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Tormenta política en el pueblo de Salamanca que lucha contra la mina de uranio

El alcalde de Retortillo, del PSOE, dimite en pleno proceso de autorización de funcionamiento a la empresa Berkeley

Vista del río Yeltes a su paso por Baños de Retortillo.
Vista del río Yeltes a su paso por Baños de Retortillo.

El polémico proyecto para explotar una mina de uranio en Salamanca, a pocos kilómetros de la frontera con Portugal, suma ahora un conflicto político que ha dejado al municipio de Retortillo sin alcalde. Lorenzo Calderón, que ganó las elecciones en mayo pasado con el PSOE, ha renunciado al cargo y a su acta de concejal por "pérdida de confianza" de sus propios compañeros de candidatura del PSOE, según asegura en la carta que registró el martes pasado en el consistorio.

Su dimisión, en un pueblo de apenas 250 habitantes en una comarca rural y muy despoblada, no tendría mayor trascendencia si no fuera por el ruido de fondo de la mina de uranio. De llevarse a cabo los planes de la empresa Berkeley Minera España, filial del gigante australiano Berkeley, esta comunidad eminentemente agrícola y ganadera pasaría a albergar la única explotación minera a cielo abierto de uranio de toda Europa.

Calderón reconoce que se marcha porque se ha quedado solo en la lucha contra el proyecto minero en el Ayuntamiento, formado por cinco concejales, tres del PSOE (entre ellos el alcalde) y dos del PP. Sus dos compañeros de candidatura empezaron a votar con los del PP, y en contra de Calderón, cuando este se posicionó públicamente en contra de la mina de uranio.

Hasta hace pocos meses, su postura pública era neutral. El programa electoral con el que se presentó a las elecciones contemplaba la realización de una consulta popular. Sin embargo, el Consejo de Ministros la denegó en octubre pasado alegando que los municipios no tienen competencias en materia energética y minera. "No quería arrastrar a los demás con mi postura y por eso quise saber qué querían los vecinos, pero a partir de ese momento me posicioné en contra de la mina. Fue entonces cuando los concejales pierden la confianza en mí", señala Calderón en conversación telefónica.

El proyecto lleva años en tramitación y ya ha recibido casi todas las autorizaciones necesarias, tanto de la Junta de Castilla y León como del Consejo de Seguridad Nuclear y de la Comisión Europea. Ha sido un proceso rodeado de polémica, en parte porque pretende extraer y procesar toneladas de material radiactivo a escasos metros de parajes naturales protegidos por la Red Natura 2000, pero también por la presencia de políticos y expolíticos en la tramitación.

Manuel Lamela, exalto cargo del exministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, cobró por mediar a favor de la construcción de una mina de uranio ante la Unión Europea, según publicó en diciembre pasado la Cadena Ser. La empresa promotora, Berkeley, contrató al exsubsecretario del dirigente popular en diciembre de 2014, solo un mes después de que Cañete fuera nombrado comisario europeo de Energía.

Es Cañete quien firma la autorización de la Comisión Europea a la mina de Berkeley, de mayo de 2015. El informe completo fue declarado secreto a petición de la empresa. Tras conocerse la noticia de la contratación de Lamela, Berkeley desvinculó el fichaje del exsubsecretario como lobbista de su relación con el comisario de Energía. Aseguró que ha contado con él para asuntos puntuales "como abogado del Estado, experto en asuntos de derecho administrativo".

El Ayuntamiento de Retortillo celebrará un pleno extraordinario el próximo 5 de abril para votar al siguiente alcalde tras la marcha de Calderón. "Los vecinos lamentan esta dimisión, agradecen a Lorenzo su esfuerzo y sufrimiento en estos meses al frente del ayuntamiento y piensan que los tentáculos de Berkeley y su mina de uranio están 'presuntamente' detrás de todo lo que se cuece en el ayuntamiento de Retortillo", asegura Jesús Cruz, portavoz de Stop Uranio, una plataforma ciudadana que lleva años enfrentándose al proyecto minero con apoyo de colectivos como Ecologistas en Acción y Equo.

Cruz asegura, y lo confirma el ya exalcalde de Retortillo, que los dos concejales del PP de la localidad trabajan o han trabajado para empresas vinculadas con Berkeley. La minera compró un terreno al anterior alcalde, del PP, en el que ahora tiene sus oficinas. Según informó la Cadena Ser, Berkeley lo pagó al doble del precio de mercado. La empresa lo atribuyó a una casualidad.  

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