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Iglesias y Errejón alcanzan un acuerdo de mínimos sobre las reglas del congreso

El líder advierte a Podemos contra “las corrientes y los partidos dentro del partido”

Pablo Echenique, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, y su número dos, Íñigo Errejón, han pactado este sábado tras una reunión a solas de dos horas la composición del equipo que organizará el próximo congreso del partido, previsto para el segundo fin de semana de febrero. Ambos dirigentes han situado a igual número de afines en el órgano, compuesto por siete miembros: tres pablistas, tres errejonistas más uno perteneciente a la tercera familia del partido, los Anticapitalistas. Pablo Echenique, secretario de Organización y afín a Iglesias, ejercerá de portavoz, junto con la diputada autonómica Clara Serra, del sector errejonista. Errejón ha situado también en ese equipo al exsecretario de Organización, Sergio Pascual, destituido por Iglesias hace nueve meses.

El acuerdo entre el líder y su número dos, no obstante, es de mínimos, teniendo en cuenta que el grueso de las reglas de la celebración del congreso de Vistalegre 2 se deciden en una consulta a las bases que comienza mañana, y en la que ambos presentan propuestas diferenciadas. Iglesias plantea una votación conjunta de los documentos político y organizativo y las listas de candidatos, mientras Errejón la quiere por separado, y ambos proponen un método distinto de cómputo de los votos para la composición de los órganos de dirección. Iglesias, el llamado sistema "Desborda", que favorece a la lista mayoritaria, mientras Errejón propone un sistema que asegura que es más proporcional.

El consejo ciudadano estatal ha ratificado que el 12 de febrero, domingo, se conocerá el resultado de la votación por primarias al secretario general. Eso implica, ha explicado Echenique, que 24 horas antes se cierren las urnas virtuales, lo que supondrá que parte del debate presencial del congreso, al menos la tarde del sábado y la mañana del domingo, se escenifique sin que pueda influir en el voto de las bases del partido. El pacto de Iglesias y Errejón, que después ha sido avalado en el consejo ciudadano, contempla también que el censo de simpatizantes con derecho a voto no se cierre durante la celebración del congreso, como querían los errejonistas. Ahora bien, ese acuerdo decaerá si gana la consulta la propuesta de Iglesias, porque esta contempla el cierre del censo treinta días antes de la votación.

En su discurso ante el órgano, antes de la negociación bilateral con Errejón, el líder ha advertido este sábado a los miembros del máximo órgano de dirección contra “los bloques, las corrientes y los partidos dentro del partido”. Se trata de un mensaje dirigido especialmente a su número dos, Íñigo Errejón, con el que en los últimos meses ha redoblado el pulso por la dirección del proyecto. Y supone también un aviso al resto de la organización: después del próximo congreso, convocado para febrero, exigirá paz interna para poder caminar hacia la construcción de su modelo de partido-movimiento. Errejón ha defendido la diversidad desde su cuenta de Twitter. “Nuestro reto: construir unidad no desde la uniformidad sino desde el debate y la articulación de lo diverso. Modelo PP versus 15-M. Abrir para ganar”, ha escrito.

“Necesitamos que nuestro partido sea movimiento, sea contrapoder y sea intelectual colectivo. Eso solo es posible si tenemos un Podemos unido”, ha señalado Iglesias en su intervención inicial. El secretario general acepta que en los próximos meses se produzca un debate de ideas e incluso una competición directa entre candidaturas, pero ha adelantado que después de esa cita exigirá un cierre de filas.

“Se va a abrir un proceso de debate en el que, como es lógico, todos vamos a encontrar espacios de afinidad en relación con nuestras propuestas e ideas”, ha considerado Iglesias. “Pero creo que para que este instrumento sea un intelectual colectivo tenemos que entender que los procesos de debate destacan entre sus virtudes la capacidad de cerrarse, y las ideas que nos organicen no deban constituir ni bloques, ni corrientes, ni partidos dentro del partido”. “Necesitamos un Podemos en el que todas las ideas quepan”, ha proseguido. Aunque ha pedido no caer en uno de los vicios de los partidos tradicionales, esto es, convertir Podemos en “un campo de batalla de diferentes partidos que compiten dentro”.

La alusión de Iglesias a los “partidos que compiten dentro” de Podemos va dirigida específicamente al sector errejonista, al que en el entorno del líder se ha acusado de haber formado un “partido dentro del partido”, fundamentalmente con la Secretaría Política que dirige Errejón, una estructura que trabaja de forma muy independiente a la Secretaría General. Los errejonistas, a cambio, asisten con inquietud al congreso, en el que temen ser laminados.

La figura de Errejón es la que más a salvo está –aunque pueden cambiar sus responsabilidades, y con probabilidad perderá poder- pero no así sus cuadros y dirigentes afines. Empezando por la presencia de sus afines en el órgano de dirección (el consejo ciudadano estatal), en el que hasta ahora Errejón tenía mayoría, y en la estructura de la Secretaría Política. En el sector afín al número dos replican a Iglesias que las diferentes corrientes en Podemos son expresión de “pluralidad” y que, a cambio, permitirlas y respetarlas es “democracia” interna. Con todo, Iglesias ha llegado a la reunión con el convencimiento de que habrá acuerdo “en todo” con las otras corrientes, la errejonista y la anticapitalista. Tanto él como Errejón, además, ha enfatizado la relevancia de este momento para el futuro del partido. El líder ha hablado de “refundación” y su número dos, de una etapa “constituyente”.

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