Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Ritos de vudú para crear esclavas sexuales

La Policía desarticula una red de trata de nigerianas sometidas bajo juramento ante sus brujos locales

Prostitutas en el centro de Barcelona. Ampliar foto
Prostitutas en el centro de Barcelona.

Benin City es también conocida como Edo y es la capital de ese estado al sur de Nigeria. Desde allí teledirigía I.K. la llegada de sus chicas hasta Lanzarote (Canarias), después de que prestaran juramento con artes de vudú ante el Ayé Lala, el brujo, el impartidor de justicia en la cultura local. Un pacto de silencio y una deuda de hasta 60.000 euros sellada con su vello púbico y sus propias uñas y rociada con la sangre de un animal sacrificado en el escenario de un templo sagrado. Un compromiso religioso, que ponía como garantía a la familia de la joven elegida para emprender un viaje aterrador hacia el cautiverio y la explotación sexual, en el que —para facilitar las cosas— la víctima era exonerada de sus futuros posibles pecados de prostitución, algo muy mal visto en el país africano. Emprendía una largo y tortuoso viaje, convencida de que al final del mismo encontraría un trabajo.

El pasado 3 de junio I.K., nigeriana de 32 años y ya convertida en madame, era detenida por la policía con una de sus chicas en Palma de Mallorca, donde buscaba emplazamiento para ella con ayuda de dos colaboradores, también arrestados. A continuación detendrían a su novio y a otra pareja asociada a ellos en Lanzarote y liberarían a otras tres chicas. Todos —los seis arrestados— están acusados de un delito de trata de seres humanos con el agravante de explotación sexual y se enfrentan a una pena de entre 8 y 11 años de cárcel. Esta operación, que se conocía este lunes, es la segunda fase del Plan Policial Contra la Trata de Seres Humanos.

Dos fases de un mismo plan

P.O.D.

A lo largo de la primera fase del Plan Contra la Trata de Seres Humanos --de abril de 2013 a diciembre de 2014--, se realizaron 462 operaciones que se saldaron con 1.450 detenidos y 11.751 víctimas potenciales detectadas. En el marco de este Plan específico se mantuvieron además 3.379 contactos con ONGs e instituciones, que acogieron a 774 víctimas. La Policía Nacional realizó en ese periodo 963 actuaciones conjuntas con la Inspección de Trabajo en el ámbito de la explotación sexual, y se intervinieron 29 millones de euros fruto de las investigaciones patrimoniales llevadas a cabo.

Dentro de la segunda Fase, que comenzó en enero de este año, la Policía Nacional ha puesto en marcha la mayor campaña de concienciación en redes sociales y medios de comunicación contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Con el claim "Con la trata, no hay trato. Denúncialo", la Dirección General de la Policía está promoviendo la inclusión de vídeos y carteles en prensa escrita, radio y televisión que favorezcan la concienciación e implicación social de todos los ciudadanos, y especialmente de los clientes potenciales de estos servicios, contra los delitos cometidos por las redes que trafican con personas para su prostitución.

I.K. llegó a España en 2010, del mismo modo que después ella haría venir a otras mujeres: juró ante el brujo, cruzo desiertos y fronteras nigerianas y argelinas acompañada de su controlador y siempre con ese número de teléfono en la memoria, una combinación numérica que le abriría las puertas al llegar a España. Esperó en los bosques y campamentos marroquíes el mejor momento para embarcar en una patera hacia la península --previo pago del pasaje por su “Mami”o madame a la persona de “contacto”, o pasador--.Pasó por CETIS y CIES –Centros de Internamiento de Extranjeros—del sur de España. Allí logró marcar ese número qur conservaba en su mente. Al otro lado del teléfono una voz de mujer, su “mami” o madame. Ella le diría qué hacer. Debía decir que provenía de Mali –país en conflicto bélico—, pedir asilo político y en pocos días quedaría en libertad. Se encontrarían en Madrid y de allí directa a ejercer la prostitución en Arrecife (Lanzarote), en la modalidad de esclava sexual con las tarifas más rastreras y sin ver nunca un euro.

En el caso de I.K. pasaron años conviviendo con su madame, hasta que se ganó su respeto y su confianza para adquirir el cargo de coordinadora de otras chicas. Y finalmente obtuvo su libertad para liderar su propio negocio: el mismo. Esta vez sería ella la madame.

“Las chicas rozan los 20 años y provienen de situaciones de extrema necesidad, permanecen cautivas por el miedo y porque no hay nada de sus necesidades básicas que no cubran con las intermediación de la madame”, explican fuentes de la investigación. Ejercen sobre ellas un control férreo, basado en las frágiles emociones de jóvenes mujeres inexpertas y asustadas y aseguran un negocio a largo plazo haciéndolas trabajar desde las 19.00 hasta las 7.00 de la mañana. “La madame puede invertir entre 5.000 y 6.000 euros por el viaje de cada chica pero la rentabilidad es diez veces mayor, porque el compromiso es explotarla hasta alcanzar la cantidad de 50.000 o 60.000 euros. Con lo que obtiene de unas paga los viajes de otras”, explican las mismas fuentes. Las cuatro chicas liberadas –llevaban en España cinco años, dos, uno y dos meses--, se encuentran desde principios de junio asistidas por ONGs en pisos de seguridad.

Testigo protegida

La investigación, dirigida y coordinada por la juez titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Lanzarote, comenzó el pasado mes de febrero cuando los agentes identificaron a una mujer de origen subsahariano --hoy una testigo protegida-- como posible víctima de trata de seres humanos y que, una vez atendida, confirmó las sospechas de los investigadores. Las primeras pesquisas acreditaron la existencia de una organización de ciudadanos nigerianos asentada en Lanzarote y dedicada a la explotación sexual de sus compatriotas.

La policía ha realizado tres registros domiciliarios: dos en la ciudad de Arrecife (Lanzarote) y otro en la ciudad de Palma de Mallorca, donde se han incautado de numerosa documentación relacionada con la explotación sexual de las víctimas y efectos destinados a las ceremonias de yuyu vudú. La operación ha sido realizada por agentes de las UCRIF Central (Grupo II de la Brigada Central Contra la Trata de Seres Humanos), de Las Palmas y de Palma de Mallorca, así como por los miembros respectivos de las Brigadas de Seguridad Ciudadana.