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ELECCIONES GENERALES

El PNV emplaza al PSOE a cargar con el coste de un pacto con el PP

Los nacionalistas vascos exigen un giro radical a Rajoy tras una legislatura de enfrentamiento

El lehendakari, Íñigo Urkullu, y el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, durante la campaña.
El lehendakari, Íñigo Urkullu, y el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, durante la campaña.

El PNV considera que en este momento “es imposible” que apoye la investidura de Mariano Rajoy. Aitor Esteban, portavoz de los nacionalistas vascos en el Congreso, entiende que debe ser el PSOE quien dé respaldo al PP para evitar las terceras elecciones. Si el PSOE no accediera a apoyar al PP o a abstenerse, Rajoy tendría que buscar respaldo de Ciudadanos, los nacionalistas vascos y los dos diputados canarios —uno de Coalición Canaria y otro de Nueva Canaria— para lograr su investidura. Esa sería la única opción, por ahora lejana.

“Si nos llaman, iremos”, explica Aitor Esteban, quien añade, a continuación, que sería necesario un cambio radical de actitud de Rajoy para obtener el apoyo del PNV a su investidura. Para sostenerlo, el PNV se refiere a la actitud que ha mantenido el PP en los últimos años y al recuerdo de lo que considera incumplimientos de los populares cuando en 1996 hubo un pacto para facilitar la investidura de José María Aznar.

“No basta ya con un trenecito”, resume gráficamente la dirección de los nacionalistas vascos, molestos porque se dé por hecho que apoyarán al PP. Explican que es falso que el Gobierno de Rajoy haya cuidado las relaciones en la pasada legislatura y hacen un relato que incluye lo que consideran ninguneo del PNV durante cuatro años. En ese tiempo solo hubo un acuerdo para la reforma local que consistía en dejar fuera de la reforma a las diputaciones vascas.

Alfonso Alonso ve margen de acuerdo

El ministro de Sanidad en funciones y presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, propuso ayer al PSOE “negociar y pactar”, y al PNV “que se incorpore” al acuerdo de gobernabilidad para aportar “esa sensibilidad territorial”. Además, dijo en Radio Euskadi que hay “margen de acuerdo” con los nacionalistas, pese a la cercanía de las autonómicas y lo explorarán “a tope”.

Fuentes del PNV explican que las relaciones con Alonso no son especialmente cordiales. De hecho, Koldo Mediavilla, miembro de la dirección del PNV, le respondió que “que puede esperar sentado una respuesta”.

Encontronazos

Del resto no ha habido contacto alguno y, sobre todo, sí hubo encontronazos que se resumen en recursos del Gobierno central a normas vascas, enfrentamientos con el delegado del Gobierno en el País Vasco y denuncias del PP de esa comunidad contra alcaldes del PNV.

El último es el reciente recurso del Gobierno en funciones de Mariano Rajoy contra la Oferta Pública de Empleo de la Ertzaintza, que pretendía solo mantener la tasa de reposición de la policía autonómica. Según el PNV, no es una buena forma de facilitar el acuerdo y, en todo caso, el inicio de cualquier contacto debe ir precedido de la retirada de esos recursos, que bloquean normas del Parlamento vasco.

“El PP quema en Euskadi”, explican, en relación con la proximidad de las elecciones autonómicas vascas y la posibilidad de presentarse después de haber firmado un acuerdo de investidura con Rajoy. Si el PSOE mantuviera su negativa a permitir la investidura de Rajoy, la única opción alternativa sería que el PP pudiera sumar los votos de Ciudadanos, PNV y los dos nacionalistas canarios, uno de Coalición Canaria y otro de Nueva Canaria. Los nacionalistas vascos entienden que hay una incompatibilidad notable entre el partido de Albert Rivera y ellos. De hecho, Ciudadanos es contrario al Concierto vasco por entender que no puede haber diferencias en comunidades y, obviamente, el PNV considera irrenunciable su financiación diferenciada por el sistema del cupo previsto en la Constitución.

En 1996, Aznar llegó a un acuerdo de investidura con PNV y CiU. Con los nacionalistas vascos negoció transferencias Rajoy y, según la actual dirección del PNV, quedaron muchos puntos sin cumplir. Durante años invocaron lo que se llamó el “informe Zubía”, un listado de transferencias previstas en el Estatuto vasco y no realizadas y recopiladas por el entonces consejero Joseba Zubía.

Obviamente, con Convergencia el PP ni lo intenta, tras los enfrentamientos por el proceso soberanista. Fuentes del grupo parlamentario de CDC aseguran que es imposible siquiera sentarse a hablar tras los procesos judiciales en marcha y avanzados contra Artur Mas y sus consejeros por la consulta frustrada y que fueron impulsados por el Gobierno a través de la fiscalía.