Iglesias defiende que, pase lo que pase, el 26-J supondrá un cambio de sistema

El líder de Podemos trata de forzar al PSOE para que se signifique sobre los pactos

Pablo Iglesias y Alberto Garzón, en el Congreso.
Pablo Iglesias y Alberto Garzón, en el Congreso. ANDREA COMAS (REUTERS)

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, afronta la campaña intentando imponer un relato: las elecciones generales del 26 de junio supondrán un cambio sin vuelta atrás en el sistema político español. Pase lo que pase la coalición Unidos Podemos colocará al PSOE ante un “dilema” del que, en su opinión, depende su futuro. Esto es, decidir si pactar con la formación emergente e Izquierda Unida o acabar apoyando, aun de forma indirecta, al Partido Popular.

Así lo afirma el candidato a la presidencia del Gobierno de la alianza en un artículo que publica EL PAÍS. “Tras las elecciones del próximo 26 de junio volverán seguramente a plantearse las dos opciones de Gobierno que nosotros vemos hoy como posibles; la continuidad del PP al frente del ejecutivo o un Gobierno con Unidos Podemos”, escribe. “El PSOE se verá seguramente en el dilema de decidir con cuál de las dos opciones se compromete y corresponsabiliza. Pero en cualquiera de los dos casos, el cambio de sistema ya se habrá consolidado y será solo una cuestión de tiempo el momento del cambio en el Ejecutivo”.

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Puesto que también Iglesias, como los demás líderes políticos, considera que no puede haber unas terceras elecciones, la situación de cuatripartidismo que según las encuestas volverán a arrojar las nuevas elecciones se acabará desbloqueando con algún acuerdo de gobierno. La dirección de Podemos ha iniciado la campaña apremiando al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, a que se defina y diga a las claras con quién piensa pactar. Los portavoces del nuevo partido tratan incluso de que lo haga durante la campaña electoral. En cualquier caso, insistirán a partir de la noche del 26-J. Mientras tanto, han decidido hacer hincapié en la idea de que los socialistas no son unos adversarios sino unos aliados.

Este mensaje es, en realidad, una herramienta para desactivar ante sus potenciales votantes, que en su gran mayoría proceden del PSOE, las críticas de Sánchez y su equipo. El objetivo consiste en ignorarles y evitar la confrontación directa, aunque es previsible que en los grandes mítines eleven el tono para apelar al voto de “los socialistas de corazón”, como empezó a hacer Podemos en las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2015.

El análisis de Iglesias ofrece hasta alguna recomendación a los socialistas. “Estoy convencido de que la vieja socialdemocracia, decida lo que decida tras el 26-J, seguirá siendo una fuerza política fundamental y un aliado necesario para nosotros, pero creo que su peso específico como alternativa de Gobierno a los conservadores estará determinado por la decisión que tome ahora”, razona el líder de Podemos. Mientras tanto, la polarización con el Partido Popular y con Ciudadanos quedará cada vez más evidente en los próximos días y en el arranque de campaña.

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Sobre la firma

Francesco Manetto

Estudió Filosofía y Letras y en 2006 empezó a trabajar en EL PAÍS tras cursar el Máster de Periodismo del diario. En Madrid se ha ocupado principalmente de información política y, como corresponsal en la Región Andina, se ha centrado en el posconflicto colombiano y en la crisis venezolana. Actualmente trabaja en la redacción de Ciudad de México

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