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¿Dónde está Podemos?

Que no se sorprenda Artur Mas si Catalunya sí que es pot contribuye a que no sea presidente

El día antes de la manifestación del 11-S, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, recibió a las representantes de la ANC y de Òmnium Cultural, las dos principales asociaciones organizadoras de las manifestaciones pro-independencia, y les dijo que se mostraba orgullosa de que su ciudad vuelva a ser escenario de una gran movilización por los derechos y libertades. "Esperamos que sea un éxito", les dijo. Aunque la alcaldesa no acudió a la manifestación, el gesto de recibirlas y las palabras pronunciadas son más que significativas: no era una manifestación a favor de los derechos y libertades sino por la independencia de Cataluña, algo muy distinto.

Pocos días después se hizo público un manifiesto (Más allá del 27-S: manifiesto por la ruptura) con primeras firmas de conocidas personalidades del mundo cultural y político catalán (Josep Fontana, la monja Forcades, Vicenç Navarro, Arcadi Oliveras o Joan Subirats) en el que, entre otras cuestiones, en primer lugar se demandaba “superar el Estado de las autonomías y dar la palabra al pueblo de Cataluña para que decidiese libremente su futuro”, y se hacía una llamada a “desobedecer, en caso de un nuevo bloqueo institucional por parte de Estado español e iniciar un nuevo proceso constituyente para una futura república catalana”.

Entre los primeros firmantes, además de los citados, figuraban personas del entorno inmediato de Ada Colau, entre ellos su número dos, Gerardo Pisarello, otros importantes concejales como Jaume Assens y Gala Pin; su jefe de gabinete, Manu Simarro; o su responsable de comunicación, Bertran Cazorla. Desde el punto de vista político, lo más llamativo del manifiesto era que se pedía el voto para las dos candidaturas que, según ellos, representaban la ruptura con el sistema vigente, la CUP (independentistas antisistema) y Catalunya sí que es Pot, que agrupa a Podemos, ICV, IU y Equo.

Si en las próximas autonómicas catalanas lo que se contarán serán los votos y escaños de dos bloques, los independentistas y los que no lo son, ¿en cuál de estos bloques hay que incluir a Catalunya sí que es pot? Aunque actúan con gran ambigüedad, y dicen que son contrarios a la independencia, me caben pocas dudas de que se sumarán de facto a la hoja de ruta hacia la independencia. Ya Lluís Rabell y Colau, ambos del volátil entorno de Podemos en Cataluña, votaron sí-sí el pasado 9-N. Dicen que son contrarios a la independencia, pero son partidarios del derecho de autodeterminación, de iniciar un proceso constituyente y, sobre todo, de desestabilizar el orden constitucional. Que no se sorprenda Artur Mas si tras estas elecciones, junto a ERC y la CUP, la candidatura que encabeza Rabell contribuye con sus escaños para que no sea presidente.