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Virginia López Negrete, caminar sobre el alambre

La letrada que representa a Manos Limpias en el juicio de Nóos mantiene la acusación contra la Infanta pese a la detención de Miguel Bernad

Hace una semana, Virginia López Negrete estuvo a punto de arrojar la toalla y marcharse a su casa. La abogada que representa a Manos Limpias en el caso Nóos, contra la infanta Cristina, vivió “horrorizada” cómo la policía detenía al líder del pseudosindicato, Miguel Bernad, acusado, entre otras cosas, de exigir tres millones a cambio de retirar la acusación contra la hermana del Rey.

La abogada de Manos Limpias, Virginia López Negrete, el pasado 15 de abril. EFE

En la Operación Nelson fue arrestado también Luis Pineda, presidente de Ausbanc, que bajo la tapadera de la defensa de los ahorradores, se dedicó durante décadas a chantajear a bancos y cajas.

La letrada de Manos Limpias asegura que habló con Bernad el jueves 14, un día antes de su detención e ingreso en prisión. “Le pedí explicaciones y me negó que fuesen ciertas las informaciones que habían aparecido 24 horas antes”, explica. Desde entonces Virginia López Negrete camina sobre un alambre, sin red. La letrada no cuestiona el auto del juez Pedraz en la Operación Nelson pero está dispuesta a mantener la acusación popular en el caso Nóos hasta el final.

Insiste la abogada en el argumento de que Manos Limpias es una persona jurídica que no ha sido inhabilitada para permanecer en el proceso contra la Infanta y los otros 16 acusados y que, como "siempre" ha tenido la "máxima libertad”, terminará el juicio aunque haya perdido el interlocutor y le cueste dinero. Manos Limpias, la única acusación contra la infanta, solicita para ella ocho años de prisión por supuesta en dos delitos fiscales atribuidos a su esposo, Iñaki Urdangarin, en 2007 y 2008 a través de Aizoon, la empresa compartida al 50% por el matrimonio.

Esta vallisoletana, que hasta que le presentaron a Bernad se dedicaba a temas de poca monta como multas por alcoholemia, accidentes de tráfico o redacción de contratos, explica que al líder de Manos Limpias le costó casi tres meses convencerla de que llevase la personación en el caso Nóos. Finalmente le dio el sí dentro de un coche aparcado en doble fila. “Creo en el proyecto de Manos Limpias, en su idea de poner un granito de arena para que haya justicia y en la idea de la acusación popular". López Negrete llegó a presentarse como jefa de la asesoría jurídica del sindicato y a intervenir en un buen número de causas (Madrid Arena, Bárcenas, Caja Madrid, Pujol) hasta que hace tres años decidió limitar su relación con la organización de Bernad al caso Nóos. Una decisión que la convirtió en un personaje mediático, con la polvera a cuestas y siempre pendiente de las cámaras.

Pese a los vínculos de Miguel Bernad con la ultraderecha (el secretario de Manos Limpias tuvo relación con Fuerza Nueva y con Frente Nacional), López Negrete asegura que ella no es “ni de izquierdas, ni de derechas” aunque normalmente se ha movido en ambientes conservadores. Durante esta última semana, la letrada, que no oculta su desconfianza hacia todo y hacia todos (trabaja sola en el caso) se ha sentido acosada. Cree que la campaña de desprestigio que hay contra ella se ha intensificado.

A voces con el fiscal

Lo único cierto es que la tensión se ha elevado tanto que el pasado martes mantuvo una agria discusión, en las instalaciones judiciales donde tiene lugar el juicio, con el fiscal Pedro Horrach que tiene una opinión muy negativa de la organización que ejerce la acusación popular y de la letrada a la que llamó “chantajista” en una conversación a voces cargada de reproches.

“Sé cómo funcionan las cloacas del Estado” asegura esta abogada de 43 años, que cree que hay una operación para convertirla en una paria y deteriorar su mediática imagen, habitual en las televisiones desde que en 2013 pidió la imputación de la hermana del Rey. En las últimas semanas ha tenido que declarar en Madrid por una denuncia de la Fiscalía por una supuesta apropiación indebida de dinero de los afectados de Afinsa; han aparecido denuncias de exclientes que aseguran que pagaron minutas elevadas y no recibieron el servicio o no les facturó; y se la ha relacionado con una cuenta bancaria en Panamá. Acusaciones que ella niega. Y, por si fuera poco, en los corrillos judiciales ha cobrado fuerza la idea, no demostrada, de que la decisión de Manos Limpias de retirar la acusación contra el asesor fiscal del Instituto Nóos, Miguel Tejeiro, fue por “motivos espurios” como afirma la defensa de Diego Torres, socio de Urdangarin.

¿Cómo soporta toda esta presión? “Tengo mucha fuerza interior”, afirma Virginia López Negrete mientras abre su cartera para pagar el café y entonces se desparrama casi una docena de estampitas de santos y del Papa. “Es que soy muy fan de Francisco”, asegura.

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