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‘Se ha escrito un crimen’ (en Málaga)

La Guardia Civil esclarece el asesinato de un estadounidense en Mijas y detiene a 14 especialista en 'vuelcos' de droga

Imagen de archivo de Mijas (Málaga). Ampliar foto
Imagen de archivo de Mijas (Málaga).

En la tarde del pasado 22 de mayo, la siesta de los vecinos de la Urbanización Riviera de Mijas se vio alterada por un tiroteo. Al asomarse a la ventana vieron como cuatro coches huían a toda velocidad y a dos personas correr con una gran mochila hacie un vehículo en el que les esperaba un conductor. Algunos de ellos llamaron a la Guardia Civil y supieron dar el color y la matrícula de ese último vehículo. Una patrulla del cuartel de Mijas salió a su encuentro y tras una trepidante persecución en la que los perseguidos tiraron por las ventanillas sus armas lograron interceptar el vehículo, detener a sus tres ocupantes y incautarse esa gran mochila con 32 kilos de cocaína.

Se abrió así una investigación que se ha prolongado seis meses. El resultado es el cadáver de un hombre y 14 detenidos acusados de asesinato, tráfico de drogas, falsificación de moneda, tenencia ilícita de armas y pertenencia a organización criminal.

A Álex, un estadounidense de origen colombiano y de 34 años, lo encontraron los agentes de la Unidad de Delincuencia Organizada de Málaga seis días más tarde. Estaba tumbado boca abajo en el suelo de la habitación de lavadero, al lado de la cocina. Tenía las manos atadas con bridas y tres impactos de bala. Dos en el tórax y uno en la pierna. Lo único que lograron saber de él es que había estado en prisión por un asunto de drogas hacía seis años en Cataluña. "Ni residencia, ni cuenta corriente, nada". Una misteriosa mujer llegó directa desde Estados Unidos una semana más tarde para reconocer el cadáver. "Dijo que era su madre, lo identificó y con las mismas se fue", cuentan los investigadores, que creen que fue avisada por los miembros de la organización a la que debía pertenecer su hijo. 

Las huellas encontradas en ese piso, embargado por el banco, fueron conduciendo a algunos de los sospechosos del crimen. Se trataba de hombres —de entre 25 y 40 años— de origen cubano y colombiano, "la mayoría con permiso de residencia en España y con antecedentes penales", pero que no tenían tampoco nada a su nombre: "Ni cuentas corrientes, ni colegios de los niños, ni casas, ni coches". 

Siguiendo sus pistas se comprobó que casi todos vivían en Madrid y ciudades limítrofes a la capital. No tenían oficio ni beneficio. Habían sido ya detenidos e identificados por la Policía por otros robos y vuelcos —robos de droga entre narcotraficantes— a empresarios y presuntos narcos. Algunos habian pisado las prisiones españolas, donde supuestamente se conocieron.

Se trataba de una gente muy violenta y muy especializada

Aseguran los agentes

"Se trataba de una gente muy violenta y muy especializada", aseguran los agentes. Usaban técnicas policiales con sus víctimas. Balizaban sus vehículos, les seguían, anotaban sus costumbres ("a qué hora se solían levantar, donde solían desayunar, por donde salían"), realizaban vigilancias por turnos... Todo un entramado perfectamente organizado desde Madrid con ramificaciones en Torremolinos, Fuengirola y Málaga.

Con Álex ya debían haber "negociado" en más de una ocasión, sospechan los agentes, para ganarse su confianza. De hecho, aquel 22 de mayo, el ciudadano americano se presentó en aquel piso con los 32 kilos de cocaína. Dispuesto a vender su mercancía. Algo inusual entre narcos, que suelen realizar este tipo de intercambios en hoteles o vehículos. 

Todos los implicados, llegados muchos en coches alquilados con otras identidades desde Madrid y hospedados en distintos hoteles de Málaga, sabían que Álex moriría aquella tarde. Por eso unos esperaban su llegada en el piso y otros se cercioraban fuera de que no viniese acompañado. A todos se les imputa por ese motivo un delito de asesinato.

Operación Rencilla

La llamada operación Rencilla se desarrolló este viernes con la detención simultánea en Madrid, Toledo (Illescas), Guadalajara, Fuengirola, Torremolinos y Málaga con el resultado de 14 detenidos. Trece de ellos han ingresado directamente en prisión.

En los registros se han encontrado uniformes de policía y placas falsas con tarjetas identificativas también falsas. Además de armas, una de ellas una pistola con silenciador, "lo que indica que no era precisamente un arma intimidatoria sino que tenían la intención de matar", comentan los investigadores. Además se han intervenido siete vehículos valorados en 120.000 euros, 508.000 euros falsificados y 10.000 euros en efectivo, tres armas de fuego cortas, dispositivos de localización y seguimiento y medios técnicos de captación encubierta de imágenes, con los que supuestamente grababan los movimientos de sus víctimas.

Con esta operación se da por esclarecido el crimen y por desarticulada una violenta banda de narcotraficantes especialistas en vuelcos.