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SESIÓN DEDICADA A LOS AFECTADOS POR EL TERROR

Las víctimas del terrorismo hablan en el Consejo de Seguridad de la ONU

Al acto acuden afectados por la violencia de ETA, del ISIS y de Boko Haram

La hermana de Miguel Ángel Blanco: “Las víctimas siempre estuvimos lejos de la revancha"

Margallo y Fernández, en la sesión del Consejo de Seguridad.

Varias víctimas del terrorismo han hablado este miércoles por primera vez en una sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pero muy pocas personas pudieron escucharlas, porque el debate se celebró a puerta cerrada a petición de miembros del organismo. España, que impulsó la reunión dentro de la presidencia rotatoria que ocupa como miembro no permanente, reclamó la construcción de un discurso global que desarme la propaganda terrorista y reclamó un estatuto que garantice y homogeneíce la protección a sus víctimas en todo el mundo.

Jana Gallardo tenía 18 años cuando el 11 de marzo de 2004 perdió a su novio en los atentados de Madrid y quedó herida. Ha sido una de las tres víctimas españolas que han participado en la ONU en una cita histórica. El día anterior respondía con timidez a la pregunta de si, hasta ahora, consideraba que se había dado de lado a las personas que sufrían ataques terroristas, si le sorprendía. “Más que sorprenderme, es algo que va poquito a poco”, dijo. “Hemos dado voz a los terroristas y ahora nos toca a nosotros”, añadió junto al Museo del 11-S de Nueva York, que conmemora otro ataque sangriento que conmocionó al mundo tres años antes.

 A su lado, Tomás Fraga, que sufrió los atentados del Egipto en 2005 cuando tenía 28 años trabajaba en el país para una compañía eléctrica, también consideraba que, más allá del grupo terrorista que a uno u otro le pudiera atacar, el terrorismo en sí se ha había convertido en “un problema global”.

Pero España no siempre ha sentido el mismo tono internacional. El ministro de Asuntos Exteriores, Juan Manuel García Margallo, fue duro tras el debate: “Durante muchos años España luchó sola”, lamentó, en alusión a los países en los que los terroristas de ETA eran considerados activistas por la libertad, pero “no eran soldado en una guerra, ni héroes, cuando más mataron, fue en democracia”, dijo. “Durante mucho tiempo nos hemos sentido muy solos”, remachó tras la sesión, impulsada con el apoyo de la embajadora de EE UU antes la ONU, Samantha Power.

El Gobierno ve primordial dar ahora la batalla de la comunicación contra el terrorismo y considera que el relato de las víctimas, contado por éstas, es la mejor estrategia contra el relato pretendidamente heroico enviado desde organizaciones como el ISIS. “Debemos dar acceso a las víctimas a los medios”, insistió Margallo.

Un estatuto propio

Hoy por hoy, las víctimas del terrorismo quedan cubiertas dentro del estatuto de las víctimas de delito, pero tanto el Ejecutivo español como la AVT consideran que los que sufren este tipo de atentados no solo son objeto de la agresión, sino que se les utiliza como símbolo del terror a nivel internacional, por lo que deben tener estatuto propio. En la práctica, significa que su protección será superior y contarán con más derechos de forma homogénea en todos los países. Además, esto podría incluir un fondo voluntario de la ONU.

Y es que los Gobiernos ven con estupor cómo el terrorismo yihadista ha desarrollado una capacidad para atraer a jóvenes criados en países europeos a través de un relato hecho a medida y difundido a través de las redes sociales. “Por primera vez en la historia del terrorismo moderno, el ISIS está explotando a las víctimas de sus crímenes no solo para socializar el terror, sino para convertirlo a través de Internet y las redes sociales en un fenómeno sociocultural y un espectáculo que busca captar seguidores”, explica Interior.

“Mientras los terroristas pretenden ser presentados como activistas de una causa supuestamente noble, cuyos medios quedan por ello legitimados, las víctimas siempre tienden a ser despersonalizadas bajo un número o unas circunstancias. O dicho de otra manera, el terrorista necesita cosificar a la víctima, desposeerla de su dignidad y de su innata condición humana”, dijo en esta línea Fernández Díaz en el discurso con el que arrancó el debate del Consejo de Seguridad.

Pari Ibrahim, activista yazidí originaria del Kurdistán iraquí, pidió más ayuda especialmente para las mujeres víctimas de violaciones y torturas y dijo que hay 3.000 capturadas por el ISIS.

Más allá de palabras, no hubo compromisos de calado. En cuanto a la iniciativa española de que las víctimas del terrorismo cuenten con un estatuto propio que garantice sus derechos en todos los países, Margallo aseguró que era “los miembros son conscientes de que es importante” y que “hay una voluntad de hacerlo”, pero no concretó el apoyo explícito de ningún país ni habló de calendarios. Además de los cinco miembros permanentes (China, Francia, Rusia, Reino Unido y EE UU), los miembros no permanentes junto a España son en 2015 y 2016 Angola, Chile, Jordania, Lituania, Malasia, Nueva Zelanda, Nigeria y Venezuela. España también quiere una Corte especial complementaria a la de La Haya para tratar con el terrorismo.

En el encuentro Fernández Díaz sacó pecho por el sistema español de protección a las víctimas, el cual, dijo, “es una referencia” en Naciones Unidas y lo ofreció como modelo a seguir para ese futuro Estatuto que reclama España. María del Mar Blanco, hermana del edil asesinado Miguel Ángel Blanco y presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, también defendió el marco español y consideró que ese miércoles en Nueva York se había marcado un antes y un después en la consideración a este colectivo. “Las víctimas siempre hemos sido inocentes y los terroristas los verdugos, ya nadie puede cree que se puede dar de lado a las víctimas”, recalcó, aseguró: "Siempre hemos estado lejos de la revancha".

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