y con la participación en teoría de todos los afiliados) ha alentado en esta ocasión también la aparición de más aspirantes que habitualmente. Los congresos regionales empezarán a sucederse desde el fin de semana del 17 de marzo hasta el 2 de abril y de los 17 ya convocados solo se espera candidato único en cinco casos: José Antonio Monago en Extremadura (1.018 avales sobre los 90 exigidos), Pedro Antonio Sánchez en Murcia (5.029 avales), Juan Manuel Moreno en Andalucía (11.359) y Alfonso Alonso en País Vasco y Xavier García Albiol en Cataluña. Alonso y Albiol estaban ya ejerciendo esas tareas en funciones nominados por Juntas Directivas Regionales y el refrendo directo de Rajoy y ahora formalizarán sus posiciones como presidentes y candidatos autonómicos, aunque con escasas opciones electorales en sus feudos.

José Antonio Monago perdió el poder en Extremadura en los comicios de 2015, pero nadie discute que volverá a ser su cabeza de cartel en 2019. Es un caso único. Pedro Antonio Sánchez no tendrá rival en el cónclave para relevar a Valcárcel pero sí está cuestionado por su situación judicial, con 16 denuncias presentadas y archivadas y ahora pendiente de su declaración como imputado por el caso Auditorio el 6 de marzo ante el Tribunal Superior de Justicia de Murcia y bajo la presión política de Ciudadanos.

Habrá disputa teórica en Madrid (Cristina Cifuentes y Luis Asúa), en la Comunidad Valenciana (Isabel Bonig y José Luis Bayo), en Asturias (Mercedes Fernández, Carmen Rodríguez Maniega y Pablo Álvarez Pichel); duro enfrentamiento en Cantabria (Ignacio de Diego y María José Sáenz de Buruoaga), Baleares (José Ramón Bauzá y Biel Company), Canarias (Asier Antoná y Cristina Tavío) y se están fraguando alternativas en Castilla y León (Alfonso Fernández Mañueco y Antonio Silván), La Rioja (Concepción Gamarra y José Ignacio Ceniceros) y en Navarra (Ana Beltrán).

“Castilla-La Mancha no merece un candidato residual”

J. C.

La ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, estuvo buena parte de la semana pasada en Yibuti en la ceremonia de relevo de mando de la agrupación naval de la operación Atalanta de lucha contra la piratería en el Cuerno de África. En su ausencia tomó cuerpo en Castilla-La Mancha una candidatura alternativa a su presidencia del partido sobre la base de los compromisarios que promovieron en el 18º congreso nacional la enmienda contra la acumulación de cargos que apenas perdió por 25 votos y estuvo a punto de dar al traste con sus planes políticos. Ahora no quiere que pase lo mismo en su feudo y el aparato del partido ha puesto en marcha una campaña de llamadas y adhesiones en redes sociales, mensajes generales y particulares a los afiliados, para lograr un resultado apabullante en su cónclave regional, que al final será el fin de semana del 18 de marzo en Cuenca y al mismo tiempo que los de Madrid, Andalucía, País Vasco, Murcia, Canarias y Asturias. Mariano Rajoy se tendrá que desdoblar pero quiere acudir a esa cita.

Los compromisarios de Castilla-La Mancha que impulsaron aquella enmienda anti-Cospedal en el congreso nacional han armado ahora una candidatura regional alternativa que encabeza el militante Tomás Medina, presidente del PP en Puebla del Príncipe, un pequeño pueblo de 800 habitantes de Ciudad Real, que es jefe de bomberos en la capital. La competición parece de nuevo muy desigual pero en el entorno de Cospedal vuelven a aparecer los nervios. Cospedal lleva 12 años en ese cargo, es desde 2008 secretaria general del partido y se ofreció a Rajoy a repetir “por responsabilidad” y porque no había relevo de garantías.

Tomás Medina ya tiene más de los 90 avales exigidos, el miércoles al límite del cierre de inscripciones registrará su lista y defiende otro modelo más cercano a la tierra del partido. Pero sobre todo está contra la acumulación de cargos: “La dirección no ha tomado nota, Cospedal es buena y trabajadora, pero no puede con todo y las bases están de acuerdo: Castilla-La Mancha no merece un candidato residual”.

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