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ANÁLISIS

Parejas

José María Aznar señala con el dedo a Mariano Rajoy, en un Congreso Nacional del PP, en 2008.
José María Aznar señala con el dedo a Mariano Rajoy, en un Congreso Nacional del PP, en 2008.

En momentos del multipartidismo parece como si el sistema sintiera un vacío de lógica binaria. Quizá por ello esta se ha trasladado al interior de los partidos. Toda fuerza política que se precie debe tener su parejita enfrentada. Sobre todo en la izquierda, más dada a la dialéctica: S. Díaz y P. Sánchez en el PSOE, I. Errejón y P. Iglesias en Podemos. Tensiones internas a la búsqueda de la síntesis final.

En el otro lado del espectro político, uno de los mayores problemas que tiene Ciudadanos es que A. Rivera reina solo. Así no hay quien hable de ellos, su vida carece de todo interés. Le falta ese elemento de entretenimiento mediático que proporcionan las disputas de pareja, el principal motivo de la excitación pública. Otro tanto le pasaba al PP, aunque este al menos tiene toda la atención que merece un partido en el gobierno. Y, por las peculiaridades del liderazgo de Rajoy, consigue atraer todas las miradas de los analistas políticos nacionales y foráneos. ¿Quién es realmente Rajoy? ¿Sobre qué se sustenta el éxito del decisor que decide no decidir y aun así consigue realizar sus fines? Ser rajoyólogo se ha convertido ya en una de las ramas de la hermenéutica política.

Estábamos en esas cuando de repente llegó la carta de dimisión de Aznar como Presidente de honor del PP. Guiados por los otros ejemplos, seguramente nos precipitamos al trasladarle al PP el síndrome de la pareja enfrentada. It takes two to tango, como dicen los americanos, y Rajoy no le recogió el guante. Sin efecto sobre la otra parte, el desafío de Aznar se desvanecerá en pocos días. Pero queda su sombra, la búsqueda de una movilización de las fuerzas más a la derecha dentro del PP. Hablaba por él, pero también por quienes en su interior sienten la añoranza de una derecha más populista, ideológica y menos pragmática que la que ahora exhibe el partido de Rajoy.

La derecha de hoy se enfrenta a un importante desafío que marcará su futuro inmediato: o inclinarse a su lado liberal, abierto y europeísta, o dejarse colonizar por la lógica populista, demagógica y nacionalista. Quiero imaginar que Rajoy, como Merkel, está en el primero de estos polos; Aznar, como Sarkozy, claramente en el segundo. Lo interesante del caso, es que el otrora Presidente del Gobierno —como también Esperanza Aguirre— siempre presumió de liberal, incluso de "anglosajón". Extraño, sí. Porque no deja de sorprender que un líder como Cameron, tan conservador británico él, convocara el referéndum de independencia de Escocia, por ejemplo, y nuestros "liberales", por el contrario, empiezan a perder los papeles cuando la Vicepresidenta insinúa el más mínimo cambio respecto a la situación de Cataluña. Siempre fueron liberales en lo económico, en lo demás tuvieron importantes problemas para quitarse el pelo de la dehesa.

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