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“Ahora, en muchos de los programas políticos, están nuestras propuestas”

Los protagonistas de la protesta recuerdan cómo fue y qué queda del mayo español

Una joven exhibe un cartel en una calle adyacente a Sol, durante el 15-M. ver fotogalería
Una joven exhibe un cartel en una calle adyacente a Sol, durante el 15-M.

Madrid pilló desprevenida a la política. Quiso llegar al Sol, y acabó conquistándolo. Cuando el marketing electoral de los partidos monopolizaba el discurso político, la ciudad irrumpió en la plaza para alzar la voz. La campaña electoral se rompió ante una multitud de jóvenes que quería debatir, y sobre todo protestar. Los indignados sacudieron el espacio público para cuestionar los cimientos de un sistema que, cuatro años después, se resiente. Entonces, en las calles de la capital y en las réplicas que se sucedieron por España y el extranjero, se habló de conquistar la transversalidad, de superar la dicotomía izquierda-derecha, de cambiar el mundo... "Los jóvenes salieron a la calle y súbitamente todos los partidos envejecieron", acertó El Roto. Y ocurrió. Y todo empezó hace cuatro años. Y no era un 15 de mayo. Era 17. Un martes.

"Allí nacieron las nuevas opciones políticas"

El madrileño Chema Ruiz, durante las protestas del 15-M.
El madrileño Chema Ruiz, durante las protestas del 15-M.

El empleo de Chema Ruiz, 41 años, se desvaneció a medida que la cara de este activista se reproducía en periódicos y televisiones. La multinacional austriaca en la que trabajaba como comercial le dio un ultimátum tras convertirse en uno de los rostros visibles del 15-M: "el curro" o la calle. Y eligió la calle. Optó por continuar la lucha social, por "poder mirar a los ojos, dentro de unos años, a su hija y decirle que estuvo intentando cambiar la sociedad". Pese a que esa selección le condenara después al paro y a empleos precarios. Pero no se arrepiente. "Aquello fue espectacular. Se hizo historia. Dimos un golpe y la ciudadanía despertó", sentencia quien vivió todo el maremágnum como portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Madrid, que se sumó a la Oficina de la Vivienda del 15-M y que estuvo en el origen de Democracia Real Ya!.

Ruiz llegó a la plaza como muchos de sus compañeros: indignado "por la falta de transparencia, por la partitocracia, por la corrupción". Había salido de la política decepcionado, tras ser concejal por IU en su pueblo, Torres de la Alameda (Madrid). Y llevaba años resignado. "Quienes veníamos de otras peleas no pensábamos que íbamos a tener la fuerza que tuvo el movimiento". Pero la tuvo. "El 15-M demostró que desde abajo se pueden cambiar las cosas. La PAH es el ejemplo perfecto", recalca el madrileño, que sentencia: "Allí empezó el nacimiento de nuevas opciones políticas. Y obligó a las fuerzas tradicionales a asumir cambios, a hacer guiños. Ahora, en muchos de los programas políticos, están nuestras propuestas". Por eso, Ruiz recuerda con orgullo aquellos días, pese a las broncas que le echaba su pareja por pasar todo el día fuera. "Mi niña me defendía. Le decía que yo no era tan malo, que solo quería cambiar el mundo".

"Permitió la repolitización de la gente"

Jon Aguirre Such, entonces portavoz de Democracia Real Ya!.
Jon Aguirre Such, entonces portavoz de Democracia Real Ya!.

Jon Aguirre Such cree que habría que inventar una nueva palabra para definir de forma precisa el 15-M. "Fue un espíritu, un movimiento, mucho más que un acontecimiento...", recuerda ahora este urbanista, que tenía 26 años y estudiaba arquitectura cuando se abrazaba con fuerza y rabia el 17 de mayo de 2011, tras conseguir lo inesperado, tras abarrotar Sol. "Permitió la repolitización de la gente", subraya al rememorar ese "momento histórico" del que brotaron "las nuevas maneras de articular la política". Salieron a la calle para gritar que la política no era monopolio de los partidos, sino que atañe a todos.

"Al calor del 15-M" nació después un ecosistema de asambleas, de mareas... "Y otra de las derivadas del movimiento es la irrupción de nuevos partidos que beben de la ideología de las formas de hacer política que había en Sol. Algunos, como las plataformas municipalistas que han surgido para estas elecciones, guardan más relación que otros", apostilla quien ejerció de portavoz de Democracia Real Ya! durante las protestas. Entonces se esforzaba en explicar que proponían un nuevo modelo: "El 15-M planteaba unas estructuras que iban más allá de la política convencional".

"La herencia es una ciudadanía despierta"

En la acampada del 15-M en la Puerta del Sol de Madrid no todo eran jóvenes precarios o recién licenciados. También se indignaron adultos, como Luis Echaves, que entonces tenía 50 años y se integró en la organización del movimiento como uno más. Él decidió vincularse cuando vio el primer desalojo del campamento. Era agosto de 2011. Por su experiencia (tenía una empresa de comunicación) entró en la coordinación de comunicación, cuya labor era casi imposible, según su relato, porque en el 15-M la idea extendida era que no había que comunicar nada. "Algunos se dieron cuenta después de que esa batalla la perdimos".

El 15-M tenía un recorrido que con el tiempo tendría que recogerse

Cuatro años después reflexiona sobre qué fue todo aquello: "El 15-M era un estado de opinión, un estado de ánimo. Tenía un recorrido que con el tiempo tendría que recogerse", opina. Luis estuvo un año largo trabajando con ellos. "Después me desvinculé, había que trabajar, pagar las facturas. Además, me di cuenta de que lo mainstream (la corriente popular) ya no estaba allí. Durante un tiempo yo sentía que aquello estaba arropado, tenía un aliento. Pero llegó un día que dejó de tener ese impulso. Pensé: Esto no va a ningún lado, es una gota en un océano".

De esa experiencia guarda muy buenos amigos con los que habla de política. "Podemos viene de allí, están intentando encauzar aquella indignación. No son los herederos de aquello, pero no tenemos otra cosa mejor", reflexiona. Para Luis el 15-M logró algo fundamental: "Que la ciudadanía esté pendiente de la cosa pública. La herencia del 15-M es la actitud vigilante con la política, una ciudadanía despierta", concluye.

"Casi todo el 15-M está ahora en Podemos"

Asun Lasaosa, con las gafas caídas, en una carga policial tras la investidura de Gallardón, durante las protestas del 15-M.
Asun Lasaosa, con las gafas caídas, en una carga policial tras la investidura de Gallardón, durante las protestas del 15-M.

"Ahora estoy en Podemos, en un círculo de Madrid. Prácticamente todo el 15-M está en Podemos", cuenta Asun Lasaosa, 54 años, editora, ahora pensionista por enfermedad. "Hay algunos que se consideran más del 15-M que de Podemos, y que no aceptan una estructura vertical, con un líder", relata otra adulta indignada, que no por ser menos joven se libró de las peores consecuencias del 15-M, las cargas policiales. Lo recuerda a la perfección. "Un día la policía me pegó muchísimo. Fue en la investidura de Gallardón como alcalde. Hicimos una sentada en una zona por la que debía de salir el coche de Gallardón del Palacio de Cibeles. Cuando nos quisieron levantar del suelo un policía me pegó por detrás dos patadas en un riñón. También me torcieron un tobillo. Tuve que ir un tiempo en silla de ruedas. Denuncié con parte de lesiones, pero cuando llegó la hora del juicio me eché atrás porque no me sentí con ánimos", relata.

El 'grito mudo' es una de las cosas más emocionantes que he visto en mi vida

Después de aquello tardó en volver a manifestarse, hasta la protesta de rodea el Congreso el 25 de septiembre, un año después. Asun cree que la gente de Podemos que la llamó para unirse al partido consiguió sus datos por participar en esa protesta. "Acogías en casa a alguien de los que venía de fuera para participar en la manifestación. Había que rellenar una ficha con tus datos, y yo creo que de ahí los cogieron y me convocaron a la primera reunión de Podemos". Al partido de Pablo Iglesias en el que está ahora llegó así, convocada. "Un día de febrero del año pasado recibí una llamada diciendo que se había creado un movimiento político surgido del 15-M. Fui sin saber muy bien qué era aquello pero lo que me contaron me gustó, y hasta hoy".

Del 15-M se queda con el "grito mudo", cuando la plaza enmudeció a las doce de la noche de la jornada de reflexión. “Es una de las cosas más emocionantes que he visto en mi vida”.

"Nos hizo entender que la crisis no era un fenómeno natural"

Miembros de Juventud Sin Futuro, en abril de 2011, antes del 15-M.
Miembros de Juventud Sin Futuro, en abril de 2011, antes del 15-M.

"El 15-M ha sido el acontecimiento político más importante de este país desde la Transición", suelta sin dudar Pablo Padilla, de 26 años, uno de los promotores del 15-M desde la organización Juventud sin Futuro. "El 15-M impregnó toda la esfera política de nuestro país. Modificó el sentido común de nuestra sociedad, nos hizo entender que la crisis no era un fenómeno natural sino algo provocado por unas políticas determinadas". También consiguió, en su opinión, "fortalecer y consolidar una sociedad civil densa, y el surgimiento de nuevas herramientas institucionales para cristalizarlo". Entre ellas cita a Podemos y a las candidaturas ciudadanas, que no son exactamente el 15-M porque este "era apartidista".

Juventud sin Futuro, además, ha seguido funcionando: un año después de la acampada crearon la "oficina precaria" en la que ofrecen asesoría legal gratuita a quienes ven vulnerados sus derechos laborales. También llevan a cabo campañas para "demostrar los verdaderos efectos de la reforma laboral" y hacen "escraches precarios" a través de las redes sociales, en los que denuncian la precariedad laboral. Pablo, sociólogo de profesión aunque nunca ha tenido un contrato que haya durado más de tres meses, es ahora candidato por Podemos en la comunidad de Madrid. Va como número cinco en la lista. "El 15- M se ha transformado. Abrió una puerta enorme a la participación política. Ahora hay un crisol de actores políticos. El 15-M ha penetrado y lo ha empapado todo, solo hay que ver los intentos de los partidos tradicionales en llevar a cabo una regeneración política".

"El 15-M ha evolucionado"

Eric Sanz de Bremond, 31 años, abogado, pertenece a una de las pocas comisiones del 15-M que se mantiene activa cuatro años después. Es la comisión de Legal, que nació para dar cobertura jurídica a la acampada y que continúa defendiendo en los tribunales y en la Administración a todos los que se han sido amonestados por participar en manifestaciones y protestas ciudadanas.

Del 15-M quedan muchas cosas: las asambleas de barrios, el 15MpaRato...

Según sus datos, desde 2011 han contabilizado 1.170 personas sancionadas solo en Madrid. La comisión en la que él participa se ha hecho cargo de la defensa legal de 491 de esas sanciones, que supondrían una recaudación de 174.257 euros. De ellas, consiguieron que se anularan 210, un total de 47 mediante sentencia y ocho —siempre según sus datos— por vulnerar derechos fundamentales. Las más habituales eran desobediencia, alteración del orden público y desórdenes graves. Pero el grupo no solo se ha dedicado a la defensa legal de los apercibidos, sino que ha denunciado abusos policiales como que los agentes antidisturbios no llevaran visible el número de placa o que interrogaran encapuchados a los detenidos en las protestas.

"Del 15-M quedan muchas cosas, las comisiones, las asambleas de barrios, las oficinas de vivienda en Madrid, el colectivo 15MpaRato, las candidaturas municipalistas…", señala el joven abogado. "Muchísimas iniciativas sociales y políticas son la evolución lógica del 15-M. El 15-M nunca fue un sujeto político, sino un clima social que ha ido evolucionando”. Cuatro años después, Eric sigue trabajando en el grupo legal de los indignados, donde ha encontrado lo que buscaba: "Un espacio que me permite aprender colectivamente en el ámbito jurídico y luchar por lo que creo desde mi profesión".

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