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Un examen interno alertó de los fallos en la educación vasca

El Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa (IVEI) detectó una pérdida de competencias en euskera y matemáticas

Una clase de 2º primaria en una ikastola de Irún
Una clase de 2º primaria en una ikastola de Irún

El Gobierno vasco mostró el martes su “sorpresa” ante los malos resultados del Informe PISA 2015, pero las evaluaciones de diagnóstico realizadas el curso 2014-2015 a los alumnos de cuarto de Primaria y segundo de ESO hacían presagiar nubarrones. La socialista Isabel Celáa, consejera de Educación entre 2009 y 2012, cree que el Gobierno del PNV cayó en la “autocomplacencia”, se centró en un nuevo currículum que nadie demandaba y dejó de tener unos objetivos claros que animasen a los centros a seguir mejorando.

Con los indicadores en la mano, uno imaginaría al País Vasco a la cabeza de España en el informe PISA: renta per cápita alta (29.300 euros), baja tasa de abandono escolar (8,7%), pocos repetidores (el 23% a los 15 años) o el mayor porcentaje de población con estudios superiores de España (64% entre los 25 y 29 años). Y, sin embargo, está en el puesto 14 de las 17 autonomías en ciencias (el último si se aplica el índice sociocultural), en el 12 en comprensión lectora y en el 10 en matemáticas, la única competencia en la que aprueba. ¿Qué ha pasado?

La Generalitat señala a los inmigrantes

Aunque Cataluña ha superado la media española, europea y de la OCDE, sigue por detrás de Madrid, Navarra y Castilla y León en las tres competencias examinadas. La consejera de Enseñanza, Meritxell Ruiz, evitó cualquier autocrítica y vinculó la brecha con la capital a que en Madrid, los inmigrantes hablan castellano y hay más escuelas privadas, dando por hecho que la educación de pago tiene mejores resultados en PISA que la pública.

Ruiz rescataba los controvertidos argumentos que hizo su antecesora, Irene Rigau, para disculpar la posición de Cataluña con respecto a otras comunidades en el informe PISA 2012. Las afirmaciones de Ruiz soliviantaron ayer a los sindicatos. “Es una aberración argumentar que hay más escuelas privadas porque es dar por hecho que en las escuelas privadas la educación es mejor y eso es falso”, lamentó Manel Pulido, de CC OO. / J. MOUZO

 En esta edición el examen ha sido por ordenador y pruebas de diagnóstico previas hechas por la Consejería de Educación concluyeron que esto pasaría factura a sus alumnos, los segundos —tras los extremeños— con más computadoras de España por clase. Pero nunca hasta bajar 23 puntos en ciencias. Su consejera, Cristina Uriarte, mostró en una conferencia de prensa su “sorpresa” por los resultados, recordó su poca maña cibernética y barajó la posibilidad que haya pesado en las notas que el número de centros que se han examinado haya pasado de 170 a 119. Es decir, que la muestra —la OCDE elige los institutos públicos y colegios privados— no refleje la realidad vasca.

Pero PISA no es el primer aviso que recibe la Educación en el País Vasco, que gasta por alumno 9.143 euros, frente a los 5.431 de promedio en España. El último informe elaborado por el Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa (IVEI) detectó una pérdida de competencias en euskera y matemáticas, que la consejera Uriarte calificó de “significativa” en marzo de 2016.

En los cuatro últimos años, el plan estrella del Gobierno vasco del PNV ha sido diseñar un nuevo currículum —Eheziberri 2020—  como forma de mostrar una frontal oposición a la nueva ley educativa, LOMCE. Para los partidos de la oposición, se han depositado demasiados esfuerzos en ello, en detrimento de otras actividades a las que no se ha dado impulso.

Isabel Celáa, consejera de Educación durante el Gobierno socialista, cree que el Ejecutivo regional ha pecado de “inercia”, cuando en un mundo globalizado en el que hay que formar a los niños en nuevas competencias “el resto se mueve”. Y pone un ejemplo: al cumplir 15 años, un escolar vasco ha recibido casi un curso menos de ciencias -por las clases de euskera- que en otra región española. Ese déficit, explica, se “compensaba” con una buena formación permanente de los profesores para que las lecciones fuesen prácticas o con el fomento de los campamentos o intercambios entre los centros y la Universidad.

Para que existan unos resultados brillantes se necesita también una buena integración del alumnado extranjero y ello no ocurre en el País Vasco, aunque apenas tiene un 6,9% de alumnado de fuera, cuando la media española es del 8,5%. Hay una brecha de 56 puntos en ciencias (casi dos cursos lectivos), a diferencia, por ejemplo, de Castilla y León, donde los inmigrantes han logrado mejores puntuaciones en ciencias que los españoles.

El País Vasco ha recortado un 8,3% en Educación en seis años, la mitad que en España, algo que abre el debate sobre en qué y cómo se invierte.

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