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Teresa Rodríguez demanda a un empresario: “Se abalanzó sobre mí y simuló besarme en los labios”

La diputada de Podemos reclama judicialmente a Manuel Muñoz por agresión sexista

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La coordinadora de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez, este viernes en el Parlamento.
Manuel Muñoz Medina, en su empresa Guadarte. ampliar foto
Manuel Muñoz Medina, en su empresa Guadarte.

La coordinadora y portavoz de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, ha presentado una solicitud de conciliación judicial, previa a la vía civil o penal, contra el presidente de la empresa Guadarte y vocal de la Cámara de Comercio de Sevilla, Manuel Muñoz Medina, por "trato degradante y agresión sexista". La institución empresarial ha amonestado a su representante, pero la diputada exige una respuesta pública. En una entrevista a EL PAÍS, durante la que ha desvelado el incidente, Teresa Rodríguez ha relatado que Muñoz la acorraló durante una exposición y le dio un beso a la fuerza con la mano entre las bocas. EL PAÍS no ha logrado obtener respuesta por parte del empresario que, sin embargo, ha respondido a El Independiente intentando justificar el incidente como "una broma desafortunada". "Estaba ebrio. Me he pasado siete pueblos. Se me fueron los cables. Posiblemente mi mujer o la suya también habrían reaccionado de la misma manera que ella", ha añadido. Teresa Rodríguez le ha replicado de inmediato en Twitter: "Me pregunto por qué no le dio a usted por abalanzarse y fingir que besaba en la boca al presidente de la Cámara".

"Desde que estoy en las instituciones estoy viendo y sufriendo más machismo que en ningún otro momento y de forma más virulenta, desde el punto de vista intelectual y físico. Me refiero al Parlamento, a espacios institucionales y donde se reúnen personas poderosas en actos sociales", ha afirmado Teresa Rodríguez.

Los hechos, según ha narrado la coordinadora de Podemos, ocurrieron el pasado día 20 durante la inauguración de la exposición fotográfica de la agencia Efe para conmemorar sus 50 años en Andalucía. Tras el acto de apertura, alrededor de las tres de la tarde, cuando Teresa Rodríguez se disponía a regresar a Cádiz con un concejal del Ayuntamiento, una azafata le trasladó la invitación de los empresarios a conocer la sede de parte del presidente, Francisco Herrero.

Aunque ella se excusó por falta de tiempo, ante la insistencia, decidió retrasar el viaje de vuelta y subió unos minutos a las dependencias de los empresarios para saludarles. “Insistieron en que pasara a un despacho y fue al salir de este, en un pasillo, cuando Muñoz me acorrala y me amordaza la boca con la mano mientras aproxima su boca a la mía y simula besarme en los labios con su mano de por medio”, relata la diputada. El empresario llegó incluso a darle una tarjeta de visita.

Herrero, según Teresa Rodríguez, le había llamado "para que viera lo que es el despacho de un presidente". En el pasillo, le salieron al paso dos hombres que venían de una sala donde estaban reunidos. "Con una actitud abiertamente distendida e informal, el primero de ellos me saluda y me da dos besos. Es entonces cuando el Sr. Muñoz Medina, directamente, se abalanza sobre mí y con un empujón me amordaza la boca con la mano mientras aproxima su boca a la mía y simula besarme en los labios con su mano de por medio".

De estos hechos fue también testigo la azafata que le había acompañado, quien se mostró sorprendida por el incidente y le preguntó si se conocían para intentar encontrar una explicación. “Claro que la conozco, estoy harto de verla en la tele”, replicó Muñoz. "En ese momento me siento paralizada, humillada, ultrajada y siento deseos de marcharme lo antes posible de allí y lo único que me sale es preguntar “¿y usted quién es?”, relata la diputada. Fue entonces cuando Muñoz Medina le dio una tarjeta de visita. "El presidente por su parte se limita a seguir la broma diciendo 'ten cuidado que te vende un mueble'", afirma la representante de Podemos.

Teresa Rodríguez abandonó de inmediato las dependencias y dejó una protesta por escrito al presidente de la institución, quien se ha disculpado por el incidente y ha informado de que el empresario ha sido amonestado.

"No puede quedar así”, explica la diputada, quien ha decidido exigir en los juzgados una disculpa pública de Muñoz y exige responsabilidades al empresario.

Rodríguez quiere que este incidente sirva de “ejemplo para acabar con las actitudes machistas” y que se “abra el debate en la sociedad contra hechos intolerables”, por lo que ha decidido hacer público este último incidente para despertar las conciencias y favorecer la tolerancia cero ante estos incidentes.

La empresa Guadarte fue creada por Manuel Muñoz a principios de la década de los ochenta, tiene su central en Alcalá de Guadaíra (Sevilla) y, aunque nació como industria cerámica, ha extendido su actividad a la venta de muebles y objetos de decoración. Su presidente es asiduo a los actos sociales de la capital andaluza. Tiene siete hijos y el mayor de ellos se ha hecho cargo de la dirección de la empresa, aunque Manuel Muñoz sigue como presidente y al frente de la promoción exterior de sus productos. En la actualidad figura también como administrador único de dos empresas más y es vocal de Comercio y Servicios en la cámara empresarial sevillana.

Ni Manuel Muñoz ni el presidente de la Cámara de Comercio han querido responder directamente a las reiteradas llamadas de este medio para que aporten su versión del incidente. El secretario del empresario justificó que éste tiene el móvil fuera de cobertura. Sin embargo, sí respondió a otros medios.

Un post en Facebook explicando los hechos

Tras relatar a EL PAÍS la agresión machista, Teresa Rodríguez ha publicado un post en Facebook en el que explica los hechos:

"El pasado día 20 de diciembre y en el marco de mi agenda institucional acudí a la sede de la Cámara de Comercio de Sevilla, donde se celebraba un acto oficial organizado con la agencia EFE, con motivo de la inauguración de una exposición que celebraba el 50 aniversario de la delegación de la agencia de noticias en Andalucía. Se dieron cita directivos de la agencia y autoridades públicas.

En ese contexto notorio de actividad política pública, me dispuse a ver la exposición hasta que en torno a las 15.00 hs. decidí irme. En ese momento una trabajadora de la Cámara de Comercio me dice que el Presidente de la misma me quiere “enseñar las instalaciones”. Le contesté a la trabajadora que me tenía que ir, que era tarde y que se lo agradecía. Pero como insistió una vez más, por respeto hacia la institución y también en cumplimiento de mis responsabilidades políticas, le manifesté que la acompañaría a hablar con el Presidente para darle las gracias por la invitación y excusarme por no poder aceptarla en ese momento, dada la hora que era. A continuación, la trabajadora me guía hacia la primera planta del edificio y al subir la escalera veo una puerta abierta de una sala en la que se reunían varios hombres, presumiblemente empresarios socios de la Cámara de Comercio.

El presidente, el señor Francisco Herrero León, me ve subir y sale a recibirme al pasillo. Le agradecí la invitación a visitar la casa, pero le indiqué que no era posible en ese momento porque me tenía que ir. El señor Herrero me pidió que al menos entrara a ver su despacho "para que viera lo que es el despacho de un presidente", el comentario me pareció extraño, pero queriendo ser amable, me asomé apenas al umbral y volví a agradecer la invitación y a excusar mi marcha inmediata.

Me dispuse a irme cuando me salen al paso dos hombres que venían de la sala donde estaba la reunión anteriormente citada. Con una actitud abiertamente distendida e informal, el primero de ellos me saluda y me da dos besos. Es entonces cuando el Sr. Muñoz Medina directamente se abalanza sobre mí y con un empujón me amordaza la boca con la mano mientras aproxima su boca a la mía y simula besarme en los labios con su mano de por medio.

La única en reaccionar es la trabajadora que me había acompañado hasta allí. Abrió los ojos claramente escandalizada a dos pasos de la escena y me preguntó “¿pero lo conoces?”, queriendo saber si había conocimiento mutuo o familiaridad previa. Le dije que no, y aún así el señor que me había amordazado, empujado, y dado un “beso fingido” en la boca, lejos de disculparse comentó: “claro que la conozco, estoy harto de verla en la tele”. En ese momento me siento paralizada, humillada, ultrajada y siento deseos de marcharme lo antes posible de allí y lo único que me sale es preguntar “¿y usted quién es?”. El Sr. Muñoz Medida, que seguía divertido ante lo que se había atrevido a hacer, ni corto ni perezoso, me dio una tarjeta corporativa donde figuraba que era Manuel Muñoz Medina “Director General de Guadarte”. El presidente por su parte se limita a seguir la broma diciendo "ten cuidado que te vende un mueble".

La escena discurre en dos metros cuadrados de una esquina del pasillo de la Cámara de Comercio en la que me encuentro entre tres señores voluminosos que ríen por una situación que me resulta humillante y degradante. Claramente impactada y ofendida salí de la esquina y me fui con la trabajadora escalera abajo. Abandono las instalaciones sin despedirme.

Suelo andar sola, no me preocupo de acompañarme de grandes comitivas, pero lo cierto es que desde que soy representante pública nunca me pasó algo así. Jamás algo así me ocurrió en mi barrio, ni en el autobús ni en el tren. El único lugar en que me han agredido de esta forma ha sido precisamente en un entorno institucional como este.

Al día siguiente cursé una queja en la Cámara de Comercio de Sevilla que su presidente respondió reconociendo los hechos y pidiendo disculpas por no haber reaccionado de otra manera.

En el día de hoy he emprendido acciones legales contra el Sr. Muñoz Medina porque entiendo que, en mi caso, no es solo un derecho, más aún, es una obligación no dejar pasar actos de este tipo por su claro cariz sexista y por formar parte de lo que consideramos violencias machistas. Entiendo que luchar contra las violencias machistas supone no dejar pasar ninguna agresión, no guardar silencio en ningún caso y es por ello que lo hago público, también por quien lo sufre y no puede denunciarlo con el altavoz que la ciudadanía me ha otorgado".

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