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Fernández Díaz: “¿Dimitir? No pienso darle ese gusto al independentismo”

El ministro en funciones acepta que las grabaciones corresponden a conversaciones que él mantuvo efectivamente con De Alfonso

Fernández Díaz este miércoles en un acto del PP.
Fernández Díaz este miércoles en un acto del PP. EFE

El ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, se aferra a la idea de que la filtración de las conversaciones que mantuvo en momentos distintos de 2014 con el director de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso, obedece a una conspiración. Es “una conspiración amplia, que ha elegido el momento adecuado y que tiene la clara intención de hacerme daño a mí y al Partido Popular”, dice el ministro en una conversación con EL PAÍS, mantenida a última hora de la tarde de este miércoles.

Fernández Díaz acepta que las grabaciones corresponden a conversaciones que él mantuvo efectivamente con De Alfonso. ¿Habló en algún momento de filtrar a los medios investigaciones en curso contra políticos independentistas para activar o impulsar la investigación judicial? “Admito que esa parte de la conversación, escuchada con esa literalidad, puede dar lugar a esa interpretación, pero todo está sacado de contexto. Si no se escucha el contenido íntegro de la conversación puede tergiversarse fácilmente”, responde.

Utiliza el mismo argumento cuando se le pregunta por el conocimiento que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tenía de sus conversaciones con De Alfonso. El ministro admite que la frase es suya, que dijo en un momento del diálogo que “el presidente lo sabe”, pero sostiene que se refería a otro asunto del que se habló durante esa conversación, un asunto que no quiere precisar. “Por Dios, cómo le voy a contar al presidente todos esos detalles de investigaciones en curso. ¿Qué sentido tendría que yo le mantuviera al tanto de todos esos detalles?”, se justifica.

Fernández Díaz dice no saber quién pudo grabar las conversaciones, uno de los puntos oscuros sobre los que no descarta nada, ni siquiera que hubiese micrófonos en su despacho oficial en el ministerio, donde se produjeron las reuniones, o que su móvil estuviese intervenido. “Le recuerdo que hace poco supimos que el teléfono de la canciller Angela Merkel había sido intervenido por la agencia de espionaje estadounidense, la NSA. El propio Obama tuvo que pedir disculpas a la dirigente alemana”, ejemplifica.

Pese a ese desconocimiento que aduce, el ministro se muestra convencido de que el autor de la grabación o de su difusión no ha sido De Alfonso. “Me remito a la decisión inmediata que ha tomado la Mesa del Parlament, que ha anunciado su voluntad de quitarle del puesto”, defiende. Fernández Díaz cree que tanto la grabación como la difusión han sido ambas obra de un tercero.

Niega que durante todos los años que ha estado al frente de Interior (desde 2012) se haya buscado de modo activo la incriminación penal de políticos independentistas o de adversarios del PP. Niega también que exista la que se ha dado en llamar policía patriótica, un conjunto de agentes que se dedican a preparar informes apócrifos contra políticos relevantes a los que luego se pueda dar un cauce policial o judicial oficial.

Sin embargo, asume que cuando habló con De Alfonso del portavoz de la Generalitat, Francesc Homs, o del entonces consejero catalán Felip Puig sus frases fueron las que se escuchan en la grabación: “Eso les daría en la línea de flotación”; o “es que esos son dos talibanes” del independentismo. “Admito que, en el contexto de la conversación, eran personas con más morbo, con más proyección pública. Pero hablamos de muchos más”, afirma ahora.

No tiene intención de dimitir; ni se lo ha planteado. “¿Para qué? ¿Para darle gusto al independentismo o a Bildu?”. Fernández Díaz solo lamenta que le hayan condenado con tanta rapidez quienes “van pidiendo por todos lados regeneración democrática. Quizá algún día les pase a ellos”.

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