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Rivera sufre el primer gran revés en la expansión nacional de Ciudadanos

El partido se queda fuera del parlamento vasco y del gallego

El candidato a lehendakari, Nicolás de Miguel.

Ciudadanos se ha quedado fuera del Parlamento gallego y del Parlamento vasco, con lo que ha certificado los retos a los que se enfrenta la consolidación de su proyecto nacional. La Ejecutiva del partido analiza este lunes cómo afecta a su estrategia general que sus candidatos no hayan logrado representación en dos de las Autonomías más refractarias a sus propuestas programáticas.

“No hemos alcanzado el objetivo que nos habíamos marcado”, ha reconocido José Manuel Villegas, vicesecretario general del partido de Albert Rivera, que no se ha dejado ver por la sede nacional durante la noche electoral. “Ha sido un gran ciclo electoral, queríamos rematarlo con la guinda de entrar en estos dos Parlamentos, pero no lo hemos conseguido”.

Tras decidir su expansión por toda España a finales de 2014, Ciudadanos vivió un 2015 de constante crecimiento que le vio entrar en 12 de los 15 Parlamentos autonómicos puestos en juego, además de multiplicar su presencia en el catalán (de 9 a 25 diputados). Sin embargo, esa dinámica positiva se rompió en las elecciones generales del 26-J, donde perdió ocho escaños y casi 400.000 votos con respecto al 20-D. El doble resultado del domingo ahonda en esa tendencia negativa.

En el País Vasco, Ciudadanos aspiraba a heredar el escaño que había dejado vacante UPyD, pero ha logrado menos votos que esta formación en 2009 y 2012. Al tiempo, ha convencido a poco más del 2% de los electores, frente al 3,5% de las elecciones generales de junio. En Galicia —donde apostaba por tener la llave del gobierno y llegó a presentar 30 condiciones para pactar con el PP— solo ha atraído al 3% de los gallegos, frente al 8% que le apoyaron en las elecciones de junio. 

¿A qué dificultades se enfrentó el partido para cumplir con sus metas? Primero, Ciudadanos perdió la batalla con el PP, que logró convencer a los votantes de que elegir a sus candidatos no era útil, puesto que los sondeos reflejaban que tendría difícil lograr representación. Segundo, sus cabezas de cartel no ilusionaron: Cristina Losada y Nicolás de Miguel cosecharon valoraciones negativas de los electores pese a ser mayoritariamente desconocidos para los votantes, según Metroscopia. Y tercero, en las dos Autonomías remó contracorriente por su débil implantación y por problemas puntuales. En Galicia el autobús oficial llevaba mal dibujada la bandera autonómica y tuvo que expulsar al número cuatro de su lista por A Coruña por apoyar a los ultras de un equipo de fútbol serbio. En el País Vasco sus opciones están limitadas por su defensa de la eliminación del concierto.

Los estrategas de la formación analizarán este lunes qué traducción tienen estos datos a la política nacional, y cómo influirían en el caso de que persista el bloqueo institucional y haya una segunda repetición de las elecciones generales. Sin embargo, la lectura interna del resultado ya la avanzó el propio Rivera durante el mitin de cierre de campaña.

“No habrá un proyecto para gobernar este país si no estamos presentes en todos los lugares de España”, dijo el viernes, en A Coruña, antes de que Ciudadanos sufriera el primer revés en su exitosa expansión nacional.

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