Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Matas calla ante el juez Castro mientras negocia un pacto con el fiscal

El expresidente balear se niega a declarar en el caso que investiga el supuesto amaño de la adjudicación del hospital de son Espases

Jaume Matas
Jaume Matas sale de la cárcel de Segovia el 31 de octubre de 2014.

Jaume Matas no habla, ni confiesa. El expresidente balear se ha acogido a este miércoles a su derecho a no declarar ante el juez José Castro como imputado en el supuesto amaño de la adjudicación del hospital de son Espases, un escándalo que desveló una arrepentida: su ex consejera de Salud, Ana Castillo. El expolítico del PP negocia desde hace casi un año con la Fiscalía un posible pacto de colaboración con la Justicia para intentar reducir posibles nuevas penas de prisión en al menos cuatro causas.

Inicialmente Matas estaba dispuesto a detallar su actuación desde el Gobierno de Baleares en el concurso del hospital de son Espases, adjudicado por 635 millones. La exconsejera Castillo le acusa de haber ordenado el amaño del concurso. Se esperaba que señalara al juez Castro y al fiscal Horrach datos detalles relevantes —que probablemente le incriminen— sobre la supuesta maniobra corrupta en la mayor concesión pública de Baleares y que ganó una opción liderada por ACS en detrimento de la empresa OHL.

La exconsejera de Salud, Ana Castillo ya cerró, en 2014, un pacto de arrepentimiento por este asunto y otro caso penal de financiación ilegal del PP el caso Over MC. Castillo colaboró con el fiscal y dio un relato que, supuestamente, acorraló a su antiguo presidente y amigo.

Pero Matas, que tiene varias causas pendientes de juicio, no ha dado el paso. En su larga trayectoria judicial ha tendido ocasión de echarse atrás y de barajar diversas posibilidades. Ha cambiado seis veces de abogado. Su nuevo defensor, el exfiscal José Zaforteza, —que comenzó a negociar un pacto hace 11 meses, cuando el expresidente balear estaba en la cárcel de Segovia— ha sido el encargado de anunciar este miércoles que se acogerá a su derecho a no declarar.

El expresidente balear tiene diversas causas pendientes de juicio. Por el caso Nóos se enfrenta a una petición de once años de cárcel y ya ha cumplido una pena de prisión de nueve meses por tráfico de influencias, en una pieza del caso Palma Arena.

Zaforteza y Horrach, antiguos compañeros de trabajo y con buena relación personal, se han reunido en numerosas ocasiones —en bares aislados y en despachos en Palma y Madrid— para intentar abordar el alcance de la confesión y las compensaciones penales que podría lograr Matas por su colaboración. Las atenuantes están graduadas y reconocidas por el Código Penal.

En el caso de que lograra un pacto, Matas debería de compensar a la Administración por los fondos perdidos durante su gestión. La Fiscalía rechaza una salida que no implique un nuevo ingreso en prisión y exige pagos con fondos o bienes para las arcas públicas.

Matas tiene dos condenas firmes por corrupción y ha cumplido, integra, una pena de nueve meses de cárcel por tráfico de influencias. La otra condena por cohecho impropio se resolvió con una multa de 9.000 euros y el retorno de 49.000 euros, la dádiva que cobró su mujer, Maite Areal, simulada en un sueldo por un trabajo que no realizó.