Santamaría lanza contra Sánchez las “patologías” de no tener presupuesto

El Gobierno esgrime su "debilidad jurídica y política" para cuestionar que se suban las pensiones y el sueldo de los funcionarios vía decreto ley

La vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría.
La vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría.JAIME VILLANUEVA

Los responsables del Gobierno de Mariano Rajoy se niegan a especular en público con escenarios que den por hecha la necesidad de convocar unas terceras elecciones en un año para resolver el actual bloqueo político del país. No confían en que Pedro Sánchez cambie su rechazo. Ni este viernes, en la segunda votación de investidura, ni tampoco en breve. Pero en las entrañas de La Moncloa se trabaja para tener todo previsto en caso de se tengan que convocar los comicios. La vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, usó toda su comparecencia semanal tras el Consejo de Ministros para alertar de todas "las patologías" posibles que podría sufrir España, sus ciudadanos, pensionistas y funcionarios, si por ejemplo no se pueden aprobar unos nuevos presupuestos y hay que prorrogar los actuales. Santamaría considera que el Ejecutivo se quedaría en una situación de gran "debilidad jurídica y política" si opta, al final, por utilizar la vía de los decretos ley para reparar algunos de esos problemas.

"Cada momento tiene su afán" y "no conviene merendarse la cena", fue la fórmula que emitió la vicepresidenta para no pronunciarse por anticipado ante el previsible fracaso este viernes de la segunda votación de investidura de Rajoy. En el Gobierno no tienen ninguna duda de que la votación volverá a ser negativa pero guardan mucho las formas para cumplir con los plazos institucionales y democráticos y para poder lanzarle todo tipo de apelaciones a la responsabilidad y presiones a Sánchez para que rectifique su negativa a dejar que el PP siga en el poder.

"No demos por hecho que no hay otra solución que las terceras elecciones porque eso será un daño muy grande para la credibilidad y la recuperación económica de España", enfatizó la vicepresidenta.

Santamaría optó este viernes por sacar todo el catálogo de males posibles que podría acarrear no tener un Gobierno con plenas funciones a tiempo para aprobar unos presupuestos nuevos para 2017 antes del 1 de octubre. En ese escenario, el Consejo de Ministros tendría que optar por prorrogar las cuentas públicas actuales y mandar antes del 15 de octubre esa misma comunicación a Bruselas para que las autoridades comunitarias la tengan en cuenta a la hora de evaluar los cumplimientos de déficit y el calendario pactado con España.

Los periodistas preguntaron insistentemente a Santamaría por las consecuencias concretas de no aprobar nuevos presupuestos para 2017 en especial para los pensionistas y los funcionarios. Y se interesaron por las alternativas que baraja el Ejecutivo y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, para poder superar esa traba. Santamaría no quiso señalar en público los prejuicios para ningún colectivo y subrayó su idea de que la mejor manera de evitar esos temores era que Sánchez permitiese que el Gobierno pueda ejercer plenamente. En charla informal con los periodistas sí indicó que el Ejecutivo lleva semanas estudiando los pormenores de no tener presupuestos, consideró muy dañina para todos los españoles esa disfunción, y añadió su percepción de que el número de perjudicados podría resultar enorme.

"Si llegamos a esa situación nosotros trataremos de no perjudicar a nadie, pero el presupuesto entero, completo y nuevo, no lo podemos aprobar y alguien saldrá perjudicadof", razonó Santamaría para evidenciar que el Gobierno no se prepara para usar de manera generalizada la vía de los decretos ley sobre medidas presupuestarias.

Además de a los pensionistas y funcionarios, que no tendrían actualizada su subida de las retribuciones en las cuentas públicas, Santamaría añadió las administraciones autonómicas y locales, que verían estancadas sus partidas económicas, los planes ministeriales que finalizaban este año su vigencia (como el de Vivienda que está a punto de terminarse), los programas de publicidad institucional, las subvenciones nominativas a muchos ciudadanos y las nuevas obras o proyectos.

Los Gobiernos tienen normalmente la vía de los decretos ley para superar esa barrera de las limitaciones presupuestarias. Pero la vicepresidenta señaló que ese recurso tiene también muchos problemas. Habló de inseguridad y debilidad jurídica y política. Comentó que no sería ni normal ni lógico ni aceptable que el Ejecutivo utilizara sin límites los decretos leyes para suplantar la elaboración completa de unos presupuestos y apuntó, por la parte política, que esos decretos podrían tener problemas para ser convalidados en los siguientes 30 días en las Cortes si no se alcanza antes un acuerdo político que sume los votos suficientes para ser aprobados.

Santamaría defendió la necesidad de un Gobierno con urgencia como la mejor manera de asegurar que todos esos planes, obras y retribuciones salariales y sociales que dependen del dinero público se puedan sacar adelante sin mayores contratiempos. Rajoy cifró en la primera sesión del debate en 16 millones de personas las que perciben algún tipo de compensación económica del Estado relacionada con los presupuestos. La vicepresidenta concluyó: "No conviene abusar de la inercia. España no se puede permitir seguir en funciones. Ya hay datos que ponen de manifiesto la pérdida de confianza en la economía española".

Sobre la firma

Javier Casqueiro

Es corresponsal político de EL PAÍS, donde lleva más de 30 años especializado en este tipo de información con distintas responsabilidades. Fue corresponsal diplomático, vivió en Washington y Rabat, se encargó del área Nacional en Cuatro y CNN+. Y en la prehistoria trabajó seis años en La Voz de Galicia. Colabora en tertulias de radio y televisión.

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