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España reclama en la ONU respeto a la integridad de los Estados

García-Margallo pide un pacto global para hacer frente a la crisis migratoria. La delegación española asume la presidencia rotatoria del Consejo de Seguridad

El ministro de Exteriores dirigiéndose al plenario de las Naciones Unidas
El ministro de Exteriores dirigiéndose al plenario de las Naciones Unidas REUTERS

España se pone este mes de octubre al frente de los trabajos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas coincidiendo con la doble celebración del 70 aniversario de la fundación del organismo y de los 60 años de su adhesión como país miembro. Y lo hace tras reclamar ante la Asamblea General el respeto a la integridad de los Estados. El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, planteó en el plenario un pacto global para hacer frente a la crisis migratoria.

El jefe de la diplomacia española arrancó el discurso haciendo referencia al grabado de Goya titulado El sueño de la razón produce monstruos. “Hace 70 años, la humanidad despertó no de un sueño, sino de una pesadilla”, recordó, para después decir que cuando los cauces formales de un Estado democrático son desbordados y la razón de la ley es arrumbada, “los monstruos de Goya están siempre al acecho”.

García-Margallo hablaba de la Segunda Guerra Mundial. Pero su intervención estuvo repleta de frases que se pueden leer en clave interna española. En este sentido, señaló que la carta fundacional de la ONU recoge en su preámbulo que el “edificio que a todos nos cobija” se sustenta en principios como “el respecto a la soberanía y a la integridad territorial de los Estados”.

Estos dos principios, dijo, son esenciales para preservar la paz y la seguridad. “Si esos pilares son debilitados, ignorados o sustituidos por una voluntad que se cree por encima de la ley, el edificio, literalmente, se nos derrumba”. En la víspera del discurso, que estaba en principio previsto para el viernes, ya dijo que los miembros de la ONU sintieron un “enorme alivio” porque el plebiscito catalán “haya fracasado”.

A partir de ahí, consideró que las Naciones Unidas sigue estando a la altura de responder a los restos y amenazas actuales, como el auge del extremismo yihadista. España propone crear una corte penal para combatir los crímenes del terrorismo internacional, complementaria a la Corte Penal Internacional y que intervendría cuando un Estado no esté en situación de enjuiciar.

El ministro hizo mención a los conflictos en Oriente Medio y África como origen de las crisis migratorias que vive Europa. “Ha llegado la hora de empezar a pensar en un Pacto Global, auspiciado por Naciones Unidas, en el que participen países de origen, los de tránsito y los de acogida”, planteó ante el plenario de la Asamblea General, “la migración es un desafío global”.

Presidencia del Consejo de Seguridad

La intervención coincide con el inicio de la presidencia en el Consejo de Seguridad. El representante permanente Román Oyarzun será el encargado de dirigir este mes los trabajos del órgano con más poder en el sistema de las Naciones Unidas. Está previsto que el jefe del Ejecutivo, Mario Rajoy, presida una reunión ministerial el 13 de octubre para renovar la resolución que protege a las mujeres en caso de conflicto y apoya su participación en los procesos de paz y de reconstrucción.

La resolución 1325 se adoptó por unanimidad el 31 de octubre de 2000, por una vigencia de 15 años. La idea española es redactar un texto más ambicioso que el actual. El debate contará con la participación del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. El otro pilar de la presidencia será la lucha contra el terrorismo y para dar voz las víctimas se convocará una reunión el 22 de octubre, que se organiza con la colaboración de Estados Unidos y a la que asistirá García-Margallo.

También se abordará el método de trabajo del Consejo de Seguridad y como limitar el derecho de veto en casos de atrocidades. La crisis en Oriente Medio, y en concreto el conflicto entre Israel y Palestina, la guerra en Siria junto a Irak y Líbano son otros asuntos a los que se dará seguimiento. España ocupa desde enero uno de los asientos rotatorios del Consejo de Seguridad por un mandato de dos años y está previsto que le toque otra presidencia rotatoria de este órgano en 2016.