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Podemos se convierte en decisivo para condicionar gobiernos de izquierdas

El partido de Pablo Iglesias logra un resultado desigual que la dirección califica de "histórico"

Podemos se convirtió este domingo en un partido decisivo para los equilibrios del mapa político y el único, al margen de PP y PSOE, con la capacidad de garantizar estabilidad institucional y condicionar gobiernos de izquierdas en Ayuntamientos y comunidades. La formación que lidera Pablo Iglesias, que impulsó candidaturas de unidad en las municipales junto a Ganemos y otras fuerzas, estuvo a punto de lograr el primer puesto en Madrid y puede gobernar, y ganó en Barcelona. En ninguna autonomía consiguió superar al PSOE, pero Podemos es a partir de hoy una fuerza determinante para conformar una alternativa al PP.

La declaración de intenciones de la dirección de Podemos siempre fue clara: hacer frente al PP y frenar el proyecto del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a quien Iglesias identificó desde el principio como su principal rival. El resultado de las elecciones autonómicas y locales arrojan un escenario que resquebraja esa estrategia, puesto que el nuevo partido logra importantes cuotas de poder municipal en ciudades clave, pero no consigue adelantar al PSOE en las 13 comunidades en las que resultará decisivo en las próximas semanas.

Iglesias compareció poco antes de las doce de la noche tras seguir el recuento junto a la plana mayor del partido. El secretario general de Podemos consideró que los comicios demuestran que el cambio es “irreversible”, y agregó: “Para nosotros es un orgullo y un honor haber sido la palanca de ese cambio”.

El análisis de Iglesias hizo hincapié en las “grandes ciudades”, que en sus palabras, se convierten en “motor del cambio”. La juez Manuela Carmena, candidata de la lista de unidad Ahora Madrid, alcanzó con 20 escaños casi un empate técnico con los 21 de la aspirante popular a la alcaldía de la capital, Esperanza Aguirre, mientras que Ada Colau, cabeza de lista de Barcelona en Comú, ganó en esa ciudad. Aunque Podemos es una de las fuerzas que promueven esas candidaturas de unidad popular, estos resultados cuestionan ahora la decisión de no ir a las municipales con marca propia, votada por las bases en la asamblea constituyente.

Resultado desigual

El resultado de Podemos es, en definitiva, desigual. El partido se volcó durante esta campaña en cuatro territorios: Madrid y Valencia, emblemas del poder territorial de los populares; Aragón, donde se presentaba el exeurodiputado Pablo Echenique; y Asturias, por la movilización histórica del voto de izquierdas. Aun sin lograr el mejor resultado en el espectro político de la izquierda, la fragmentación convierte ahora a Podemos en una fuerza fundamental para impulsar proyectos progresistas en un contexto de pérdida de poder territorial del PP.

Una de las claves que empleará su cúpula para leer los resultados será el grado de polarización con el partido de Rajoy. Esta circunstancia no solo perjudica a los otros competidores, principalmente a Ciudadanos, sino que avalaría, en parte, la estrategia de enfrentamiento directo con los populares que mantiene Iglesias.

 

 

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