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Certezas y secretos de Albert Rivera

No quiere enseñar todas sus cartas, porque sabe que todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra

Una conversación de 45 minutos con el líder de Ciudadanos da para mucho. Primero, para comprobar que, pese a ser joven (nació en 1979, dos años después de los Pactos de la Moncloa) y algo iluso, Rivera posee madurez política para negociar la gobernabilidad en Ayuntamientos, autonomías y hasta en el Gobierno de España. Segundo, que no quiere enseñar todas sus cartas, porque sabe que todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra. Y, tercero, que tiene carácter y se revuelve cuando se le dice que están bloqueando la investidura en Andalucía, o que no salen las cuentas de su programa económico.

La entrevista con Albert Rivera que publica EL PAÍS, muestra muchas de sus certezas y da pistas sobre sus dudas y sus secretos políticos más íntimos. Entre estos destacan su preferencia por el PP o con el PSOE. Da algunas pistas sobre su mayor entendimiento generacional con los socialistas de Pedro Sánchez, pero no quiere cerrar puerta alguna. Deja abierta incluso la posibilidad de llegar a acuerdos con Podemos.

Otro secreto es si se presentará a las elecciones catalanas o a las generales. Aunque, fuera de micrófono, su lenguaje corporal le delata cuando le comentas que los grandes toreros deben demostrar su arte en Las Ventas de Madrid. Sin responder, sonríe y le brillan los ojos.

En cuanto a sus certezas, la que más destaca es su convencimiento de que va a representar el cuarto gran proyecto político de España, después de los que lideraron Adolfo Suárez, Felipe González y José María Aznar. Rivera ningunea el papel histórico de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy y se muestra seguro de su estrategia a largo plazo: situarse en 2015 como tercera fuerza política de España; negociar pactos que permitan la gobernabilidad de otros partidos (PP o PSOE), sin formar parte de esos Gobiernos; e ir creciendo poco a poco sobre la base de la estabilidad y su voluntad reformista.

El problema es que, como fuerza emergente, la transición de ser "un estado de ánimo" (como definen a Ciudadanos en Metroscopia) a un partido solvente, puede encontrarse con accidentes difíciles de superar en un panorama político tan volátil como el actual. Después de tomar la alternativa este domingo en Valencia, Rivera tendrá que torear el sábado en Barcelona y el domingo en Madrid.

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