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De la literatura al teatro, pasando por la historia y el mundo sostenible

Richard Ford, Núria Espert, Mary Beard y Patricia Espinosa hablan en sus discursos de la necesidad de un mundo con más solidaridad, imaginación y compromiso

Premios Princesa de Asturias 2016 Ampliar foto
El escritor Richard Ford, premio de las Letras, y la historiadora Mary Beard, premio de Ciencias Sociales. EFE

El novelista estadounidense Richard Ford, la actriz española Núria Espert, la historiadora británica Mary Beard y la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Acuerdo de París, la mexicana Patricia Espinosa Caballero, han sido las personalidades encargadas de tomar la palabra esta tarde durante la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias en el teatro Campoamor de Oviedo.

Estos son algunos de los mensajes que los cuatro intervinientes, en nombre de todos los galardonados en la edición de 2016, han lanzado en sus discursos.

Richard Ford. Premio Princesa de Asturias de las Letras

El autor de El periodista deportivo ha arrancado su discurso admitiendo que le costaba ser humilde ante el premio, “porque me es difícil sentirme humilde en un estrado donde un día estuvo Woody Allen”. Ford ha aludido a cierta obligación moral del escritor en un mundo como el de hoy: “En el mundo actual hay excesiva gravedad, y ello no predispone demasiado a la alegría –los norteamericanos lo vivimos cuando vemos que Donad Trump puede llegar a ser nuestro próximo presidente–. Y les pasa lo mismo a los ciudadanos españoles cuando ven las desigualdades de renta y el abatimiento económico. Al parecer la alegría mengua velozmente en el mundo; por lo que se hacen aún más necesarios los actos de la imaginación encaminados a inventarla. ¿Por qué no tratamos –como hizo Cervantes– de imaginar más, por mucho que las fuerzas reduccionistas de la convención social nos digan que imaginemos menos?”.

“Me considero un novelista político”, ha dicho el gran escritor estadounidense, quien ha añadido: “Si pudiera, rescataría lo que entendemos por política y restauraría el valor de esta palabra; me cercioraría de que evocara la necesidad de una respuesta imaginativa que nos hiciera recuperar la capacidad de vivir juntos y de que la política no acabara siendo, como en Estados Unidos, sinónimo de egoísmo y cinismo y engaño y despropósito. Sinónimo de infortunio”.

Núria Espert. Premio Princesa de Asturias de las Artes.

La intervención de Núria Espert en el Campoamor ha sido breve aunque emotiva. La intérprete de montajes teatrales clásicos como Yerma, Las criadas o Incendios (actualmente en cartel en Madrid) ha pronunciado, primero, una ráfaga autobiográfica desde su relación con la escena: “El teatro”, ha dicho, “se apoderó de mí a los trece años. Me eligió. Al principio suavemente, pero en tres, cuatro años se había convertido en dueño absoluto de mi vida, de mis deseos, de mis sueños. Cada vez con más fuerza, con más exigencia. Hizo de mí una persona apasionada, ambiciosa, tan entregada que consiguió que yo no pudiera ser yo misma más que en el escenario, más que transformada en otra persona. Y esas transformaciones no son nunca placenteras”.

Espert, que estos días en Oviedo ha repetido que el reconocimiento era “para todo el mundo del teatro, no para mí sola”, ha evocado el acta del jurado: “El acta dice que represento un nexo de unión entre el clasicismo y la modernidad y que he construido mi carrera en mis dos lenguas amadas, el catalán y el español. Ambas cosas agradezco y me emocionan”. Y entonces ha dejado de habar para empezar a recitar. En concreto a Federico García Lorca (Doña Rosita la soltera) y a William Shakespeare (en el texto en catalán de El rei Lear), “ambos clásicos y ambos contemporáneos”.

Mary Beard. Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales.

“Estoy realmente encantada de recibir este premio no solo en mi propio nombre, sino también en el de todos los profesores, académicos y escritores que trabajan duro para que nuestra conversación con el mundo antiguo sea tan viva y cautivadora”, ha dicho esta gran experta en la antigua Roma y autora de best-sellers como Pompeya o SPQR.

De hecho, a los romanos les ha dedicado parte del galardón: “Me gusta pensar que parte de este honor es para aquella antigua raza –a pesar de lo brutales, imperialistas y misóginos que eran, sin duda– cuya literatura todavía nos desafía, cuyas leyes y política informan las nuestras, cuyos hábitos extraños aún nos intrigan y cuyos rastros se encuentran, literalmente, debajo de nuestros pies. Hablo, por supuesto, de los romanos”.

Beard ha sacudido algunas telarañas conceptuales y ha explicado el sentido –su sentido- de la Historia: “La historia no es simplemente un tema reservado a unos pocos profesores solitarios encerrados en sus bibliotecas. Es una actividad ciudadana, compartida, y no ser capaz de pensar de forma histórica hace que seamos todos ciudadanos empobrecidos”, ha dicho.

La guinda ha sido esta sutil alusión al Brexit: “Hay un famoso poema inglés escrito por un poeta del siglo XVI, John Donne, que comienza “Ningún hombre es una isla / algo completo en sí mismo / cada hombre es un fragmento del continente”. Me temo que mis compatriotas olvidan su mensaje”.

Patricia Espinosa Caballero (secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Acuerdo de París). Premio Princesa de Asturias de Cooperación internacional.

Patricia Espinosa ha recogido el premio en nombre de muchas de las personas que hicieron posible el Acuerdo de París (el entonces ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius, no ha podido acudir a Oviedo por motivos de salud). “Este premio”, ha señalado, “reconoce también el arduo trabajo de numerosos y visionarios países y líderes mundiales, que atendieron su obligación de enfrentar los desafíos que presenta el cambio climático e inspiraron al mundo a superar sus diferencias nacionales por el bien común y, más aún, por hacer realidad la visión de que un desarrollo sostenible de bajo carbono no solo es posible sino necesario”. El Acuerdo de París permanecerá, ha añadido, “como el legado del Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon”.

Según Patricia Espinosa, el Acuerdo de París es “Un regalo de esperanza”. “Si ustedes me permiten”, ha proseguido en su discurso, “hoy [por este viernes] quiero compartir este regalo con su alteza real la Princesa de Asturias, doña Leonor, quien pronto cumplirá once años y con los demás niños del mundo: hoy tenemos en nuestras manos las herramientas para trabajar juntos y crear no solo un futuro sino un presente seguro y sostenible para nuestros hijos y los hijos de todos”.

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