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ANÁLISIS

It´s the Internet, stupid

El debate que emitió el lunes EL PAÍS dejó definitivamente cerrada una vieja controversia: Internet y las redes sociales superaron a la televisión

¿Saben cómo “ven” la televisión los jóvenes españoles? Aquellos de ustedes que tengan hijos adolescentes lo saben muy bien, lo hacen con el ordenador portátil sobre sus rodillas y con su smartphone a mano.

Mientras al fondo del salón de casa, en la “tele”, sus padres están viendo el aburridísimo telediario de la noche, ellos disfrutan de las series de Netflix, acceden a Youtube o conversan con sus amigos en redes sociales como Instagram, Facebook y Twitter.

Y no solo es cosa de adolescentes, es un comportamiento cada vez más habitual en esa generación que los más cursis llaman millenials. Cualquier joven de nuestro país abre su smartphone una media de 150 veces al día, y se informa de las noticias a través de las recomendaciones de sus amigos en Facebook o de los trending topics en Twitter. Y ya no son solamente los urbanitas universitarios, 23 millones de españoles son usuarios activos de teléfonos inteligentes según el último estudio de Telefónica.

El debate que emitió el lunes EL PAÍS a través de Internet dejó definitivamente cerrada una vieja controversia: Internet y las redes sociales superaron a la televisión. Mientras Rajoy pinchaba en Telecinco obteniendo un share ridículamente bajo en aquello que antes se conocía como prime time, millones de ciudadanos estaban recibiendo a través de su teléfono móvil cientos de miles de impactos acerca del debate electoral que estaba emitiendo EL PAÍS a través de su web. 300.000 impactos solo en Twitter. Poca broma.

Si las viejas campañas corrían básicamente a través de la televisión, hoy este es solo uno más de los canales que debe usar un partido político si quiere gobernar. Concretamente se ha convertido en el canal para llegar a los mayores de la casa. ¿Importante? Sin duda, pero nítidamente insuficiente si lo que se quiere es ganar unas elecciones.

Queda ya lejos el año 2009, en el que con unas tasas de conectividad aún ridículas, Patxi López realizó la primera gran campaña electoral en Internet de nuestro país. Hoy España cuenta con la masa crítica suficiente como para que los partidos se tomen en serio este canal. El lunes lo demostró el debate en este diario: el partido que crea que la Red solo sirve para generar impactos baratos en televisión y prensa estará errando el tiro dramáticamente. Y lo pagará en las urnas.

Si hoy Bill Clinton se presentase a las elecciones, probablemente ya no diría aquello de “It´s the economy, stupid”, sino más bien “It´s the Internet, stupid”.

César Calderón Avellaneda es consultor político y director general de Redlines

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