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Los 14 yihadistas detenidos planeaban “masacres” en Marruecos y España

Las policías española y marroquí detienen a 14 personas en Madrid y varias ciudades de Marruecos

La policía durante la detención en San Martín de la Vega.

“Pretendían reeditar en Marruecos y en España las masacres perpetradas por los integrantes del Estado Islámico (Daesh) con la intención de establecer un clima de psicosis e inestabilidad”. Es el convencimiento de los policías españoles y marroquíes que ayer desarticularon conjuntamente una red de 14 presuntos yihadistas, la mayoría de ellos (13) repartidos por varias ciudades de Marruecos (Nador, Fez, Casablanca, Alhucemas y Driuch) y uno en Madrid, concretamente en San Martín de la Vega. Todos están acusados de captar, reclutar y adoctrinar gente para integrarla en las filas del Daesh en Siria e Irak.

La tercera gran operación antiyihadista conjunta entre España y Marruecos en el último año y medio se saldó ayer con 14 detenidos. Agentes de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional y de los servicios de Inteligencia marroquíes (DGST) desarticularon una red terrorista con miembros en Nador (4 detenidos), Driuch (2), Alhucemas (1), Fez (5), Casablanca (1) y en la localidad madrileña de San Martín de la Vega (1).

El arrestado en Madrid es un marroquí que responde al nombre de Abdeladim Achriia. Vivía en un bajo de la calle de la Ribera de esa población del sur de Madrid. Tiene 30 años, procede de Temsamane (Driuch, Marruecos) y cuenta con permiso de residencia en España, donde residía desde hace siete años junto a su mujer y sus hijos.

El arrestado en Madrid trabajaba junto a un exdirigente islámico

P.O.D.

Abdeladim Achriaa y Benrahmoun son dos viejos conocidos de San Martín de la Vega. Durante muchos años, Aissa fue el presidente de la comunidad islámica, unas 150 personas en esta población de 19.000 habitantes del sur de Madrid. Hasta que hace aproximadamente dos años abandonó el cargo y se dedicó enteramente a sus locutorios, según cuentan los representantes actuales de esa comunidad.

Le dio trabajo a Abdeladim, que se encargó de regentar al menos uno. Ayer, durante más de diez horas, la policía visitó con ellos su habitual lugar de trabajo, un pequeño local con servicios de reprografía y puestos con ordenadores con conexión a Internet en la calle San Marcos.

Los agentes se llevaron de allí material informático (discos duros, ordenadores portátiles, tarjetas de memoria...) que podrían ser determinantes para demostrar que el joven de 30 años Abdeladim Achriaa, que vivía en una calle cercana con su familia (mujer e hijos), utilizaba esas conexiones para realizar labores de captación, adiestramiento y reclutamiento de personas con vistas a mandarlas a Siria e Irak e integrarlas en las filas del Estado Islámico. Así como sus vínculos con el resto de los 13 miembros de la red desarticulada ayer en una operación conjunta de la Policía Nacional española y la marroquí.

También en su domicilio de la calle Ribera, un piso bajo con plaza de garaje ubicado en el interior de una finca cerrada, se le requisó material informático

A ojos de la comunidad islámica local, ambos hombres “eran gente muy normal y conocida en el pueblo”. Sobre todo Aissa, que representó durante años a los musulmanes de esa población, que cuenta desde hace unos 15 años con un centro cultural islámico (Okba) a modo de asociación.

Está ubicada en la calle del Ave María de la localidad en una casa de dos plantas. Lo gestiona una junta directiva de cinco personas “de manera voluntaria”. Lo habitual es que muchos de los musulmanes del pueblo se acerquen por allí varias veces al día, coincidiendo con los cinco rezos diarios. “Abdeladim venía cuando podía, con frecuencia y en ocasiones con su hijo”, señala uno de los actuales miembros de la junta. Por supuesto, también lo hacía Aissa, “que no tiene hijos”, señalan. Nadie parece haber percibido ningún tipo de comportamiento extraño en ninguno de ellos, ni signos de radicalismo.

Los representantes de la comunidad musulmana de San Martín de la Vega se lamentaban ayer del daño que causan a su colectivo este tipo de acontecimientos que “estigmatizan y generan desconfianza con respecto a gente que llevamos aquí más de 25 años, viviendo tranquilamente sin tener ni generar problemas de ningún tipo”.

Según fuentes de la lucha antiterrorista, regentaba un locutorio, que ayer fue registrado durante horas en la misma localidad. Supuestamente desde ese negocio, propiedad del exdirigente de la comunidad islámica de San Martín de la Vega, Aissa Benrahmoun, era desde donde habría captado, adoctrinado y reclutado a potenciales combatientes para integrarlos en las filas de Daesh (acrónimo del Estado Islámico en árabe).

Ni la policía ni el Ministerio del Interior facilitaron datos acerca del número de personas que podrían haber sido captadas por esta red, cuyo origen fue detectado en la ciudad de Melilla durante una investigación previa. Presuntamente, el cabecilla de esta ramificada célula yihadista, tenía importantes vínculos “laborales y sociales” en la ciudad autónoma. No obstante, los investigadores —tanto los marroquíes como los españoles— están convencidos de que “pretendían reeditar en Marruecos y en España las masacres perpetradas por los integrantes del Daesh con la intención de establecer un clima de psicosis e inestabilidad”, según el comunicado oficial del Ministerio del Interior.

Todos los arrestados están acusados de adoctrinamiento y captación de personas presuntamente —como ocurre en la mayor parte de los detenidos recientemente por yihadismo—, a través de las redes sociales con el fin de integrarlas en las filas de la organización terrorista Estado Islámico en las regiones de Siria e Irak que mantiene bajo su control.

Un detenido ya condenado

Marruecos es uno de los principales emisores de voluntarios para unirse a las filas del Daesh. Desde su Ministerio del Interior, puntualizaron que uno de los arrestados ayer ya había sido condenado en el marco de la ley antiterrorista. E insistieron en que el objetivo de reclutamiento de combatientes marroquíes y extranjeros es “movilizarles para perpetrar atentados en sus países de origen y los de residencia”. La policía marroquí ha confirmado la partida de 1.350 voluntarios para la yihad, de los que 286 han muerto en combate.

En España, con la operación de hoy —coordinada por el titular del Juzgado Central de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional y que continúa abierta—, son ya 54 los detenidos por terrorismo islamista. Los servicios de inteligencia aseguran que 125 personas (112 hombres y 13 mujeres) han partido desde España para unirse al Estado Islámico. Casi todos ellos han sido atraídos por redes como la ahora desarticulada, que en muchas ocasiones facilita el viaje hasta Turquía para cruzar desde allí a Siria. Veinticinco de los que partieron de España han muerto en atentados suicidas o combatiendo con el Daesh, según los últimos datos facilitados por Interior.

El ansiado califato del Estado Islámico se nutre de miles de combatientes extranjeros —se calculan más de 30.000— que pretenden derribar a los gobiernos de Siria e Irak.

El líder del grupo tenía fuertes vínculos con Melilla

P.O.D.

“Esta última operación es una muestra más de la magnífica colaboración que mantenemos con Marruecos”, subrayaba el ministro del Interior español, Jorge Fernández Díaz ayer en el Congreso de los Diputados. Y precisaba: “El inicio de esta operación conjunta se produjo cuando detectamos que el líder del grupo tenía fuertes vínculos sociales y laborales con la ciudad de Melilla”, donde supuestamente los investigadores habían atado los cabos que unían a los 14 integrantes de la red desarticulada ayer.

Según los datos ofrecidos por el titular de Interior, suman 67 las personas detenidas en operaciones conjuntas entre Marruecos y España.

No obstante, matizó: “Hay que tener en cuenta que este terrorismo es deslocalizado; el lugar donde son detenidos los islamistas radicales tiene una importancia relativa porque la captación y el adoctrinamiento lo efectúan a través de las redes sociales”.

Por último, el ministro hacía hincapié en el tipo de amenaza que supone esta actividad terrorista y sus protagonistas. Y, en ese sentido, Fernández Díaz advirtió: “Todos los países estamos amenazados, soportamos a estos bárbaros, es una guerra de barbarie. Los principales países afectados son los musulmanes, pero España no es ajena a esta amenaza, estamos en nivel cuatro de alerta antiterrorista y lo estamos manteniendo”.

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