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Controlado el gran incendio de Ourense tras devorar 3.000 hectáreas

Los equipos de extinción han tardado 48 horas en evitar que las llamas siguiesen expandiéndose

Vecinos de Cualedro, el municipio donde empezó el fuego, piden cambios en la lucha contraincendios

El gran incendio del sur de Ourense, el mayor de este año en Galicia y uno de los más devastadores de los últimos años, ha sido controlado a las 11 horas de este martes, tras más de 48 horas de lucha para intentar frenar su expansión. La cifra oficial de superficie quemada es de 3.000 hectáreas. El sindicato CIG ha reclamado hoy más seguridad para los trabajadores de los equipos de extinción después de que el conductor de una motobomba resultase herido y un grupo de vecinos de Cualedro, el municipio donde empezó el fuego, piden en un manifiesto un plan para movilizar tierras abandonadas, un problema en el que ven la causa de que la extensión de este incendio fuera tan rápida y virulenta.

La CIG asegura que la Xunta utiliza medios "obsoletos", algunas motobombas con más de 20 años de antigüedad, que ponen en riesgo a los trabajadores de extinción. Reclama que se dote además a los conductores de estos vehículos de mascarillas con filtros para las sustancias que emanan en la combustión de los incendios. "El cambio de combustible por el abandono de las terras y la proximidad del monte a las casas, están haciendo de este un verano con demasiados riesgos al patrimonio forestal, a los pueblos y vecinos y a los trabajadores del servicio de extinción de incendios por la precariadad de los medios que utilizan", afirma el sindicato. El PP ha frenado la comparecencia en el Parlamento gallego del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que pedía la oposición para explicar la actuación del Gobierno gallego en la lucha contraincendios.

Muy dura fue la noche del domingo al lunes para los equipos de extinción y vecinos que han luchado contra el virulento incendio de Cualedro. El parte oficial hecho público por la Consellería de Medio Rural de la Xunta de Galicia a las 15 horas del lunes admitía que el fuego, que comenzó el domingo al mediodía, seguía activo aunque "estabilizado" y elevaba las hectáreas arrasadas a 3.000, la cifra que apuntaban los equipos de extinción horas antes. Nueve aviones y siete helicópteros han trabajado en la zona, junto a 208 militares, 53 vehículos de la Unidad Militar de Emergencias, 47 brigadas, 26 motobombas y 18 agentes forestales. Los esfuerzos se centraron este lunes en montes de la Serra do Larouco y las autoridades aseguran que ya no hay casas en peligro.

El alcalde de Cualedro, Luciano Rivero (PP), asegura que el fuego se contuvo gracias a que el viento amainó. "Lo peor ya ha pasado, ahora mismo ya no queda en peligro ninguna casa ni explotación ganadera", afirmó el regidor a Europa Press el lunes al mediodía. La Xunta acababa de solicitar la desactivación del nivel 2 de alerta, el que se decreta cuando hay viviendas en riesgo.

Las llamas se quedaron a apenas 200 metros de la aldea de Niñodaguia, en el Ayuntamiento de Baltar, después de una noche en la que los vecinos lucharon contra su avance subiendo cisternas a sus tractores para lanzar agua. "Esto es un completo infierno y aquí no hay medios apagando el fuego, estamos solos cuatro pobres de pueblo intentando defender nuestras casas con unas xestas [retamas en castellano]", relataba por teléfono, desesperada, Mari, uno de los 60 vecinos de este núcleo, mientras intentaba el domingo por la noche frenar el fuego que amenazaba las viviendas. El incendio bajó a velocidad de vértigo el domingo por la tarde desde la Serra do Larouco, pero los equipos contraincendios, desbordados, apenas pudieron parar en Niñodaguia, lamenta Mari.

Las llamas avanzaron sin control y a enorme velocidad desde el mediodía del domingo por los municipios de Cualedro, Xinzo y Baltar. Es el primer “gran incendio forestal”que se declara en Galicia este verano por superar las 500 hectáreas, en un fin de semana en el que hasta este fuego se habían contabilizado más de 600 hectáreas quemadas en territorio ourensano. Ha sido activado el nivel 2 de alerta por la cercanía del incendio a viviendas y fuentes de los equipos contraincendios informan de que al menos los habitantes de la aldeas de Vilela y Gudín han tenido que abandonar sus casas.

El calor y el viento que sopló este domingo en la zona hizo que el fuego se expandiese con gran virulencia a más de 200 hectáreas por hora: a las 15 horas se contabilizaba una superficie afectada de 300 hectáreas y tres horas después iban mil y subiendo. El conductor de una motobomba fue trasladado a un centro médico porque el incendio alcanzó su máquina, aunque las heridas no revisten gravedad, informa el Gobierno gallego. Fuentes de los servicios contraincendios elevan a dos las motobombas que ardieron.

Según los datos aportados por la Consellería de Medio Rural, en Ourense se han producido este fin de semana cinco incendios más de consideración. En Manzaneda han sido arrasadas 250 hectáreas de terreno protegido por la Red Natura, mientras que en el municipio de Viana do Bolo han ardido 213 hectáreas en la parroquia de Pradocabalos -este fuego está desde el sábado "estabilizado" pero no extinguido- y 70 en Pexeiros, donde las llamas están "controladas". Un fuego en la parroquia de Cudeiro en Ourense ha calcinado 55 hectáreas, mientras que en O Barco la superficie afectada ha sido de 67 hectáreas.

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