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¿Han acertado los sondeos?

La respuesta está en los resultados y estos permiten afirmar que han superado el primer test

Las elecciones andaluzas celebradas este domingo han sido la primera prueba de fuego para los sondeos preelectorales en este intenso año electoral que nos sobreviene. Han sido los primeros comicios -con la excepción, quizá, de las últimas elecciones europeas- en los que se ha podido ver, entre otras cosas, hasta qué punto tanto el desgaste electoral del bipartidismo como la fuerte irrupción electoral de los dos nuevos partidos -Podemos y Ciudadanos- que la mayoría de sondeos estimaban han acabado finalmente materializándose. La respuesta está en los resultados y estos permiten afirmar que los sondeos han superado, con nota, este primer test.

En primer lugar, es importante resaltar, una vez más, que a los sondeos preelectorales no se les puede exigir más de lo que pueden ofrecer. Su principal objetivo -que para algunos no siempre resulta suficiente- es estimar las tendencias electorales de los ciudadanos de cara a una elección. Estimar tendencias. No adivinar resultados. A la espera de análisis posteriores, ¿qué seis tendencias reflejaban los sondeos que finalmente se han confirmado?

No ha habido voto del vértigo. Se equivocaban quienes pensaban que el miedo al cambio acabaría a última hora haciendo mella entre los votantes de los partidos tradicionales que manifestaban en las encuestas su intención de votar ahora a uno de los nuevos partidos. Los primeros datos parecen confirmar ese trasvase que detectaban las encuestas de votantes de los viejos partidos hacia los nuevos finalmente ha acabado ocurriendo. El voto del vértigo, como lo definió Luis Barbero el pasado sábado en este mismo diario, no se ha producido. Podemos y Ciudadanos suman casi uno de cada cuatro votos emitidos: la misma proporción que, por ejemplo, Metroscopia estimó en el sondeo publicado en EL PAÍS el pasado domingo 15 de marzo.

Ha habido una mayor participación electoral. Al cierre de los colegios la participación se ha situado en el 63.9 %, 1.7 puntos superior a la de las elecciones de 2012. Este incremento, que está relacionado, muy probablemente, con la presencia de Podemos y Ciudadanos, también se recogía en el último sondeo de Metroscopia en el que se estimaba una participación del 69 %.

El PSOE gana pero no logra la mayoría absoluta. Lo adelantaban todos los sondeos: el PSOE ganaría pero necesitaría el apoyo de otras formaciones políticas para gobernar. Obtiene el mismo número de diputados que hace tres años pero se enfrenta ahora a un parlamento más fragmentado y con unos posibles socios de Gobierno menos cómodos para abordar la legislatura.

 El PP sufre un importante retroceso electoral. De nuevo, todos los sondeos coincidían: el PP sería el segundo partido con mayor representación en el Parlamento andaluz pero con un fuerte descenso de sus apoyos electorales con respecto a 2012. En efecto, ha sido segundo perdiendo 17 de los 50 diputados que logró en 2012.

IU pasa a ser la quinta fuerza política en Andalucía. La pérdida de representación política que todos los sondeos estimaban para la coalición rojiverde -mayor o menor según las diferentes encuestas- se ha confirmado: pierde siete diputados con respecto a hace tres años y se queda por debajo de las dos formaciones políticas emergentes. Ha dejado su condición de socio necesario para gobernar.

UPyD fuera del Parlamento Andaluz. En 2012 estuvo a punto de conseguir un diputado por Málaga. La irrupción de Podemos y, sobre todo, de Ciudadanos ha vuelto a dejar fuera del Parlamento de Andalucía a UPyD. Ninguno de los últimos sondeos publicados le otorgaba representación.

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