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Euskadi, ¿fin de ciclo?

Los sociólogos discrepan sobre el inicio de un cambio social y político por el agotamiento del debate identitario

La candidata de EH Bildu, Marian Beitialarrangoitia, en San Sebastian.
La candidata de EH Bildu, Marian Beitialarrangoitia, en San Sebastian.

“Los vascos han votado para cambiar España, y los españoles para que todo siga igual”. La izquierda abertzale ventiló durante la noche electoral con este análisis el tercer batacazo consecutivo que ha sufrido en las tres últimas elecciones. Podemos ha emergido, y después se ha confirmado, como una alternativa de izquierdas con el 29% de los votos, el mejor resultado de toda España. Frente al dato de la fuerza morada en el resto del país, Podemos ha crecido en las tres provincias vascas tres puntos respecto al 20-D, ha ganado 15.000 nuevos votos y le ha sacado cuatro puntos al partido hegemónico hasta ahora, el PNV.

¿De dónde salen? Ni del PP, que subió 5.000 votos, ni del PSOE, que creció en 1.600. Han pinchado los nacionalistas y, sobre todo, EH Bildu con un considerable trasvase a Podemos. Hay coincidencias básicas en que existe un nuevo voto generacional y un voto crítico de clase media que ha retrocedido socialmente. Pero Euskadi es una sociedad envejecida y las consecuencias de la crisis, aunque graves, han sido menores que en el resto del Estado. Luego “no es el agravamiento de la crisis el hecho que explica el voto el 26-J en Euskadi, sino otras cosas. Creemos que sí se está produciendo un cambio social. Hay un agotamiento de la polarización ideológica en términos identitarios y, claramente, una recuperación de la polarización en términos ideológicos, en torno al eje izquierda- derecha”, sostiene el catedrático de Ciencia Política y de la Administración, Francisco Llera.

El además director del Euskobarómetro cree que para entender el fracaso de EH Bildu hay que partir de la base de que hay “una fatiga identitaria”, a la que se suma el hartazgo de quienes rechazan que la izquierda abertzale no rompa definitivamente con ETA, más allá de la crítica interna a la actual dirección —por todo lo contrario—, que también la tienen. Los vascos premiaron a esa opción política cuando terminó la violencia y les auparon al poder en las instituciones gipuzcoanas, además de convertirles en la segunda fuerza en el Parlamento vasco. Pero ahora “es una opción atascada porque sus dirigentes no terminan de romper con décadas de violencia; les frena la ambigüedad”, dice Llera.

Euskadi, ¿fin de ciclo?

Para Jon Urrezti, el director de investigación social de la firma Gizaker, que ha popularizado el sondeo para la radiotelevisión pública vasca, Focus, el crecimiento de Podemos y el hundimiento de EH Bildu no son movimientos ni imparables ni irreversibles. Aunque desde luego anticipan cambios sociales, cree que no son de suficiente calado como para dar un vuelco a las próximas elecciones autonómicas de octubre. “Creo que las motivaciones de voto en este caso tienen un peso considerable. Es decir, muchos electores han votado para desalojar a Mariano Rajoy, al PP, o a ambos, y propiciar cambios en la política nacional”, sostiene Urrezti, y han visto a Podemos como voto útil.

Francisco Llera dice que otro de los factores que explica el trasvase de votos de la izquierda abertzale hacia Podemos es la tradición de izquierda fragmentada que hay en Euskadi. “Hay colectivos procedentes del Partido Comunista, de Euskadiko Ezkerra, troskistas, maoístas… que en un momento dado encontraron alojo en EH Bildu, pero que ahora se sienten más cómodos en Podemos”, apunta. Un Podemos que ha crecido de manera constante pese a la debilidad orgánica y la fragilidad del discurso y del liderazgo de un partido cuya cúpula dimitió poco antes del 20-D. El principal reto lo tienen ahora para ver qué candidato a lehendakari presentan. “Creo que EH Bildu se recuperará, la duda es hasta dónde”, sostiene Urrezti. “Pero a EH Bildu le ha salido un competidor por la izquierda, aunque no creo que Podemos esté en condiciones de ganar unas elecciones autonómicas”, aventura.

Hay otro dato clave. La infidelidad. La suma en Euskadi del 29% de Podemos más el 3% o 4% de Ciudadanos equivale al 32% 33% que suman entre ambos en el resto de España. Es el voto volátil. Los dos analistas se preguntan, sin embargo, si Podemos en Euskadi será capaz de fidelizarlo, lo contrario de lo que ha ocurrido en el resto de España.

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