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Santamaría: “Estoy aquí porque el PP es un equipo con un líder seguro”

La vicepresidenta mostró su perfil más duro cuando contraatacó las duras críticas por la corrupción del PP: "Paga Monedero, paga"

Santamaría, este lunes. Ampliar foto
Santamaría, este lunes.

La primera defensa que tuvo que afrontar Soraya Sáenz de Santamaría en la noche de este lunes, en el debate a cuatro de Atresmedia, fue su propia presencia y llevaba esa lección muy aprendida sin necesidad de soltar una ristra de datos y números sobre las políticas aplicadas por el Gobierno estos cuatro años como hizo durante todo el programa: “El PP es un equipo amplio que trabaja para los españoles con un líder seguro, que tiene un número dos y un equipo de Gobierno fuerte y de responsabilidad compartida. Somos un proyecto compacto, no personalista o unipersonal. Somos un partido de equipo, experiencia y de ideas. Cualquiera de este equipo puede venir aquí. Por eso estoy aquí”. Luego precisó que el candidato real del PP, Mariano Rajoy, que estaba siguiendo el debate desde Doñana con su familia, sí discutirá cara a cara con el líder de la oposición, el socialista Pedro Sánchez. “Somos muchos”, precisó.

La ausencia premeditada de Rajoy facilitó la munición a sus rivales el 20-D a la presidencia del Gobierno. La vicepresidenta, que aludió a sus contrincantes varias veces como “estos señores”, tampoco digirió bien las constantes referencias del líder de Podemos, Pablo Iglesias, a la “señora Soraya aspirante a otra cosa” o las calculadas y constantes alusiones del candidato de Ciudadanos, Albert Rivera, a su “elegancia” por no hacer mella con esa vacante. Santamaría comentó que aunque les pareciera poco su figura de vicepresidenta era bastante más que la de los políticos emergentes, “que aún no tienen ni escaño”.

En la primera parte del debate, Santamaría pareció más a la defensiva, armada siempre de estadísticas y miles de millones invertidos para salvar a España del marasmo en que cree que dejó el país el PSOE. Luego, cuando quiso retomar la iniciativa, rescató los viejos métodos y su perfil más duro sobre todo cuando se sintió acorralada por las críticas hacia la corrupción en el PP y le espetó a Iglesias: “Paga Monedero, paga”.

Santamaría e Iglesias se enzarzaron cuando el líder de Podemos le reprochó el caso Bárcenas y el ya famoso mensaje de Rajoy al extesorero del PP, "Luis, sé fuerte", tras presumir la vicepresidenta de las muchas medidas y reformas aplicadas durante este mandato para acabar con la corrupción en todos los partidos. Iglesias no aceptó el argumento y le recordó los muchos y variados impedimentos que el PP ha puesto estos años a los jueces que han investigado el caso Gürtel o los papeles de Bárcenas y también que la policía llegó a estar más de 20 horas registrando la sede de ese partido con todo tipo de problemas y como se destruyeron allí los discos duros de los ordenadores del exgerente.

El secretario general de Podemos ha descalificado la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal —que bautizó como "ley Berlusconi"— y ha sido ahí cuando la vicepresidenta le ha intentado interrumpir: "La habrá bautizado usted". Iglesias, como hizo con Sánchez en otras ocasiones, le ha espetado: "No se ponga nerviosa". Y ha remachado en esa línea de ataque: "No se preocupe, se lo digo con el mejor tono y con todo el respeto y no le estoy acusando a usted de estar detrás de ningún caso de corrupción". Santamaría ha vuelto a interrumpir: "Es que no lo estoy". El dirigente de Podemos, sin embargo, ha insistido y con tono duro le ha reconvenido: "Por deferencia y por respeto a la gente que nos está mirando deberían pedir perdón en otro tono por haber sido el partido de la corrupción y al menos por no haberse enterado un poco mejor de lo que estaba pasando a su alrededor".

Santamaría le reprochó a Iglesias, al que despachó en varias ocasiones con el comentario sarcástico de los representantes de "la nueva política", que cuestionara a todo el PP como un partido corrupto en general cuando él aún tiene en las filas de su partido a un responsable que no pagó impuestos, en alusión a Juan Carlos Monedero, y sin embargo ella no desprecia a toda la formación como "el partido de los defraudadores". Y fue en ese momento cuando le recordó: "Paga Monedero, paga".

La vicepresidenta, ya en ese momento álgido, lamentó que el socialista Pedro Sánchez no haya respaldado en esta legislatura algunas de las reformas contra la corrupción impulsadas por el Ejecutivo de Rajoy. Y ahí Sánchez fue el que sacó el machete del desprecio: "¿Pactar con el PP del señor Rajoy que manda SMS a Bárcenas?".

La candidata número dos del PP por Madrid sí aprovechó para colar en el debate algunas propuestas y temores que su partido está manejando en esta campaña. El más claro es el miedo a los pactos postelectorales de todos los demás contra Rajoy. Santamaría los denominó "tripartito de perdedores" y le exigió a Rivera que abandonase la equidistancia. La dirigente popular ratificó que el PP no gobernará ni lo intentará si no es la lista más votada y ese emplazamiento sirvió para que los representantes de las demás formaciones le refrescasen que España es un sistema parlamentario y no presidencialista en el que los pactos parlamentarios son posibles y legales.

La acusación de equidistancia hacia Rivera la recuperó Santamaría cuando se terció el asunto de Cataluña y le pidió que se decantase más claramente. Rivera recordó su pasado, su lucha en el Parlamento catalán durante estos años, su situación vital y comentó que tenía más conocimiento de primera mano que los demás sobre este conflicto. Santamaría sintió que su dominio de la crisis catalana era minusvalorado y Rivera precisó, como hicieron en ese punto Sánchez e Iglesias, que en esta legislatura con el Gobierno del PP el problema del independentismo se ha multiplicado y Rajoy no ha tomado ninguna iniciativa.

La vicepresidenta mostró su lado más sensible y hasta emocionado cuando quiso lanzar un mensaje directo sobre la violencia machista a las jóvenes y adolescentes que permiten que sus novios o parejas les vigilen el móvil e intenten tenerlas localizadas: "No aceptéis que os miren el móvil, que os controlen. Nosotras hemos luchado para que las mujeres seamos iguales y no tengamos ese control, no lo consistáis".

Al final del debate resultó que Soraya Sáenz de Santamaría fue la que más minutos habló de todos.