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“Cataluña, no te vayas”

Intelectuales latinoamericanos le piden "que no se independice de América"

Pablo Neruda, con Esteban Busquets y Matilde Urrutia, en Barcelona.
Pablo Neruda, con Esteban Busquets y Matilde Urrutia, en Barcelona.

América y Cataluña han construido una larga relación de intercambio político y cultural. Barcelona ha sido hogar adoptivo de, entre otros autores, tres de los seis premios Nobel de Literatura latinoamericanos: Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Pablo Neruda. Ocho escritores y periodistas latinoamericanos han decidido pronunciarse ahora en EL PAÍS sobre una eventual secesión de Cataluña. Prácticamente todos coinciden en un llamamiento: “Cataluña, no te vayas”.

Hace un año, cuando la Generalitat de Cataluña ya estaba metida de lleno en su plan hacia la independencia unilateral, el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince se dirigió a los catalanes en un artículo en el diario El Espectador que llevaba este título: “No te vayas, Cataluña”. Ahora, a menos de una semana de las elecciones autonómicas catalanas del 27-S, varios intelectuales, escritores y periodistas latinoamericanos se suman a esa apelación, subrayando que la separación de Cataluña del resto de España implicaría también en cierta forma una ruptura de los lazos con América Latina.

El director de la revista mexicana Letras Libres, Enrique Krauze (México, 1947), descalifica los fundamentos del independentismo: “El fanatismo de la identidad es el opio del siglo XXI. El nacionalismo es una variante común y patética de ese fanatismo. No lo mueve un sentimiento de amor sino una voluntad de poder”, afirma. Un punto de vista que comparte Ibsen Martínez, periodista y novelista venezolano: “Todo me remite a lo que en verdad quería la aristocracia criolla caraqueña liderada por Bolívar: un cortijo propio, un coto para ellos solos”, dice. Martínez (Caracas, 1951) cuestiona las diferencias del presidente catalán respecto al resto de políticos españoles: “El soberanismo de Artur Mas tiene, tal como observaba días atrás Javier Marías, un espíritu caciquil que, con ser catalanista, es de honda raigambre española”.

Entre los autores latinoamericanos que vivieron en Barcelona —Neruda, García Márquez, Vargas Llosa, el poeta nicaragüense Rubén Darío, el chileno Roberto Bolaño— está el peruano Alfredo Bryce Echenique, ganador del Premio FIL de Literatura 2012. Bryce Echenique (Lima, 1939) expone un argumento inflexible: “No creo que a Cataluña le haga ningún bien la independencia. Si la comunidad europea dice que no va a reconocerlo como país, esto sería fatal”. Su compatriota, el escritor Santiago Roncagliolo (Lima, 1975), va más allá y ahonda en la relación con Latinoamérica: “Cataluña no solo sería una pérdida de España. Lo sería para el mundo hispano. Y ese mundo sería también una pérdida para Cataluña, aunque a los nacionalistas no les importe”, señala.

Roncagliolo desató el pasado julio una polémica sobre la situación de los autores latinoamericanos en Cataluña. Denunció que escritores, editores y periodistas de América Latina estaban abandonando Barcelona, en buena medida por una política lingüística que a su juicio excluye laboralmente, sobre todo en el ámbito público, a los autores en español. Héctor Abad recurre a un poeta catalán para criticar el fenómeno: “Como dice Joan Margarit, renunciar al privilegio de ser bilingües por odio al recuerdo de Franco es una tontería”.

El llamamiento de Abad (Medellín, 1958) aboga por la conciliación: “Las naciones tienen impulsos centrípetos y centrífugos: Europa ha sido mucho mejor y más pacífica con los impulsos centrípetos. Cuando se concentraron más en las nacionalidades y en las peculiaridades de cada pueblo, hubo más discordias y más guerras”, afirma. También el mexicano Héctor Aguilar Camín (Chetumal, 1946) es claro: “Habría que volver a la mesa de los acuerdos, al estilo de la Transición española, y suspender los discursos del ‘sí’ y el ‘no”, apunta. El historiador y director de la revista Nexos advierte de que este no es el primer reto histórico del país: “España ha dado muestras de su capacidad de reformarse y convertir sus conflictos en consensos”.

Hay voces discordantes, como la del periodista Juan Luis Font (Ciudad de Guatemala, 1966), que sostiene: “Veo venir una relación más estrecha y específica entre los países de América Latina y una Cataluña independiente, sin que medie la relación con España entre ellos”. Aunque para eso, advierte Alejandro Miró Quesada (Lima, 1944), exdirector del diario limeño El Comercio, “Cataluña tendría que trabajar mucho”, porque no le resultaría fácil “ser reconocida como país por la población” americana.

América tiene una deuda con Cataluña. Barcelona les dio un hogar a varios de sus mejores escritores. Joan Grijalbo fundó y dirigió la editorial que lleva su nombre en México. Ramón Vinyes le enseñó la literatura de Faulkner a García Márquez. Pau Vila modernizó el estudio de las ciencias sociales en Venezuela y Colombia. Antoni López Llausàs lideró, junto a Paco Porrúa, la editorial Sudamericana en Argentina. Muy pocos intelectuales latinoamericanos esperan que Cataluña se separe de España si eso va a significar que se aleje de América Latina. “No te vayas”, vuelven a decir, “no te independices de América”.

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