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Solo dos comunidades han congelado las tasas universitarias durante la crisis

Galicia y Asturias mantienen los precios desde 2012. Con lo que cuesta una carrera en Cataluña se pueden pagar más de dos en Andalucía o Galicia

Los universitarios de Galicia y Asturias pagan hoy exactamente lo mismo por estudiar que en 2012. Son las dos únicas regiones que han mantenido las mismas tarifas en plena crisis frente a un panorama de enormes diferencias de precios entre regiones que se perpetúa. Universidades y colectivos de estudiantes denuncian la injusticia que supone esta brecha, que llega a alcanzar los 1.500 euros de diferencia por alumno y año. Con lo que cuesta un grado en Cataluña se siguen costeando más de dos carreras en Andalucía o Galicia.

Estudiantes descansan en el campus de la Universidad Autónoma de Barcelona. Ampliar foto
Estudiantes descansan en el campus de la Universidad Autónoma de Barcelona.

La mayoría de las comunidades autónomas han anunciado que el curso que viene congelarán las tasas universitarias. La Comunidad de Madrid las baja por segundo año consecutivo, con un 15% menos en los dos últimos cursos tras un incremento previo del 62%. Pero, pese a ese esfuerzo, se mantiene entre las regiones donde estudiar es más caro, un grupo que encabeza Cataluña y en la que figuran además Castilla y León, Comunidad Valenciana y Aragón.

Las diferencias de precios entre los campus públicos se agudizaron en plena crisis. El Ministerio de Educación aprobó en el año 2012 un cambio normativo que permitió a los Gobiernos autónomos aplicar las subidas que quisieran, mientras antes se hacía el cálculo en función de unas horquillas que fijaba el Ejecutivo central. Entonces, Educación estimó que la subida media del coste de la matrícula para el recién llegado sería de 540 euros.

Las que más suben

Cuatro años después, se puede comprobar cómo las comunidades han actuado de forma muy distinta. Cataluña es la que más ha incrementado los precios. La subida en su caso supera los 1.000 euros en la matrícula de grados técnicos como Ingeniería Eléctrica. El precio de un año de matrícula asciende a 2.372 euros por 60 créditos (la extensión habitual de un curso universitario). En la rama sanitaria, por ejemplo Medicina, el incremento es de 949 euros hasta 2.372 anuales. Y en grados de humanidades o jurídicos, como Derecho, suben 607 hasta 1.516 euros. Cataluña, no obstante, incluye hasta seis escalones distintos de precios para que paguen menos aquellos con rentas más bajas.

A la matrícula hay que sumar además el coste de la vida en cada capital. Y el precio se incrementa significativamente por encima del 300% en algunos casos para aquellos que repiten y apuran hasta la cuarta matrícula de una asignatura.

En la rama técnica, otras cuatro regiones han subido los precios por encima de los 300 euros. Son Madrid (748 euros más hasta 1.591 por año de matrícula); Castilla y León (439 de subida hasta 1.663 euros); Comunidad Valenciana (con 368 más hasta 1.431 euros) y Canarias (331 hasta 1.137). En Medicina también están por encima de los 300 euros de subida Comunidad Valenciana, Madrid y Canarias; en Derecho, solo Castilla y León además de Cataluña.

Plazos más flexibles para pagar la matrícula

Más de 30.000 universitarios quedaron al borde de la expulsión por impago en 2013, según los cálculos que hizo entonces este periódico. El motivo era la subida de tasas académicas y la restricción de becas por un endurecimiento de los criterios de reparto aprobado en 2012.

En estos años, nunca se ha ofrecido una cifra oficial de cuántos alumnos han podido quedarse fuera por motivos económicos, pese a que las universidades y los colectivos estudiantiles confirman la existencia de casos. El Ministerio de Educación informó a principios de agosto de los 1.416 millones de euros destinados en 2016 para becas, la “cifra más alta de la serie histórica”.

A pesar de ese récord, a las universidades siguen llegando personas con problemas para pagar, como corrobora el presidente de los rectores, Segundo Píriz, que explica que los campus han desarrollado sus propios sistemas de ayudas. “La gran mayoría de las universidades las hemos puesto en marcha. En la mía [la Universidad de Extremadura], destinamos 100.000 euros para socorrer a 100 alumnos de los 22.000 que tenemos”, añade. La mayoría de los campus han flexibilizado además los plazos para pagar la matrícula a lo largo del curso académico.

Desde colectivos de alumnos como FAEST o el Consejo de Estudiantes de las Universidades de Cataluña alertan además del aumento de universitarios que se matriculan de menos créditos para poder trabajar a tiempo parcial mientras estudian.

Las que menos incrementan 

Además de Galicia y Asturias, que no han subido ni un euro los precios a pesar de que la normativa lo permitía, hay más comunidades donde los incrementos han sido casi testimoniales o incluso han aplicado rebajas para algunos estudios concretos. Cinco regiones subieron menos de 100 euros en Ingeniería Eléctrica: Andalucía, Extremadura, La Rioja, País Vasco y Cantabria; a las que se suma la Universidad Nacional de Estudios a Distancia (UNED). En el caso de Derecho, no llegan a los 100 euros de subida Andalucía, La Rioja, Extremadura, País Vasco, Navarra, Aragón y la UNED. En Medicina, ocurre otro tanto en Andalucía, Extremadura, País Vasco, Cantabria y Castilla y León.

Andalucía y Castilla-La Mancha, además, han aplicado rebajas en estudios de máster que los alumnos necesitan para poder trabajar, como el de Formación del Profesorado. En las universidades andaluzas cuesta menos de la mitad que en 2012, con hasta 821 euros anuales y en las manchegas, una cuarta parte menos hasta 728 euros.

"Una estafa al ciudadano"

Como se puede comprobar en el gráfico que acompaña a esta información, el abanico de precios es amplio. Si tomamos como ejemplo los estudios de Medicina, la matrícula de los seis años de carrera es tres veces más cara en Cataluña (14.232 euros) que en Andalucía (4.542). Un universitario de Cataluña pagará 6.064 euros por los cuatro años de grado de Derecho, es decir, un 150% más que un alumno de Galicia (2.364).

“Creo que estas diferencias son una estafa al ciudadano. No se puede decir que todos los españoles tienen los mismos derechos y servicios y luego poner unos precios tan diferentes”, considera Vicente Mazimpaka, Defensor del Universitario de la Universidad Autónoma de Madrid. “No es normal que haya comunidades más sensibles a estos temas con precios más bajos y que en Madrid, donde la vida ya es suficientemente cara, se disparen”, añade.

El ejemplo de Galicia

“Como Universidad pública, preferimos que el aumento recaiga sobre el sistema, no sobre los chavales que vienen a estudiar”, explica Luis Pereira, vicerrector de Comunicación de la Universidad de Santiago de Compostela, una de las tres públicas gallegas. Asegura que haber mantenido las tasas no les ha supuesto un aumento significativo de nuevos alumnos pero sí que les ha permitido mantener a los propios. “Entre los tres campus públicos, recibimos casi al 90% de los estudiantes gallegos, los que se van es porque buscan estudios que no ofrecemos aquí”, añade Pereira. Las universidades de Galicia, una comunidad gobernada por el PP, han cerrado un acuerdo con el Gobierno autonómico para incrementar hasta el 4,5% su presupuesto en los próximos cuatro años, en función del número de alumnos matriculados y de su producción científica. Eso es justo lo que reclaman las demás universidades en otros casos.

A la cola de Europa

Segundo Píriz, presidente de la conferencia de rectores CRUE, comparte que “no es justa” la brecha por comunidades autónomas. Pero pide que el esfuerzo recaiga sobre las regiones, no sobre los campus: “El espíritu mayoritario es que las tasas se reduzcan, pero es una petición generalizada difícil de cumplir si no se acompaña de dinero de las comunidades autónomas para las Universidades”, añade.

En Cataluña, el Govern ha desoído una moción del Parlament para reducir un 30% las tasas el próximo curso, que respaldaron colectivos como el Consejo de Estudiantes de las Universidades de Cataluña. Su presidente, Luis Forcadell, critica que la situación “es aún peor” si se compara con Europa, donde España es uno de los países más caros frente a un grupo -entre los que están Alemania, Austria, Finlandia y 12 más—, donde los alumnos pagan menos de 100 euros al año en la universidad.

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