La mayoría de los críticos del PSOE acatarán la disciplina de voto

La indisciplina dentro del grupo socialista era la peor de las pesadillas para los responsables de la gestora

Javier Fernández, presidente de la gestora del PSOE, este martes en la reunión del Grupo Socialista.Uly Martínundefined
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Por cultura de partido y por respeto a las decisiones adoptadas por órganos democráticos, la mayoría de los críticos del PSOE respetarán la disciplina de voto si el comité federal decide la abstención en la investidura de Mariano Rajoy. Esta situación permite a la gestora afrontar con más tranquilidad que la prevista la reunión del comité y la posterior sesión parlamentaria. En el no se mantienen los diputados del PSC, de Baleares y no más de otros tres o cuatro parlamentarios. El presidente de la gestora reconoció este martes que su partido se mueve entre opciones “todas malas”, pero la peor sería volver a las urnas.

La indisciplina dentro de las filas del grupo socialista supone la peor de las pesadillas para las actuales dirigentes del PSOE. Pero los pronunciamientos de parte de los críticos a favor de respetar la decisión de la mayoría en el comité federal del próximo domingo aliviaron en buena medida la tensión que vive el partido y que se prolongará hasta la votación la semana que viene de la investidura de Rajoy. La novena reunión desde el 20-D del principal órgano del PSOE entre congresos coincide con la fecha que Pedro Sánchez había elegido para que los militantes votaran la secretaría general.

El diputado vasco Odón Elorza y Margarita Robles, independiente y número dos de la lista del PSOE por Madrid, por detrás de Sánchez, pusieron la nota crítica de la reunión del grupo parlamentario celebrada en el Senado. También se desmarcó de la tónica general el diputado del PSC Marc Lamuà. Pero fueron la excepción. De las 17 intervenciones —hubo 36 peticiones de palabra en las dos horas y media de reunión en el Senado—, 14 diputados y senadores marcaron la pauta hacia la aceptación de la abstención como mal menor en la investidura de la próxima semana del candidato del PP.

La preocupación de los miembros de la gestora, de su presidente y de los líderes territoriales afines estaba hasta este martes en el grado de cumplimiento de la disciplina de voto. Nada más indeseable para el conjunto de los socialistas que, además de la bronca abierta en todo el partido —con especial énfasis en las agrupaciones de militantes, contrarios a la abstención en líneas generales—, se ponga de manifiesto la ruptura de las reglas internas y casi eternas del PSOE. Ni libertad de voto ni aceptación de la indisciplina, repiten en la gestora como reglas inalterables. A punto parecen estar de conseguirlo, con algunas excepciones.

La posición contraria a la abstención la mantendrán los críticos hasta el momento de la votación el domingo, pero a partir de ese momento la mayoría respetará la decisión y eso se traducirá en su voto en el grupo parlamentario. Los primeros en manifestarlo fueron los socialistas vascos a través de su secretaria general, Idoia Mendia. Los diputados afectos a Sánchez se inclinan también por el respeto a la decisión de la mayoría, como expresó el exsecretario de Organización, César Luena. Hay dudas sobre el voto de la diputada aragonesa Susana Sumelzo, proclive a votar no, pero no así en el caso de la asturiana Adriana Lastra.

En los cálculos del sector oficial sitúan en el no a los siete diputados del PSC y a los dos de Baleares. Sus respectivos líderes, Miquel Iceta y Francina Armengol, solo ven razones para solidificar su no. Esta proporción de indisciplinas parece asumible a la gestora, que aún sopesa si ordenar la abstención general o selectiva. Esta última opción no es del agrado del presidente, Javier Fernández, aunque todavía no hay una decisión firme.

Sí hay advertencias o avisos a quienes rompan la disciplina de voto. “Los que no acaten la disciplina están sobrando”, sentenció el senador sevillano José Caballos en la reunión a puerta cerrada en la Cámara alta.

Salvo Elorza, Robles y Lamuà, el resto de los intervinientes defendieron la abstención, citándola o no por su nombre, siempre sin alegría, con pesar, pero asumiéndola antes de volver a afrontar unas elecciones. Posteriormente, la gestora aprobó la fecha del comité, que EL PAÍS adelantó la semana pasada. Dos de los 10 miembros de la gestora, Francesc Antich y Francisco Ocón, propusieron que se consulte a la militancia el sábado sobre un cambio en la posición política del PSOE. No fue aceptada, con el argumento de que compete al comité federal y tan legítima es la democracia representativa como la consulta.

Durante la mañana y la tarde los diputados socialistas presentaban iniciativas contra políticas del PP y pedían la dimisión del ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz. Esta será la línea de oposición del PSOE al PP, sin paliativos y sin concesiones, aunque no se podrán librar de reproches desde la izquierda como este martes hizo el portavoz de ERC, Joan Tardá. Por anticipado, reprochó a los socialistas que vayan a abstenerse la próxima semana. Y se revolvió por haber tenido que escuchar “la falsedad” de que tenían algún tipo de acuerdo con el anterior secretario general del PSOE. Sánchez no acudió a la reunión en el Senado.

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