España y Marruecos exportan su modelo de cooperación antiyihadista

El ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, y su homólogo marroquí, Mohamed Hassad apuestan por ampliar sus dinámicas de trabajo a la región de el Sahel

El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, en una imagen de archivo.
El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, en una imagen de archivo.Chema Moya (EFE)

El encuentro de ayer entre el ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, y su homólogo marroquí, Mohamed Hassad concluyó con una declaración de intenciones conjunta: la de exportar el modelo de cooperación entre España y Marruecos en materia antiterrorista a los países de toda la cuenca mediterránea y el Sahel (Mali, Argelia, Senegal, Mauritania...).

La cooperación entre ambos países ha sido y es clave en la lucha contra el terrorismo islamista. Desde 2014 se han llevado a cabo un total de ocho operaciones antiyihadistas conjuntas entre ambos países, siete con la Policía Nacional y una promovida desde la Guardia Civil. El resultado han sido 41 detenidos en Marruecos y 23 en España. Esos éxitos están basados en unas dinámicas de trabajo que incluyen, por ejemplo, equipos conjuntos de policías españoles y marroquíes --como los que ya trabajan en Tánger y Algeciras--, patrullajes marítimos conjuntos, equipos de investigación mixtos, operaciones conjuntas basadas en el intercambio de información o formación policial.

El éxito de esas prácticas ha llevado a ambos gobiernos a entender que es “una necesidad imperiosa” adaptarlas a esa región del Saleh, indisociable desde el punto de vista de la seguridad de toda la cuenca mediterránea y marcada por una inestabilidad endémica de la que se nutren las diferentes facciones y organizaciones terroristas y criminales que hoy suponen una amenaza real y preocupante.

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El encuentro entre las dos legaciones, previsto con anterioridad a los atentados de Bruselas del 22 de marzo, ha dado prioridad a la lucha contra el yihadismo. De hecho, el ministro marroquí vino acompañado por su director general de Seguridad Nacional y de la Vigilancia del Territorio (DGSN-DGST), Abdellatif Hammouchi, clave en las relaciones con España y Francia en ese terreno, hombre fuerte del Ministerio del Interior marroquí y de total confianza del rey Mohamed VI. El propio gobierno de Françoise Hollande limó asperezas con él otorgándole en enero pasado la medalla de Caballero de la Legión de Honor, tras haber sido reclamado por la justicia francesa en un asunto de torturas.

La cooperación con Marruecos es uno de los pilares sobre los que se asienta la lucha contra ese terrorismo global. España viene sustentando y reforzando estas relaciones desde hace más de una década, hasta el punto de que se intercambia información de manera casi rutinaria y se vienen realizando operaciones conjuntas para desmantelar células yihadistas y evitar el reclutamiento de combatientes.

Las dos delegaciones han expresado su gran satisfacción en cuanto a la eficacia y a los resultados obtenidos en el plano operativo entre los dos países, especialmente en la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado, aunque además han tratado otros asuntos como el control y la lucha contra la inmigración irregular, la cooperación policial y de la operación paso del Estrecho.

En materia de la lucha contra el tráfico de drogas, las dos partes han reseñado la eficacia de las medidas tomadas, que han permitido una reducción sustancial del tráfico de estupefacientes utilizando aeroplanos ligeros en el Estrecho de Gibraltar.

En cuanto a la cooperación policial, las dos delegaciones han reiterado su satisfacción en cuanto a la calidad en la colaboración entre los servicios de seguridad de los dos países, especialmente, a través de los Centros de Cooperación Policial hispano-marroquíes, ubicados en Tánger y Algeciras, que constituyen un modelo ejemplar de alianza y de cooperación estrecha y cotidiana entre los servicios policiales.

En materia de gestión de los flujos migratorios, las dos partes, conscientes de la envergadura adquirida por esta cuestión, han reiterado su determinación a promover, juntos, una aproximación global, integrando las dimensiones de seguridad, humanitaria y de desarrollo.

Las dos delegaciones han destacado también los esfuerzos desplegados por los dos países para asegurar el buen desarrollo de la Operación Paso del Estrecho 2015 “Transit 2015”, que ha constituido en el ámbito de las operaciones precedentes un modelo de cooperación en la materia, basada en la fluidez, la seguridad y en las medidas de proximidad y de asistencia.

Reclamado por torturas en Francia y condecorado por Hollande

Durante la visita, Fernández Díaz ha acompañado a Hassad y a su director general de Seguridad Nacional y de la Vigilancia del Territorio (DGSN-DGST), Abdellatif Hammouchi, en un recorrido por las instalaciones del complejo policial de Canillas y de la Dirección General de la Guardia Civil.

Hammouchi, clave en las relaciones con España y Francia y el hombre fuerte del Ministerio del Interior marroquí, fue reclamado por el país galo por varias denuncias de torturas presentadas por la Asociación francesa de Cristianos por la Abolición de la Tortura (ACAT). La razón eran dos presuntos casos de torturas, el de Naama Asfari, un saharaui casado con una francesa que cumplía una condena a 30 años en Salé (Marruecos), y el de Adil Lamtalsi, un franco-marroquí residente en Francia. Ambos aseguraron haber sido torturados en los locales de la Dirección de Supervisión del Territorio (DST), la policía antiterrorista marroquí. Sin embargo, en enero pasado el gobierno francés le ha concedido a Hammouchi la medalla de Caballero de la Legión de Honor, lo que sirvió para restaurar las dañadas relaciones de ese país con Marruecos.

El 20 de febrero de 2014, cuando Hammouchi estaba de visita de trabajo en París también acompañando a Hassad, siete agentes de la policía judicial francesa se presentaron en la residencia del embajador de Marruecos, enviados por un juez instructor, para llevarle a declarar. Pero Hamouchi se negó alegando que se encontraba en un edificio con extraterritorialidad como la residencia diplomática.

El joven director de la Seguridad Nacional marroquí —asumió el cargo con 39 años— está también relacionado con sospechosas desapariciones y detenciones realizadas en el presunto centro de interrogatorios clandestino de Temara, cuya existencia confirmó un informe de la CIA en mayo de 2014. Las causas de las que se le acusa siempre han caído en saco roto por falta de pruebas.

Sobre la firma

Patricia Ortega Dolz

Es reportera de EL PAÍS desde 2001, especializada en Interior (Seguridad, Sucesos y Terrorismo). Ha desarrollado su carrera en este diario en distintas secciones: Local, Nacional, Domingo, o Revista, cultivando principalmente el género del Reportaje, ahora también audiovisual. Ha vivido en Nueva York y Shanghai y es autora de "Madrid en 20 vinos".

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